septiembre 20, 2021

Las elecciones en el laberinto latinoamericano


Por Eduardo Paz Rada *-.


Cuando se presentaban las posibilidades de una promisoria recuperación de los procesos de integración emancipadora en América Latina y el Caribe con la coordinación de acciones de los gobiernos de México, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Venezuela, Cuba y otros del Caribe, la derrota electoral de Andrés Arauz en el Ecuador frente al conservador neoliberal Guillermo Lasso se ha convertido en un golpe muy duro que, sin duda, dará opciones a la mayor intervención imperialista en la Región, en el marco de un laberinto geopolítico internacional y de una agresiva acción de Joe Biden para recuperar espacios de control hemisférico.

El candidato que representaba la Revolución ciudadana y las reformas sociales, económicas y políticas en el Ecuador, junto a la realización de la Asamblea Constituyente que aprobó una nueva Constitución en 2008, que establece los derechos sociales y políticos de los sectores indígenas y campesinos y los principios del Sumak Kawsay o Bien Vivir y su complementación con la integración bolivariana de América Latina y que había ganado con solvencia en la primera vuelta, no pudo conseguir un mejor resultado en la segunda vuelta electoral.

Los mecanismos del poder conservador e imperialista, manifiestos a través de los grandes medios de comunicación, el gobierno traidor del Lenín Moreno, la propaganda sucia contra el expresidente Rafael Correa, la persecución judicial y policial y los tentáculos de las transnacionales y el Fondo Monetario Internacional (FMI), actuaron con gran efectividad sobre los electores e, incluso, el dirigente Yaku Pérez, tercero en las elecciones de primera vuelta, pactó con el banquero Guillermo Lasso. Las políticas de Lasso son coincidentes con las de Moreno en la propuesta neoliberal y plantea la autonomización del Banco Central y de las políticas económicas y financieras para que actúe con total libertad el FMI.

Se trata de un freno a la recuperación del esfuerzo bolivariano de fortalecer los vínculos de integración liberadora en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y en la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y sobre todo en la reorganización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Sin embargo, algunos acontecimientos permiten mantener cierto optimismo respecto a los procesos políticos en los países de la Región.

Por una parte, el triunfo electoral de Pedro Castillo, de Perú Libre y el lápiz como símbolo, en la primera vuelta de las elecciones del Perú, con postulados mariateguistas, socialistas, nacionalistas, populares y de integración de la Patria Grande, dando una sorpresa y moviendo el tablero político peruano, y, por otra parte, el ascenso político y social de Lula da Silva que se presenta como el gran favorito en las elecciones del próximo año en Brasil, quedando pendiente para mayo la realización de las elecciones para la Constituyente en Chile.

La experiencia histórica en América Latina permite advertir que los procesos electorales no son suficientes para encaminar democráticamente los procesos de liberación nacional y de integración regional; tomando en cuenta lo ocurrido en Ecuador ahora o los golpe de Estado en Bolivia, Brasil o Paraguay o la resistencia heroica de Venezuela o Cuba, se hace necesario avanzar en una democracia participativa y deliberativa con reformas y transformaciones sociales, económicas, culturales y políticas profundas, desarrollando una conciencia popular anticolonial, anticapitalista y antiimperialista.


* Sociólogo y docente de la UMSA.

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