agosto 1, 2021

Crecimiento económico

Por Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


El crecimiento económico de Bolivia en el primer cuatrimestre alcanzó un 5,3%, dato que ocasiona críticas de opositores, oficialistas y sobre todo de analistas económicos que, en su mayoría, no le dan la importancia necesaria a los buenos resultados del sector.

Debemos recordar que es fácil hacer decrecer una economía (-11% en el régimen de Áñez). Un aspecto clave de ese decrecimiento fue la pandemia, que paralizó la economía, sin embargo, para acrecentar esta pérdida se dio la compra de respiradores con sobreprecios, gases con comisiones a privados y autoridades, incremento de sueldos en Entel con gastos de representación y pago a fraternidades cruceñas, o nombrar como presidente de Impuestos Nacionales a sus allegados –para que después de unos meses sus empresas no tuvieran ninguna deuda con el fisco–, todo esto sumado al cierre de las empresas estatales sin ningún criterio técnico, solo con el discurso de que “no son rentables”.

El crecimiento es difícil y tiene principalmente dos pilares: la demanda externa e interna. En la primera, las variables económicas no pueden ser controladas por el país, ahí tenemos la cantidad y el precio internacional de materias primas, la cual está compuesta por la exportación de minerales e hidrocarburos, que representan solo el 44,2% (34,2% minería y 10% hidrocarburos) del crecimiento económico, estos rubros generan divisas que son distribuidas en otros sectores económicos.

El segundo pilar, que considero el más importante, es la demanda interna, que contribuye en un 55,8%, donde sobresalen los rubros de Construcción, Industria Manufacturera, Comercio, Transporte, Electricidad. Ahí tenemos a la Construcción, que aporta en 17,9%; luego está la Industria, con un 9,6%; los otros rubros alcanzan a poco más del 28%. Lo que hay que destacar de la demanda interna es que tiene un efecto directo en la disminución del desempleo.

Incentivar la demanda interna tiene como base el fortalecimiento del poder adquisitivo de los bolivianos mediante la recuperación de los puestos de trabajo, pero también con los bonos sociales y otros instrumentos financieros que hacen que tengamos “platita” en los bolsillos para poder adquirir bienes y servicios, sobre todo de producción nacional, lo cual incentiva a que crezca esta; para ello se facilita la otorgación de créditos productivos y fideicomisos al sector productivo, medidas que permiten la recuperación de a poco y de paso a depender cada vez menos de la explotación de los recursos naturales (la economía empieza a dejar de ser extractivista), para depender más del comportamiento económico de los bolivianos.

Para reemplazar el extractivismo debe participar la empresa privada nacional con mayor iniciativa en las inversiones, tienen las condiciones económicas favorables para invertir y participar más del crecimiento económico, cuentan con el fortalecimiento de la moneda nacional con relación al dólar americano, que no cambia en más de 15 años; del mismo modo, cuentan con un mercado interno con poder adquisitivo aceptable, acompañado de la inversión pública que genera un incremento de la demanda de materiales, suministros y de mano de obra que provoca un mayor dinamismo en el sector privado.


* Economista.

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