junio 15, 2021

Mejor estamos con el atraso


Por Sergio Salazar Aliaga * -.


La anterior semana, con la cara llena de vergüenza, leía en un periódico chileno que Bolivia había suspendido las pruebas técnicas de ida y vuelta del ferrocarril Arica – La Paz; las razones: un paro de camioneros, bloqueo de carreteras, entre otras.

Al final de cuentas, para qué renegar… si en Bolivia existen grupos que tienen toda la razón del mundo y los argumentos válidos para defender el quedarnos en el atraso; es muy cómodo para estos vivir en su siglo de antaño, en blanco y negro. ¡Es más! Seguramente censurarán a todos aquellos que se les ocurra llevarnos a otro siglo, al adelanto, a la modernidad. Ya lo decía el grupo de rock Octavia en rh o+ -: “Si está vivo hay que ahogarlo, si está arriba hay que hundirlo, si está a un lado a empujarlo, si no está-no está”.

La verdad que sentí una pena profunda, al mismo tiempo se venía la voz de mi abuelo diciéndome: “Sin tren no hay desarrollo”, “en el tren fuimos a la Guerra del Chaco”, “el tren es todo”.

Ya la maldita capitalización de los años 90 nos había arrebatado los trenes, siendo que la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE) antes de su capitalización contaba con un sistema ferroviario nacional, con dos redes de integración entre Occidente y Oriente. Y lo único que se logró fue el retroceso de la producción y de las exportaciones, aunque parezca que estoy romantizando.

Los trenes siguen siendo una deuda pendiente, el otro día –el viernes pasado– un grupo valeroso de trabajadores ferroviarios trataron de levantar el bloqueo: “¡Déjennos trabajar!”, alzando las piedras y la arena instalada en las vías por los camioneros. Es obvio que el tren no les quitará sus empleos, ya vimos en el caso del Teleférico que el transporte público hizo un berrinche muy parecido, y hoy todo sigue igual. Más exportación, más trabajo para todos, las rutas se expanden, solamente romper el monopolio que ellos tienen urge, creo yo.
Pero está claro que la demanda es defender el atraso.

En un país moderno estas acciones retrogradas serían castigadas, sancionadas, la gente no haría eco a pequeños sectores, porque en la vida moderna –que a veces es más moderna que vida– el objetivo es asesinar fantasías… y me refiero a los políticos, a los políticos fantasiosos que se lanzan la pelotita, que si es una concesión de Goni, de Áñez, el ministro Montaño que instó al senador chileno Insulza, y este que instó a Bolivia… Deberíamos dejar los particularismos y construir Estado, ¡digo nomás!

En el remoto caso que me hubiera tocado ser dirigente del transporte pesado, seguramente haría hasta lo imposible para tener al país en el atraso, ¡tengamos paralizado muchos años más el tratado de 1904! Que además nos sirve como retórica y discurso político de lo nacional.

Durante 16 años hemos esperado ver arrancar el tren de Arica a La Paz, pasando por El Alto; ahora esperemos que el Gobierno tome cartas sobre el asunto, que intervenga, que el ministro Montaño convoque con carácter de urgencia una mesa de diálogo.
Y que los ilustres choferes no nos quieran llevar a la feudalización de los caminos. ¡Ay Bolivia, qué haríamos en un país moderno, mejor nos quedemos en el atraso!


* Cientista político.

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