junio 24, 2021

Pliego de la COB y la política salarial

Por Abraham Pérez Alandia-.


Es parte de la práctica comunicacional entre los trabajadores y el Gobierno hacer llegar un documento denominado “Pliego Petitorio” (PP-COB). La Central Obrera Boliviana (COB), después de un análisis en comisiones y ampliados, redacta dicho documento para compartir al Gobierno las preocupaciones sobre la política nacional y la conducción de estas por parte del Ejecutivo. Este documento se envía, cada año, al gobierno vigente en el momento, sea cual sea la fracción política o fracción de clase que esté ejerciendo el poder.

En el marco de la lucha de clases, claro está que cuando el gobierno es ejercido por las fracciones de clase de la oligarquía y/o la pequeña burguesía proimperialista y sus operadores políticos de la derecha conservadora y retrograda, estos PP-COB son tratados con indiferencia y omisión. Un caso concreto de esta actitud pedante se vio durante el gobierno de facto de la autoproclamada –o la usurpadora–, como acertadamente la califican medios internacionales. El PP-COB-2020 ni siquiera ameritó la opinión de los dictadores y dictadoras y tampoco de los empresarios privados, ni de los medios de comunicación, menos de las iglesias, todos ellos cómplices del golpe de Estado de noviembre de 2019.

Retomado el gobierno por medios democráticos, legales y legítimos, pese a la rabieta de empresarios, curas y locutores, la COB hizo llegar su PP-COB-2021. Documento que merece la consideración y reflexión sobre el pensamiento y accionar de la clase trabajadora.

Breve comentario, algunas consideraciones en el Pliego Petitorio de la COB 2021

El documento plantea con claridad que:

“…En este momento histórico el trabajador junto a su Comité Ejecutivo Nacional tiene el desafío de contribuir a superar la estructura socio-económica que dejó el gobierno de facto, la pandemia y encarar la situación de crisis internacional.”

Expresión acertada sobre el rol que asumen los trabajadores como parte fundamental de la sociedad, como sociedad civil responsable no solo del presente, sino del futuro nacional. Pensar en la defensa de país como presente y futuro, nosotros y nuestros descendientes, las generaciones futuras. Clase trabajadora que no está con la mentalidad y la mirada del sueño norteamericano, como la clase dominante y sus operadores políticos de esa derecha recalcitrante, esos que gobiernan y se enriquecen y huyen a refugiarse en el país de los gringos; sus cuerpos aquí, sus mentes en el norte.

Valga la reflexión que hacen los trabajadores en su PP-COB-2021. Para aprovechar y sugerir la necesidad de la autocrítica necesaria al interior de este ente matriz: ¿qué pasó en el golpe de 2019? ¿Por qué no se organizaron los trabajadores con esas férreas voluntades? ¿Por qué permitieron que la derecha golpista tome el poder político para saquear las arcas del Estado de la manera en que lo hicieron? Posiblemente esas y muchas interrogantes necesiten respuestas sinceras por parte de los militantes de clase.

En el segundo párrafo del documento se afirma que:

“Debemos asumir la profundidad de las contradicciones de clases… para trabajar en y con ellas con responsabilidad y propugnar convertirlas en el sujeto revolucionario que defienda a su patria, a sus organizaciones y sus fuentes de empleo ante la intromisión de un imperialismo neoliberal…, etc.”

En el entendido en que estas afirmaciones no sean frases hechas y no sentidas o no practicadas, es oportuno recordar a los trabajadores que el sujeto revolucionario debe tener un lema: “la derecha fascista no pasará”, y organizarse para lograrlo.

