junio 15, 2021

Wilma Alanoca: “En noviembre de 2019 vivimos una violencia política con tinte racial”

La exministra de Culturas, ahora concejal de la ciudad de El Alto, Wilma Alanoca, contó que lo acontecido en noviembre de 2019, días previos a ejecutarse el golpe de Estado, todo estaba meticulosamente planificado.

“No había condiciones de resistencia, en absoluto, porque sabían qué comíamos, dónde dormíamos, quienes eran nuestros papás y todo nuestro entorno familiar, conocían todo a detalle. Fue un plan muy bien ejecutado, financiado y enarbolado por Tuto Quiroga, Carlos Mesa y Samuel Doria Medina y Luis Revilla”, relató.

“Posesionaron una narrativa discursiva criminal y sangrienta que permitió la articulación de todos los grupos irregulares que hacían vigilias en nuestras casas y que todos los días a las ocho de la noche golpeabas sus ollas, como si hubiera hambre en nuestro país”, indicó, entrevistada por el programa Somos Democracia, una alianza de medios estatales.

El 10 de noviembre, Alanoca recibió llamadas mediante las cuales la amenazaron con quemar su casa que fue rodeada por grupos civiles que no eran de El Alto. Por ello, decidió dirigirse a la embajada mexicana para pedir protección.

“Recibo una llamada de un compatriota que vive el México y me dice que me vaya a la embajada porque mi vida estaba en peligro y me fui de esa manera. Cuando pretendí ingresar, ya estaban personeros de inteligencia policial, militar y los grupos irregulares denominados pitititas”, relató.

En el ánimo de dañar a las exautoridades, los grupos irregulares cometieron todo tipo de excesos apoyados por efectivos de la policía y militares. En el caso de la exministra, atacaron a su madre, una persona de casi 80 años, a quien llevaron detenida.

“El 17 de noviembre detuvieron a mi madre, entraron a su casa le sacaron todo, la llevaron donde yo vivía, se llevaron lo poco que tenía en mi casa, la traumaron psicológicamente con acusaciones falsas a mi persona. Mi madre no paraba de llorar y no puedo entender, porque podemos tener diferencias, pero no actuar con personas vulnerables adultas mayores y eso fue muy duro”, testimonió.

“Vivimos una violencia política desencadenada con un tinte racial tan fuerte que había cegado a mucha gente y cualquiera podía darte con un palo en la cabeza e insultarte con lo más bajo y nadie decía nada y como supuestamente era del MAS había que permitirlo, hasta ese nivel han llegado”, complementó.

Alanoca, que sufrió la vulneración de sus derechos, tuvo que permanecer asilada casi un año en la residencia mexicana de La Paz.

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