septiembre 20, 2021

Transición energética con justicia y soberanía

Por  Camila Ugalde Soria G. * -.


Dijimos: industrialización del litio sin el gran sistema capitalista internacional de empresas y finanzas. Y por tanto sin Estados Unidos. Evo Morales


Las crisis presentan escenarios donde tanto las condiciones materiales como subjetivas son el caldo de cultivo para mantener el statu quo del sistema capitalista, o desarrollar soluciones contrahegemónicas. Entender la historia de la crisis climática que vive la Madre Tierra nos permite ejemplificar esto.

A partir del siglo XIX se comenzó a utilizar el carbón como fuente de energía a gran escala en Europa, esto para sostener la expansión de la revolución industrial en esta región y su expansión colonial. Es recién a partir del siglo XX que el petróleo cobra importancia global, después de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos producía más del 60% y los intereses geopolíticos de control de los recursos energéticos se hacen evidentes. Es así que el ensanchamiento del capitalismo, el uso de los combustibles fósiles y las consecuencias de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera son hechos indisociables (es a raíz de esto que se habla del “capitaloceno” o que se subraye que han sido unos pocos países centrales los históricos responsables de la degradación global).

Hoy, una humanidad expuesta desigualmente a los efectos devastadores del cambio climático y del capitalismo en sí, requiere un debate serio sobre las soluciones estructurales a esta crisis. Por un lado, están las “salidas” planteadas por un capitalismo verde, y en contrapropuesta la lucha ecosocialista por la justicia ecológica con justicia social.

Transición energética

El debate del cambio climático nos plantea el abandono de los combustibles fósiles y la transición hacia una matriz energética basada en diferentes fuentes renovables como la energía hidráulica, geotérmica, solar, eólica, entre otras. Sin embargo, no existe una receta única y global para esta transición, al contrario, depende fundamentalmente de las condiciones y capacidades de cada país, y claro, de los intereses geopolíticos de las grandes potencias globales y la resistencia a los mismos.

¿Cuál es la relevancia de hablar de una transición energética desde Bolivia?

A partir del Proceso de Cambio el país ha venido desarrollando la diversificación de la matriz energética mediante hidroeléctricas, termoeléctricas, plantas de ciclos combinados y energías alternativas. Resaltan las plantas solares en Cobija, Uyuni y Oruro, los parques eólicos de San Julián, El Dorado, Qollpana y Warnes, entre otros proyectos en desarrollo. Además del reciente proyecto de generación distribuida que, a partir de fuentes renovables, democratiza el acceso a energía y garantizaría la cobertura eléctrica en todo el país. Sin embargo, el elemento estratégico de esta transformación –no solo para Bolivia, sino como aporte a la transición energética global– es la industrialización del litio.

El litio como elemento en disputa

El litio resulta fundamental para los acumuladores de energía que alimentan los dispositivos eléctricos cotidianos y reservan la electricidad que producen las energías alternativas. Su importancia estratégica global hace que se manifiesten una vez más las dinámicas centro-periferia del uso de los recursos naturales en general; donde los países del centro son los que consumen y los países de la periferia donde las grandes multinacionales hacen la explotación. El triángulo del litio entre Chile, Argentina y Bolivia contiene las reservas más grandes y de mejor calidad de litio [1], de más fácil explotación y mayor rentabilidad económica; particularmente nuestro país posee las mayores reservas de litio en salmueras en el mundo, en el Salar de Uyuni.

Al inicio del siglo XXI se han disparado las pretensiones de capitales globales de asentarse sobre la materia prima regional, una Región ya de interés geopolítico para el capital estadounidense.

Además, en este sentido, un elemento importante a considerar son las diferencias entre las políticas económicas sobre los recursos evaporíticos en Argentina y Chile, en que predominan los intereses foráneos representados por las empresas multinacionales que explotan el recurso, y el proyecto boliviano –interrumpido por el golpe de Estado de 2019–, donde es el Estado el que controla de manera soberana el recurso, su explotación y el destino de las regalías que su producción genera. Esto último ha caracterizado el modelo económico boliviano –como propuesta contra el neoliberalismo–, que parte de la nacionalización de sus recursos e implementa políticas de redistribución de la riqueza a través de la inversión pública. Bajo estas condiciones podemos reflexionar, ¿cuán importante fue el rol del litio en el golpe de Estado en Bolivia? ¿Tras la recuperación de la democracia ya garantizamos el control soberano de los recursos estratégicos?

El director del Instituto Tricontinental de Investigación Social, Vijay Prashad, mencionó lo siguiente: “Dentro del capitalismo, la transición hacia energías renovables ha requerido un golpe de Estado para apropiarse del litio”, hablando sobre las propuestas del Green New Deal, su desarrollo bajo los intereses imperialistas y la reciente interrupción democrática en Bolivia.

Esta frase presenta un enfoque con el cual evaluar la propaganda ambientalista de un sistema en decadencia que busca un rebranding verde. Donde para hablar de transición energética se ofrecen soluciones basadas en el mercado, que no confrontan el control de las corporaciones sobre los recursos energéticos, la infraestructura y los propios mercados. Donde para hablar de sostenibilidad ambiental no se cuestiona la desigualdad de responsabilidades histórica ni el intervencionismo colonial cargado de violencia y sumisión.

La propuesta ecosocialista la estamos construyendo desde las periferias, desde los territorios y las luchas contrahegemónicas hacia un horizonte de justicia y armonía con la Madre Tierra.


  • Bióloga ecosocialista, militante de La Resistencia Bolivia.

1       “A Battle for supremacy in the lithium triangle”, en: https://www.economist.com/the-americas/2017/06/15/a-battle-for-supremacy-in-the-lithium-triangle

 

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