septiembre 18, 2021

Avances en la reactivación de la economía

Por María Luisa Auza Vidal *-.


Todos estamos pendientes de que el proceso de reconstrucción de la economía sea lo más rápido posible, pero las condiciones económicas y el estado del aparato productivo del país que nos dejó el gobierno de facto en noviembre de 2020 muestran una profunda crisis, agravada por las condiciones de la pandemia del Covid-19. La reactivación de la economía, dar soluciones a los problemas sanitarios y recuperar el empleo, son prioridades que se identificaron con claridad.

El mes de marzo fue presentado el Programa Fiscal Financiero acordado por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y el Banco Central de Bolivia (BCB) para la gestión 2021, mismo que prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4.4%, una tasa de inflación acumulada de 2.6% para la gestión 2021. Este documento muestra la estrategia económica que se viene implementando para la reactivación.

El programa proyecta dinamizar la economía en base a medidas que permitan retomar la industrialización del país –tan agredida en la gestión 2020–, crea condiciones de acceso a financiamiento de actividades que desarrollen la capacidad productiva interna y sustituyan importaciones e impulsa el fortalecimiento de la demanda. Es de destacar en esta línea las actividades de redistribución del ingreso y el apoyo a las familias mediante los bonos otorgados en los primeros meses del gobierno de Luis Arce.

La reactivación está fuertemente relacionada a la recuperación de la inversión pública, que para el 2021 está programada en cuatro mil 11 millones de dólares; la ejecución de estos recursos es clave por el efecto multiplicador que ejerce sobre la economía. Sobre esta variable, es importante concebir condiciones para fomentar una ejecución ágil y oportuna de los recursos, aspecto que debe ser priorizado en el control de gestión del sector público. La inversión en las zonas con más vulnerabilidad debe ser una prioridad.

Respecto al desempeño de los diferentes sectores productivos, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, señalaba el 9 de abril que “los sectores que están iniciando la recuperación económica (de la economía) son el sector de la construcción, manufacturas y comunicaciones, son los sectores que han estado liderando esta recuperación”.

La información pública disponible sobre el comportamiento de la economía en estos primeros meses permite considerar las tendencias que se avizoran, identificando posibles resultados. Un aspecto a destacar es la implementación oportuna de medidas de prevención y protección de la población ante la pandemia. El éxito de la campaña de vacunación masiva que se lleva a cabo, crea condiciones para asegurar buenos resultados en el desempeño productivo.

La exportación de productos ha logrado un crecimiento del valor comercializado al exterior en 15%, entre octubre de 2020 y marzo del 2021, las bases de este comportamiento siguen siendo los productos tradicionales, es decir, la minería e hidrocarburos, que representan el 74% del valor total. Son las actividades que han mostrado mayor dinamismo, aún en un contexto en el que los precios de estos productos en el mercado internacional no han tenido mejoras significativas.

Por supuesto, este comportamiento depende igualmente de las condiciones de la recuperación económica en el resto de países, particularmente en aquellos con quienes se tiene un intercambio comercial (ver gráfico).

Durante estos meses de gobierno constitucional, los ingresos como efecto de las exportaciones han sido de tres mil 835.8 millones de dólares, con un promedio mensual de 767.16 millones, mientras que las importaciones ascendieron a un monto de tres mil 420.9 millones de dólares, lo que implica un saldo de balanza comercial favorable al país.

La política de sustitución de importaciones alienta la reducción del consumo de bienes importados y la mayor utilización de productos nacionales. Los impactos en la generación de empleo y la producción de bienes y servicios en el país es uno de los puntales de la recuperación económica.

Otra de las tareas que corresponde fortalecer en este periodo, vía políticas públicas adecuadas, es la modificación paulatina de la composición de los productos exportados, mayoritariamente constituidos por materia prima, avanzando con su industrialización.

El comportamiento de los principales sectores de la economía muestra que las inversiones en la construcción se encuentran en un proceso de recobro de su dinamismo, visible hacia finales de la gestión 2020.

Según información del Instituto Nacional de Estadística (INE), la superficie registrada para permisos de construcción en las principales ciudades del país pasó de 49 mil metros cuadrados en julio de 2020 a 285 mil metros cuadrados el mes de diciembre, tendencia que se mantiene a marzo de 2021, en que se registró autorizaciones para construir 239 mil metros cuadrados. Indicadores de importación de materiales de construcción observan similar comportamiento, se acrecentaron de 24.5 millones de dólares en julio de 2020 a 31.9 en diciembre y 47.6 en marzo del 2021.

