junio 15, 2021

La medicina ancestral, otra forma de combatir el Covid-19


Por Esteban Ticona Alejo * -.


Peligrosamente, se está construyendo una sola forma de combatir el Covid-19, mediante la vacunación, es decir, a través de la medicina occidental. Pese a que hoy existen varias vacunas contra el coronavirus, estas no son efectivas al 100%. Uno piensa ¿para qué vacunarse, además de esperar dos inmunizaciones, incluido el tiempo y las largas filas, si no se garantiza que no me contagiaré? La gente acude cada vez menos a los centros de prevención. Posiblemente inmunizarse sea un alivio psicológico y la esperanza para las personas con enfermedades de base para no contagiarse, pero no todos estamos con enfermedades de base, ya que nos cuidamos y estamos bien. Además, es nuestro derecho decidir qué hacemos con nuestros cuerpos, pese a la propaganda de que la única solución es con la vacunación.

Hoy se habla muy poco de las otras medicinas, una en particular, la medicina ancestral, que ayudó y seguirá haciéndolo en nuestro país en momentos muy álgidos en el combate contra el virus; ahora apenas se la menciona y menos se implementa su uso eficaz. Lamentablemente, en esta tercera oleada, el Viceministerio de Medicina Tradicional no ha entrado en la lucha contra la pandemia con el conocimiento ancestral de nuestros pueblos. El uso adecuado de la medicina ancestral no se publicita de manera clara. El mentado Viceministerio tiene la obligación de reencauzar los errores y presentar una política precisa de emergencia efectiva y económica.

La medicina occidental ha fracasado y la muestra de ello es que no existe una sola vacuna que combata al 100% el Covid-19. A pesar de ese fiasco, hoy compramos vacunas a los países fabricantes que nos venden con muchas mezquindades. ¿Para qué comprar más vacunas si no es efectiva en su totalidad? Lo más correcto sería comprar solo para las personas que lo necesitan y tengan enfermedades de base. En este tiempo se ha constatado que la medicina occidental es mera erogación de dinero y más dinero y pensada para muy pocos.

¿Qué se hace con las personas sanas o que no quieran vacunarse? Es preciso que el Gobierno central inicie una gran campaña informativa de cómo alimentarnos mejor de lo que lo hacemos y a partir de los productos tradicionales, porque así coadyuvaríamos mejor a combatir el Covid-19, porque potenciaríamos más nuestro sistema inmunológico que, según los pocos y verdaderos científicos, “es la mejor vacuna natural”. Es lamentable que aún tengamos programas en televisión dando recetas de comidas chatarras, en tiempos de emergencia, contra la salud pública nacional. La televisión boliviana tiene la obligación de apostar por programas sobre alimentos sanos y nutritivos, que es otra forma de combatir al virus.

Vemos el arribo de vacunas vía aérea y se habla mucho de cuánto dinero dispone el Gobierno central, las gobernaciones y los municipios para combatir el coronavirus; pero no se dice nada del cómo fomentar el uso de la medicina tradicional de forma más organizada y rigurosa. Y menos se dice cómo se apoya a los productores del cultivo de las plantas medicinales. Sabemos que hay que producir más plantas medicinales, pero ¿qué plantas se precisan? Los distintos niveles de los gobiernos tienen que llevar la iniciativa de planificar sobre la marcha, incluida las áreas urbanas que, ante la falta empleo, puede ser interesante para paliar los bajos ingresos. Se ha denunciado en algún momento el peligro de la desforestación de ciertas regiones por la extracción indiscriminada de la medicina tradicional, ¿cómo enfrentamos este problema?


* Sociólogo y antropólogo.

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