junio 20, 2021

Despenalización del aborto por violación en Ecuador: solo un paso


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


El problema de la violencia sexual debe ser abordado de forma sistémica y multidimensional y necesariamente con un enfoque de género para develar el continuum de esta. La violencia estructural de género relaciona todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, esta se encuentra encubierta en el seno mismo de la sociedad y se perpetúa, reproduce y reafirma en las prácticas sociales, se visibiliza en todos los aspectos de la vida.

La legislación ecuatoriana, a partir de la decisión histórica de la Corte Constitucional despenalizando el aborto por violación, acoge las observaciones y recomendaciones de los organismos internacionales para garantizar los Derechos Humanos de mujeres y niñas en el Ecuador. Los cambios legislativos se hacen necesarios, el Artículo 149 no está declarado inconstitucional, la Defensoría del Pueblo como tutelar de derechos debería presentar un proyecto de Ley reformatorio que armonice la norma al fallo constitucional. El Código Integral Penal no tipifica el incesto como delito autónomo, ni sanciona el embarazo infantil forzado. Los asambleístas deberían trabajar el incesto como expresión de la forma más cruel de violencia contra las niñas y adolescentes, develar sus cifras, visibilizar la problemática y su tratamiento en el sistema de justicia.

El embarazo infantil forzado es una forma de tortura. El Estatuto de Roma, ratificado por Ecuador en 2001, incorpora al embarazo forzado como un atentado contra la humanidad, refiere a un daño contra la naturaleza humana, que lastima la dignidad pues deja lesiones permanentes en las víctimas sometidas a dicho dolor y sufrimiento. Y si esto fuera poco, queda pendiente para la próxima Asamblea los cambios en el Código Orgánico de la Salud, indispensables para adecuar procedimientos para su aplicación.

La despenalización del aborto en caso de violación es el reconocimiento de la violencia machista contra las mujeres, constituye un paso importante que debe estar acompañado de una despenalización social, del cambio de patrones culturales machistas, sexistas y discriminatorios, donde la sociedad civil, los movimientos de mujeres, las autoridades y los medios de comunicación tienen roles fundamentales.

El camino es largo todavía, debemos seguir construyendo dignidad para las mujeres, hay que reconocer el trabajo de las organizaciones sociales, de las activistas, del movimiento de mujeres en Ecuador. Hoy saludamos este avance y levantamos nuestras voces en una lucha que nos convoca e inspira.


* Miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador.

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