septiembre 20, 2021

Empleo y pobreza en la Asamblea anual de la OIT

Por Julio C. Gambina * -.


El organismo internacional desarrolla su Asamblea anual de manera virtual durante este mes de junio de 2021, y en su informe sobre las tendencias del presente año, en el marco de la recesión deliberada de 2020 y la pandemia por el coronavirus, pueden verificarse los efectos regresivos sobre el empleo y los ingresos de trabajadoras y trabajadores, aunque también sobre empresas pequeñas y medianas, las que intervienen de manera importante en la contratación de fuerza laboral en todo el mundo [1].

Dice el informe que “se calcula que en 2020 se perdió el 8,8% del total de horas de trabajo, el equivalente a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo”.

El desempleo alcanza a unos 220 millones y se agrava el problema de la irregularidad en la contratación, sin acceso a seguridad social. La estadística señalaba para el 2019 que la informalidad laboral alcanzaba a dos mil millones de personas, 60,1% del total de la fuerza de trabajo mundial, quienes sufrieron en mayor medida los efectos de la agravación de la crisis con la presencia de la pandemia.

Sostiene el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que las regiones más afectadas son “América Latina y el Caribe, y Europa y Asia Central”. El director de OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, destaca que la pandemia acontece en una dinámica previa “…de crecimiento lento con poco empleo, alta informalidad y una fuerte desigualdad, condiciones preexistentes que limitaron la resistencia y la capacidad de respuesta ante una crisis sin precedentes con efectos devastadores” [2].

Adicionemos a ello las tendencias crecientes al trabajo remoto o “tele-trabajo”, lo que agrava la posibilidad de empleo de población empobrecida, sin acceso a conexión o electricidad, ni a equipos suficientes en cada hogar, o a la discriminación hacia mujeres que deben atender en la misma localización la tarea remunerada con el trabajo de cuidado. Con la pandemia se visibiliza aún más la discriminación de género.

Con el cierre económico generalizado y de las fronteras, un tema que se agravó es el de la migración. Mujeres, jóvenes y migrantes aparecen entre los principales afectados por las formas que asume la relación laboral en tiempos de pandemia.

Más allá de lo directo asociado al empleo y los ingresos, las limitaciones de los sistemas de salud, la tendencia a la privatización y las incertidumbres en torno a una vacunación masiva, adicionan dificultades colectivas e individuales a la masa trabajadora, mayoritaria en la sociedad.

En el fondo, lo que preside la situación es la tendencia a la baja de la productividad y de la tasa de ganancia en los principales territorios del desarrollo capitalista, cuestión estudiada en varias notas por el marxista británico Michael Roberts [3]. La necesidad de incrementar las inversiones en capital constante lleva a una mayor composición orgánica del capital y por ende a una tendencia a la disminución de la tasa de ganancia, tal como explicó Marx en El capital y se verifica en las estadísticas recogidas por Roberts. Es un proceso acrecido en nuestro tiempo, más allá de las contra tendencias suscriptas por Marx. Esas contra tendencias estuvieron limitadas por el accionar a la ofensiva por la fuerza de las/os trabajadoras/es, devenidas en conquistas sociales, precisamente las que se intentan limitar o eliminar desde la ofensiva neoliberal a la salida de la crisis de los años 70 del siglo pasado.

La crisis del capitalismo, en despliegue durante el siglo XXI, con los episodios de 2001 estadounidense, más cercanos los del 2007-09, dan cuenta de una ralentización del crecimiento económico y la verificación de la tasa decreciente de ganancias, promoviendo una fortísima iniciativa política por desplegar acciones que redunden en una contra tendencia a la baja de la ganancia, que afecta el proceso de acumulación capitalista y coloca en discusión los procesos de dominación. Es lo que habilita los debates sobre la hegemonía del sistema mundial entre Estados Unidos y China. En el fondo, el proceso esencial es la disputa entre el capital y el trabajo, con el objetivo de recuperar la esencia de la explotación, la ganancia y la acumulación capitalista.

Por eso la crisis en curso, que agrava la pandemia por el coronavirus y convoca a repensar la dinámica socioeconómica de la civilización contemporánea, por lo que algunos sostienen la idea de “resetear” el orden vigente, tal como se discutió en Davos en enero pasado, apuntando a reformas estructurales en las relaciones sociales de producción. Otros sustentan el retorno a las reformas, sin considerar que aquellas fueron ejercidas en el marco de la bipolaridad del sistema mundial entre socialismo y capitalismo, mecanismo que tuvo su ocaso en la última década del siglo XX. Ambas posiciones, más ortodoxas o heterodoxas, actúan con contradicciones, en una perspectiva por continuar en el orden definido por el capital. Un desafío acontece en la recreación de una teoría y una práctica en contra y más allá del capital, en la que se inscriben las luchas obreras, sean en el campo de las reivindicaciones concretas por empleo, salario y condiciones laborales, o en un plano más global en sintonía con las luchas feministas, ecologistas, entre muchas por democratizar y transformar profundamente la realidad. Esta percepción de articulación de las luchas supone un diagnóstico diferente sobre quienes sustentan un imaginario de fragmentación social en la lucha de clases contra la hegemonía del capital.


  • Economista.

1       OIT. “Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo. Tendencia 2021”, en: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/publication/wcms_794492.pdf

2       OIT. “Alta desocupación y pobreza laboral son legado de la crisis en América Latina y el Caribe”, en: https://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_798727/lang–es/index.htm

3       Michael Roberts. The productivity crisis, en: https://thenextrecession.wordpress. com/2021/05/30/the-productivity-crisis/

Be the first to comment

Deja un comentario