junio 20, 2021

Elecciones en México


Por Julio A. Muriente Pérez * -.


Escribo estas líneas desde la Ciudad de México, el día antes de las denominadas elecciones intermedias que se celebrarán en este país el domingo 6. He llegado invitado a participar como observador internacional en los comicios, que se proyectan como de gran importancia, sobre todo por el impacto que su resultado pudiera tener sobre el gobierno que encabezan el presidente Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento de Renovación Nacional (Morena).

Me unen muchos lazos con este país nuestroamericano, desde que decidí iniciar estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a finales de la década de 1970. Simultáneamente participé en el trabajo de solidaridad internacional, del cual la Ciudad de México era un escenario principal en esos años.

Desde un primer momento me impresionó la manera en que se hacía y se sigue “haciendo la política” en México. Siempre he pensado que la experiencia más exitosa de populismo-neocolonial-capitalista en América Latina y el Caribe se ha dado aquí, encabezada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI); por lo menos hasta la década de 1980. Esa gestión populista se apropió atinadamente del discurso nacionalista y revolucionario de las primeras décadas del siglo XX –recordemos que la primera revolución social del siglo pasado fue la Revolución mexicana–. Luego México fue siendo, bajo el manto de ese pretendido nacionalismo revolucionario, una de las neocolonias por excelencia del imperialismo estadounidense.

El populismo priista colapsó hace varias décadas, dando paso a un feroz modelo neoliberal y privatizador de rubros fundamentales de la economía, sobre todo el petróleo, así como numerosos otros sectores. El aire neoliberal no ha durado mucho. Las desigualdades sociales se han profundizado, el país se ha empobrecido, la calidad de la vida se ha deteriorado, la violencia y la criminalidad se han enseñoreado y el narcotráfico regentea importantes regiones del país. Más del 40% de la población mexicana vive bajo niveles de pobreza; millones de familias dependen de las remesas que les envían sus familiares que han emigrado a Estados Unidos –número uno en nuestra Región– y más de 100 mil millones de dólares al año, provenientes del narcotráfico, nutren la economía mexicana, teniendo al otro lado de la frontera norte al principal consumidor de estupefacientes del mundo.

En medio de ese cuadro de situación, Morena, sus aliados y López Obrador ganaron las elecciones presidenciales en 2018. Lograron generar un clima de esperanza en un cambio verdadero, profundo y real. Pudieron proyectar honestidad y rechazo genuino a la corrupción, que tan presente ha estado en la gestión gubernamental del país. Igualmente marcaron distancia con los gobiernos derechistas instalados en varios países del continente, lo que significó un respiro para la Bolivia de Evo y el Movimiento Al Socialismo (MAS) y para la Venezuela de Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

El populista Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el derechista Partido Acción Nacional (PAN), por su parte, colapsaron. Se inició así la gestión del Gobierno actual, que ha apostado a provocar cambios irreversibles en una sociedad tan necesitada de cambios.

Han pasado casi tres años y este Gobierno enfrentará hoy un enorme reto, el de revalidar su gestión o ser impugnado por sectores importantes del electorado mexicano. La oposición a Morena y a AMLO se han alineado como una sola fuerza, en una suerte de iniciativa pragmática-oportunista en la que el PRI, el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) –así como lo lee– van tomados de las manos, en la que la consigna principal es todos y todas contra el Presidente y su organización.

Lo que finalmente acontezca en estas elecciones impactará significativamente al Gobierno mexicano, a nivel nacional, estatal y municipal. Ese impacto llegará sin duda a nuestros pueblos, esperanzados como están en abrir rumbos que nos alejen de la dependencia, el colonialismo, el neocolonialismo y el control imperial.


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico.

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