junio 21, 2021

La Paz prefirió a un “pitita” como alcalde


Por Esteban Ticona Alejo *-.


El pasado 7 de marzo, en las elecciones subnacionales para alcalde del gobierno municipal de la ciudad de La Paz, se eligió a un representante de los “pititas”, Iván Arias.

El término diminutivo de pita, es decir, de la soga, la soguilla, el garrote o aquella especie de trenza que sirve para liar, para amarrar u atar –que se denomina pitita en nuestro medio–, es sinónimo de los continuadores de una política procolonialista, con mucho dinero de por medio y coadyuvados por empresarios, políticos conservadores y también apoyados por el gobierno de Estados Unidos. ¿Cómo fue posible el triunfo de un cruceño como alcalde de La Paz? Al parecer, la clase media, incluido algunos indios desclasados, sigue actuando de manera muy acrítica y sin mucha reflexión sobre lo que sucedió en los luctuosos días de noviembre de 2019 y que terminó con un golpe de Estado atípico.

Recordemos algunas acciones de los/as pititas, como sus amenazas, tomas y quemas de las instituciones del Estado, amedrentamiento por redes sociales, guerra sucia e insultos en las calles, difusión de grafitis racistas, racismo abierto y solapado a las mujeres de pollera. Además, los/as pititas siempre utilizaron alambre con púas, cadenas para obstaculizar la circulación, aunque se diga hasta el empacho que son inofensivos y tolerantes.

Todas estas estrategias callejeras y racistas, ¿serán las herramientas con las que gobernará el alcalde electo y sus concejales?

Hay que recordar que la ciudad de La Paz y su trazado, como el de muchas otras ciudades latinoamericanas fundadas por los españoles, alberga a la plaza principal o plaza mayor, cercada por la Catedral, la Gobernación y la Asamblea Legislativa, y que fueron fundadas sobre otras ciudades, sobre las wak’as o lugares sagrados ancestrales, ejemplos hay muchos, como Tenochtitlán en México, Cuzco en Perú y nuestro Chuqiyapu marka.

La ciudad se convirtió en un reducto europeo. Así se organizó el sistema político y administrativo colonial, los usos burocráticos, el estilo arquitectónico, las formas de vida religiosa, las ceremonias civiles, de modo que la nueva ciudad comenzara cuanto antes a funcionar, como si fuera una ciudad europea extendida, ignorante de su contorno, indiferente al mundo subordinado de los indios, los negros, al que se superponían. ¿El alcalde camba electo en la ciudad de La Paz continuará con esta herencia excluyente de gobernar las ciudades?

A pesar del triunfalismo colonial, como el de los pititas, el peligro de un levantamiento de los indios se mantuvo latente en varias ciudades y obligó a sus pobladores a mantenerse en pie de guerra. Por eso crearon la ciudad-fuerte, la ciudad-fortín, que les garantizaba la unión del grupo colonizador, la continuidad de sus costumbres y ese ejercicio de la vida “noble” que se había grabado en su memoria de emigrados. ¿El alcalde pitita seguirá fortaleciendo la ciudad de La Paz-fortín sobre Chuqiyapu marka y sus habitantes aymaras y quechuas?

La idea de ciudad-fortín también fue aplicada en su cabalidad a la ciudad de La Paz, ¿acaso no se convirtió en fortín frente al levantamiento de Tupaj Katari-Bartolina Sisa en 1781 y movilizaciones indias y populares contemporáneas? Esa idea de ciudad-fuerte fue el justificativo para que los indios no ingresen a la Plaza Murillo. Los pititas repitieron ese esquema obstaculizando con las pitas-garrotes. Entonces, ¿qué le espera a Chuqiyapu marka con un alcalde pitita?

Nuestra ciudad siempre ha sido muy hospitalaria y generosa con sus habitantes que no nacieron en estas tierras andinas, pero estamos llegando al colmo de que no somos representados dignamente, porque cualquiera hoy es alcalde. Los hijo/as de estas tierras no lo son, no estamos representados. Se está reproduciendo cada vez, y más visiblemente, una forma de colonialismo interno urbano, donde los nacidos/as de estas tierras ancestrales se han convertido en simples votantes e incluso en simples espectadores de los políticos colonialistas.


* Sociólogo y antropólogo.

Be the first to comment

Deja un comentario