octubre 26, 2021

Unión Africana, testigo y espejo de un continente

Por Rafael Arzuaga -.

Addis Abeba-. El Congreso Panafricano y el Primer Congreso de los Estados Africanos Independientes destacaron entre los movimientos para encauzar los sentimientos de pertenencia a África antes del 25 de mayo de 1963, en que nace aquí la OUA.

Otros sobresalieron después, incluidos los grupos de Casablanca y Monrovia, partes del camino recorrido hasta una fundación promovida por Haile Selassie, Kwame Nkrumah y Gamal Abdel Nasser, por aquellas fechas emperador de Etiopía, y presidentes de Ghana y Egipto, respectivamente.

Entonces muchos países eran independientes y los representantes de unas 30 naciones, además de apoyar la emancipación de colonias todavía existentes, abogaron por promover el desarrollo de los Estados de la Organización para la Unidad Africana (OUA).

‘Que esta convención de unión tenga una duración de mil años’, dijo Selassie, el etíope que alertó a Europa de la amenaza del fascismo, anfitrión del acontecimiento y vocero de una legítima aspiración.

Impulsos reformadores crearon en 2001 la Unión Africana (UA), en reemplazo de la OUA, pero el 25 de mayo mantuvo su relevancia y hoy unos mil 200 millones de africanos celebran con el Día de África el nacimiento y crecimiento de una institución imprescindible.

Desde aquella fecha, hace 58 años, África es la OUA-UA y estas desandan al ritmo de los acontecimientos en la región.

Entre finales del siglo XX y lo que va del XXI sucedieron a insólita velocidad derribos de muros y torres, globalizaciones económicas y culturales, avances científicos y transformaciones tecnológicas, de los cuales, la vasta región fue más espectador que protagonista, en medio de sus inequidades sociales, conflictos étnicos, deterioros medioambientales y hundimientos políticos.

En las últimas casi seis décadas el continente estuvo plagado de encuentros y desencuentros de tan variopintos orígenes, peculiaridades y desenlaces, que reparar en dos o tres simplificaría una historia antiquísima, con entresijos por descubrir o estudiar.

Testigo y espejo de ellos fue y es la UA, esa entidad transformadora, desde el principio de combatir, sin contener el aliento y con honestidad, cualquier señal, zarpazo o puntapié contra las bases del progreso en cada uno de los países.

Para evaluarla, si esa fuera la voluntad, resultaría prolijo echar un vistazo atrás para enumerar los progresos africanos en ese período de casi 60 años, que son diversos en todos los ámbitos, pero sobre todo, sería desleal, porque las penurias son más grandes que las abundancias.

No obstante, debe señalarse ahora que la región, conducida por la UA, avanzó hacia la armonía de su amplísima diversidad cultural y esa fortaleza crecerá más este 2021, signada por el tema ‘Arte, cultura y patrimonio: palancas para construir el África que queremos’.

Además, el espíritu transformador de la Unión, en busca de mejor funcionalidad y con el propósito de aumentar lo más posible la efectividad de sus gestiones por la seguridad, estabilidad y desarrollo continental, es motivo de ilusión.

También están a la vista, desde inseguridad alimentaria y desempleo, hasta conflagraciones internacionales, desequilibrios ecológicos y crisis humanitarias, un listado de problemas que obstaculizan el bienestar africano, de los cuales el último llegó en forma de coronavirus.

Y a ellos mira la UA con la ambición de construir el futuro que quieren los pueblos de esta parte del hemisferio, con la misma apuesta ilusionada por el crecimiento del 25 de mayo de 1963, más la certeza de que África necesita soluciones africanas.

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