En el punto específicamente económico, queda claro en el análisis de los trabajadores que quién mejor responde a la dinámica y reactivación económica es la propia economía del Estado mediante la inversión pública y las políticas de redistribución. En tanto que la desconfianza en el sector privado, es decir, en el patrón, tiene claridad meridiana cuando afirman que:

“Por experiencia conocemos que esta implementación (se refieren a la desigualdad y pobreza) y favorecimiento va generar a un desplazamiento de la inversión y generación de excedente que el sector privado no va a reinvertir con nuevas fuentes de trabajo en Bolivia, por lo tanto, la fuga de capitales al exterior a través de las transnacionales beneficiará a ellas y a los pocos empresarios bolivianos. No así a los trabajadores y a la sociedad boliviana en su conjunto.”

Según Karl Marx: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. He ahí un ejemplo práctico de esta afirmación. A buen entendedor pocas palabras.

¿Retomar o postergar la política salarial?

Durante los 14 años del gobierno de Evo Morales se implementó una política salarial visiblemente en favor del bienestar gradual de los trabajadores, que consistía en lo siguiente:

  • Incremento al salario básico y al salario mínimo nacional, en porcentajes mayores a la inflación del periodo anterior, como se muestra en el cuadro 1.

Observar que la inflación de 2009 fue del 0,3%, menor a 1%; sin embargo, el 2010 el incremento salarial al salario básico fue del 5%. Todos los años el incremento salarial fue mayor al porcentaje de inflación del periodo anterior.

  • El salario mínimo nacional que se había estancado con los gobiernos neoliberales en 440 Bs, a partir del 2006 se incrementa en porcentajes mayores a los del salario básico. Subiendo, en términos nominales, hasta dos mil 060 Bs. Este incremento no es ningún hecho caprichoso de las autoridades del poder Ejecutivo, sino el resultado de acuerdos con la dirigencia obrera nacional y la necesidad de disminuir brechas que habían crecido demasiado durante los gobiernos de la derecha.
  • Recordar también que parte de la política salarial era el esfuerzo por Bolivia que se consolidaba con el segundo aguinaldo, cuando el Producto Interno Básico (PIB) llegaba a ser mayor al 4,5%.
  • Queda clara la política salarial de los años de la estabilidad económica, política y social.
  • En todo ese tiempo, los empresarios y sus operadores políticos repetían los mismos argumentos reaccionarios: despidos, cierres de sus empresas, falta de liquidez, entre otros. Todo lo que seguramente volverán a repetir, incluidos los efectos de la pandemia. Pero no harán mención de los desastres que causó su gobierno de facto.

Lo importante es entender que la política salarial era parte del Modelo Económico Social Productivo Comunitario.

Retomando el Modelo, ¿no es lógico retomar sus políticas? Y con el esfuerzo y el desprendimiento de patrones y trabajadores aportar a la restauración y profundización de la estabilidad económica y un modelo que fue y sigue siendo admirado y comentado por académicos e instituciones de renombre internacional. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI), en su momento, reconoció los resultados del desempeño de la economía boliviana. Claro está que con el gobierno de facto esta institución, haciendo honor a su fama de ser destructivo, estaba engatusando a los malos funcionarios golpistas, con un crédito que no tenía sentido ni legalidad.

En concreto, el PP-COB-2021 tiene varios puntos de sugerencias, entre los cuales está el incremento salarial del 5%, al básico y al mínimo nacional.

Asimismo, cada comisión ha colocado muchas solicitudes que, como es de esperar, seguramente serán objeto de conformación de otras comisiones entre el Gobierno y las de la COB. Los mejores augurios para los actores o miembros de estos espacios de diálogo, debate y autocrítica.

A estas alturas de un momento histórico crucial para todo el planeta y nuestros países, creemos que es necesaria la consolidación de un nuevo pacto social que proyecte a Bolivia a su bienestar en el largo plazo. Los pactos cortos serán para una gestión de gobierno; los pactos de largo plazo se hacen para volcar todas nuestras energías y potencialidades para un mundo diferente.

No podemos estar pendientes de que los golpistas usen instituciones que deberían proteger a la población y no para masacrar a su pueblo.

Hacia un mundo mejor con un pacto de largo plazo.

* Docente investigador de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), economista y miembro del colectivo “Salvajes Urbanos”.

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