septiembre 20, 2021

Colombia: ¿reforma tributaria o paquetazo neoliberal?

Bogotá-. La propuesta de reforma tributaria en Colombia, impulsada por la administración del presidente Iván Duque, es objeto de rechazo entre las diferentes fuerzas políticas e incluso dentro de su propio partido Centro Democrático.

Desde que el proyecto fuera presentado ante el Congreso de la República (parlamento bicameral) el pasado 5 de abril, representantes de ambas cámaras marcaron posiciones contrarias al mismo, que según estudios debe recaudar más de 26 billones de pesos al año (casi siete mil millones de dólares), explicó el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Carrasquilla.

La iniciativa de Duque, titulada Ley de Solidaridad Sostenible, contempla la imposición o incremento de impuestos a productos y servicios que, de acuerdo con los detractores de la medida, solo agravaría la situación de asalariados, pensionados y otros ciudadanos de bajos ingresos.

El propósito de subir el impuesto a los servicios básicos, la renta, combustibles y medicamentos genera un amplio rechazo por la clase trabajadora en un país donde, de acuerdo con datos oficiales, el salario mínimo no supera los 250 dólares mensuales.

Entre los partidos políticos que han manifestado su oposición a la reforma tributaria están el Liberal, Alianza Verde, Comunes, Polo Democrático, de La U, Cambio Radical y Decentes; también organizaciones sindicales, sociales y otras representantes de la sociedad civil colombiana.

Esas fuerzas políticas coinciden en señalar que la reforma afectaría a la mayoría de los colombianos, en especial cuando la nación suramericana registra nuevos picos de decesos producto de la pandemia de la Covid-19.

Por ejemplo el diputado por la Alianza Verde León Fredy Muñoz consideró que es el ‘peor momento para presentar una reforma tributaria, ‘puesto que la gente está sin comida, sin empleo y su seguridad humana se está viendo en riesgo por la pandemia’.

La iniciativa busca legalizar que los pobres financien la vida de los ricos, mientras el país languidece producto de la pandemia, opinó el legislado sobre el impuesto temporal a la riqueza

‘… ellos (el Gobierno) le piden a los pobres que se pongan la mano en el corazón para financiar a los más ricos, mientras que mueren los colombianos por un pésimo plan de vacunación’, opinó Fredy en Twitter.

El senador por el Polo Democrático Iván Cepeda calificó la reforma de ‘catastrófica y rapaz’ y aseguró que la única salida a la propuesta es ser retirada de manera inmediata.

Por su parte el partido Comunes, que aglutina a los desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ve la propuesta como ‘típica de un paquetazo neoliberal’ y llamó a hacer firme el rechazo en el Paro Nacional convocado para el 28 de abril.

El expresidente Ernesto Samper recordó que reformas tributarias anteriores no fueron tan regresivas y cuestionó que no sea desestimada a pesar del ínfimo apoyo en el Congreso de La República.

‘Nadie está contento con la tributaria: protestan gremios de la producción, constructores, comerciantes. También trabajadores, pensionados y desempleados, para no hablar de los consumidores. Si nadie la defiende, (…), ¿por qué carajos no la retiran?’, comentó en Twitter.

El partido de gobierno, Centro Democrático, si bien respalda la iniciativa no muestra consenso respecto a todas las propuestas, por ejemplo el alza del impuesto a los combustibles a los transportistas y a las pensiones.

Mientras el gobierno de Duque defiende la iniciativa alegando que lo recaudado será destinado a mejorar las finanzas públicas y los programas de asistencia social, y deja fuera otros problemas cuyas soluciones inmediatas reclaman los colombianos.

Analistas apuntan que en el legislativo colombiano no hay mayoría oficialista, y con tantos partidos opuestos a la propuesta es casi un hecho que no será aprobada la Reforma Tributaria.

También que el 2022, cuando entraría en vigor, es año electoral, y mantener el debate sobre una propuesta tan impopular conllevaría un costo de capital político tan grande que podría pasar factura a las aspiraciones de Centro Democrático de mantenerse en el Palacio de Nariño (sede del ejecutivo).

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