El crecimiento de la actividad constructiva es relevante por el impacto que tiene en la generación de empleo directo; se estima que el primer trimestre de la gestión se tuvo más de 350 mil personas ocupadas en esta actividad.

Respecto a periodos similares de 2019, el comportamiento aún está por debajo del desempeño existente en ese momento, sin embargo, la tendencia muestra que nos encontramos encaminados a recuperar el dinamismo perdido en el 2020, en el periodo del gobierno de facto.

La minería es una de las actividades que está rezagada en su recuperación, el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), que indica el comportamiento de la actividad económica en el corto plazo, para este sector aún permanece con valores negativos, del mínimo -13.1% registrado en julio de 2020, en febrero de 2021 se apunta en -3.9%, valor inferior al registrado la anterior gestión, pero insuficiente a efectos de la recuperación.

Como se aprecia en la Tabla 1, se ha incrementado la producción de estaño, plomo, zinc, plata, antimonio y oro, comparativamente a la gestión 2020. En el caso del cobre y wólfram, existe una reducción de los volúmenes de producción.

Las exportaciones de minerales lograron ingresos por dos mil 063.16 millones de dólares entre noviembre de 2020 y marzo de 2021. El valor promedio mensual comercializado en el exterior fue de 412.63 millones.
Respecto a los hidrocarburos, la producción promedio mensual de petróleo disminuyó entre las gestiones 2020 y 2021, este comportamiento es resultado del proceso de declinación natural de los campos petroleros. Respecto al gas natural se observa un crecimiento de 2.63% entre periodos similares a los mencionados. (Ver Tabla 2)

Las exportaciones de gas natural consiguieron ingresos por 833.95 millones de dólares entre noviembre de 2020 y marzo de 2021. El valor promedio mensual de gas natural comercializado en el exterior fue de 166.79 millones de dólares.

Tanto hidrocarburos como la minería fueron objeto de una estrategia de debilitamiento implementada durante el gobierno de facto, la paralización de las operaciones de la Planta de Amoniaco y Urea produjo cuantiosas pérdidas para el país. La recuperación económica pasa necesariamente por la reactivación de este complejo petroquímico que, de acuerdo a declaraciones de autoridades del sector, se concretaría al concluir este primer semestre.
La paralización del proyecto de extracción de litio en el salar de Uyuni forma parte del debilitamiento del Estado organizado por los golpistas. Es necesario retornar la dinámica de este proyecto que, por las connotaciones estratégicas que implica, incide decisivamente en los resultados de la recuperación de la economía tanto en el corto como en el largo plazo.

Sin lugar a dudas, la reactivación de la economía se expresa de manera tangible en las condiciones de empleo. Durante la gestión 2020, en el periodo más crítico de la crisis política, económica y sanitaria, la tasa de desocupación urbana llegó a 11.6% en el mes de julio y ya en noviembre se encontraba en 8.6%. Hasta marzo de 2021 las condiciones han mejorado y esta tasa se ubica en 8.1%, que aún es lejana de las tasas menores a 5% que se tenían en años anteriores.

Las restricciones a la actividad económica que se aplicaron en el periodo anticonstitucional han favorecido al desempleo, a la precarización de las condiciones de trabajo y a la pérdida masiva de los mismos. Las medidas que se consideran para subsanar eso deben ser concretadas con la mayor celeridad.

La recuperación de la economía debe garantizar el fortalecimiento de los sectores populares, el acceso a financiamiento de parte de las pequeñas empresas, la preservación del salario, la priorización de proyectos de alto impacto en la creación de empleo y de ingresos para su redistribución, todos estos elementos sobre los que se debe actuar.

Los datos nos revelan tendencias hacia la reactivación económica que es necesario consolidar, pero también señalan las limitaciones que deben ser superadas. El Estado ha asumido la dirección de este proceso que permite dinamizar la economía, la articulación con los sectores sociales es imprescindible para que este proceso se constituya en una oportunidad de fortalecimiento de los intereses populares. La preservación de la salud es parte de las condiciones de esta reactivación por lo que debe ser adecuadamente gestionado.


* Miembro de la Red de Economía Política.


1 La producción de oro está expresada en kilos finos.
2 Nota: el 2021 corresponde al promedio de los meses de enero, febrero y marzo; el 2021 corresponde al promedio de los meses de enero y febrero.
3 Expresado en barriles.
4 Expresado en millones de metros cúbicos.

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