agosto 1, 2021

Revolución, política y horizontalidad de poderes

Por  Andrea Valenzuela Gutiérrez -.


La revolución se construye desde el pueblo, donde todos aportamos y crecemos desde nuestro conocimiento y experiencia. Mucho ha pasado en las últimas décadas en la construcción de la historia boliviana, varias veces, cuando miramos hacia atrás, vemos ese místico Proceso de Cambio como algo que fue obra solamente de Evo Morales y una cúpula selecta de pensadores y dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Y la realidad es diferente, esa historia no pudo ser posible sin la participación y accionar de los movimientos sociales y de cada una de las personas que crearon las condiciones necesarias para que existiese un cambio. Un cambio que se tradujo en una forma nueva de gobernarnos, un potenciamiento de nuestra identidad cultural y un caminar hacia una sociedad más justa.

En un comienzo, parecía que el camino solo tenía buenos augurios y todo sería para bien y, con sus altibajos, el Proceso de Cambio solo podría seguir creciendo, pero en el transcurrir de los años la situación fue variando, cada vez el desgaste se hizo más y más grande, hasta llegar a una situación crítica, como la qué pasó el año 2019. En ese momento no entendí lo que ocurrió, cómo algo tan bueno y prometedor tenía un fin así, incluso debo admitir que en los últimos años del gobierno de Evo yo dejé de ser creyente del Proceso de Cambio pues veía muchas cosas que ya no eran lo que uno esperaba, cúpulas de poder que se asemejaban tanto a esa derecha tradicional. En ese instante no comprendí qué era lo que pasaba pues mi participación en la política era mínima, siempre me quedé en la parte más subjetiva de lo que era la política, la revolución, aquello de lo que cantaban tantos trovadores. Hoy, con un pensamiento más crítico, puedo entender mejor y dar mi criterio al respecto.

Esa relación de horizontalidad bajo la cual se creó la mística del Proceso de Cambio se fue perdiendo con el pasar del tiempo. En los últimos años, cada vez se fueron alejando más de los disímiles grupos afines al MAS y se encerraron en esa estructura de poder que fueron armando a lo largo del tiempo. La horizontalidad dentro de un partido de izquierda es fundamental para que no existan solo unos cuantos que tienen todo el poder, esto significa también que hayan muchos liderazgos dentro, no solo uno o unos cuantos; cómo pretender avanzar si no hay donde apoyarnos y cómo hacer que solo uno o unos pocos sean aquellos capaces de llevar adelante un proyecto político. Por eso creo que dejamos en las manos de unos pocos la tarea de hacer revolución y al final dejó de serlo, creamos poderes verticales muy similares a aquellos que no nos representan y así les dimos motivos al fascismo para destruir todo lo que se construyó en los últimos 14 años.

Gracias a la pandemia y una mala administración de los grupos fascistas pudimos recuperar la confianza de una gran parte de la población y tener una segunda oportunidad de hacer las cosas mejor y enmendar los errores del pasado. El tema radica ahora en ¿cómo logramos cambiar estas estructuras de poder? ¿Cómo generamos formas más horizontales para gobernarnos? ¿Cómo construimos una revolución que venga desde cada sector y que sea única y acorde a nuestra realidad e identidad cultural?

Son muchas las interrogantes pero son necesarias abordarlas si queremos que un proyecto político crezca en el tiempo y además se fortalezca; no pueden ser unos cuántos quienes tengan la revolución y las soluciones en sus manos. Primero, porqué no es sano, y segundo, porque ¿cómo las multitudes podrán sentirse parte de un proyecto político si no son participantes activos de una lucha y un ideal?

Todos estos cambios en la forma de relacionarnos con nuestro hábitat y la política deben venir desde la educación, pero no hablo de la educación en temas como la matemática o el lenguaje, sino desde una educación política y una palestra donde todos tengamos voz y construyamos política con convicción. Generar espacios en los que seamos participantes se hace cada vez más urgente. Todo cambio y revolución, para que sea exitosa, debe venir del pueblo, de espacios participativos y que estén llenos de conciencia respecto a que somos importantes en la construcción de nuevas formas de hacer política. De estos espacios también deben salir líderes, no podemos esperar que solo unos pocos nos gobiernen o solo sean aquellos que tienen estudios formales de política, pues si bien el conocimiento es clave, de igual manera es la experiencia y el conocer las necesidades propias de cada individuo y sector. Pensar en ello puede ser un proyecto que suene un poco lejano para alguien que escribe como militante, sin ninguna afiliación a sectores del partido, pero espero que sean temas que se traten a futuro. Debemos aprender de nuestros errores y estar en constante crecimiento, diferenciarnos de la derecha, ser inclusivos, escuchar todas las voces y aquellos que son autoridades deben abrir canales que faciliten que esto pase; los grandes cambios, la revolución, se construyen desde las bases. Se debe dejar de lado la construcción de poderes verticales y que están solo en mano de unos pocos, es obligación de quienes pueden crear estos cambios alentar proyectos con objetivos de horizontalidad de poderes.

Con todo lo sucedido en noviembre de 2019, quedó claro que debemos proteger aquello por lo que se trabajó 14 años, y creo que esto se logrará, entre otras cosas, mejorando el cómo hacemos política y sobre todo fortaleciendo lo que siempre fue nuestra carta a favor, es decir, el pueblo.

 

1 comentario en Revolución, política y horizontalidad de poderes

  1. Muy asertivo este artículo, así como muchos tenemos como referente a la revolución cubana, también estamos atentos a la revolución de nuestros hermanos bolivianos, campesinos indígenas y pueblo en general.

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