septiembre 22, 2021

Fascismo y posverdad en Bolivia


Por Carlos Echazú Cortéz * -.


El presente es un texto de combate [1], tanto por su objeto, como por su composición. Se tiene por objeto contribuir al desentrañamiento del golpe de Estado de noviembre de 2019, que la derecha se empeña en negar. La discusión no es, en absoluto, académica. Es más bien política, puesto que debe conllevar al procesamiento penal de los promotores y ejecutores del golpe, para que los políticos de la oligarquía no se sientan, en el futuro, tentados a embarcarse en nuevas aventuras golpistas.

También es un texto de combate por su composición. Se trata de una recopilación de artículos de opinión que fueron publicados entre octubre de 2019 y enero de 2021, en diferentes periódicos digitales alternativos, como ser bolpress.com, rebelion.org, la-epoca.com.bo, alainet.org y, en algún caso, kaosenlared.net. ¿Qué sentido tiene publicarlos de nuevo, en formato impreso y agrupados en un mismo texto? Pues que en conjunto dan una visión general del golpe de Estado de los pititas y su oprobioso régimen de facto. No es, sin embargo, una descripción de los acontecimientos, es más bien una exposición de la discusión política que se refiere a los acontecimientos. En alguna medida, la discusión política es parte de los sucesos, por eso, decimos que este es un texto de combate.

La necesidad de un texto de combate está determinada por el resurgimiento del fascismo en nuestro país. Es imprescindible comprender que la paliza electoral que dimos a los golpistas el 18 de octubre no ha erradicado al fascismo. Este fenómeno está presente aún, esperando el momento oportuno para dar un nuevo zarpazo. En este marco, en este texto se expone la necesidad de replantear la discusión sobre el fascismo y avanzar de los marcos teóricos que fueron creados para estudiar al fascismo de preguerra en Europa, para desarrollar modelos teóricos que nos permitan comprender su emergencia en nuestra realidad. El fenómeno de la posverdad, está inserto en esta discusión necesariamente, como se ha pretendido demostrarlo en estos artículos.

Los artículos han sido distribuidos en seis diferentes temáticas. La primera se refiere al “golpe en curso”. Se escribieron cuando el golpe se desarrollaba y los golpistas pretendían posicionar su invención del fraude, para luego desatar su violencia, cuyo punto culminante fueron las masacres de Sacaba y Senkata. La segunda temática se refiere al “fascismo y la posverdad”. Acá se tipifica al fascismo y se desarrolla una discusión que pretende salir de los marcos teóricos que imposibilitan concebir el fascismo en países subdesarrollados, simplemente porque fueron creados para comprender otras realidades. El tema es vital, puesto que el fascismo se ha enseñoreado y no ha sido –ni puede ser– erradicado con un triunfo electoral y tarde o temprano sacará nuevamente sus garras. Esta vez viene armado de una nueva arma que, si bien fue ensayada por los nazis en su tiempo, hoy tiene un impacto mucho mayor, es la posverdad.

La tercera temática tiene como objeto de análisis al “régimen de facto”. Acá se discute sus tácticas, su persecución política, su corrupción, pero también las luchas del pueblo por vencer al régimen. Los subtítulos tercero y cuarto están dedicados al modo cómo el régimen de facto enfrentó la pandemia y a la lucha electoral respectivamente. Finalmente, en el sexto apartado se retoma el debate sobre el golpe de Estado, pero esta vez en retrospectiva, justamente para contribuir al debate y evitar que la derecha y sus medios de comunicación posicionen la idea de una “revolución democrática que con sus protestas pacíficas provocó la renuncia del tirano ante un fraude electoral”. Esa idea es infame, porque es irrespetuosa con las víctimas de la vorágine fascista. Pero además es embustera y encubridora.


* Militante de la izquierda boliviana.
1 Este texto corresponde a un fragmento del prólogo del libro Fascismo y posverdad en Bolivia.

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