septiembre 28, 2021

La “receta” del “golpe suave”, Rómulo Calvo y el 6 de agosto


La Época-.


Todavía no tienen la fuerza para lograrlo, pero la intención se ha puesto de manifiesto. De todos los opositores que salieron a protestar contra lo que califican como “persecución política”, el presidente del Comité Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, es quien se ha encargado de confesar que el horizonte de esas “movilizaciones pacíficas y democráticas” es la “desobediencia civil” y el derrocamiento del presidente Luis Arce. “Ya sabemos la receta para tumbar dictadores; la receta es la unidad del pueblo boliviano, mantenernos en las calles y la desobediencia civil”, expresó el dirigente cívico.

Las declaraciones de Calvo son de libreto. La “receta” de la que habla es precisamente la denominada estrategia del “golpe blando” o “golpe suave”, empleada para derrocar gobiernos adversos a las posiciones de derecha. El teórico más importante de esta estrategia político-militar es el politólogo estadounidense Gene Sharp, quien fue contratado por la CIA en la década del 90.

La “receta”, que como bien reconoce Calvo ya fue aplicada en 2019, tiene algunos pasos plenamente identificados: crear descontento o malestar en la población, con sistemática divulgación de mensajes desestabilizadores en los medios de comunicación, aunque principalmente en las redes sociales; acusar al Gobierno de anti-democrático, de desconocer las reglas de la convivencia pacífica y violar los Derechos Humanos; alentar protestas violentas a través de grupos especialmente creados para esos fines; apuntar a instaurar un ambiente de “ingobernabilidad” en puntos estratégicos del país para que la gente le vaya quitando el apoyo al Gobierno; alentar toma de instituciones, protestas callejeras y demandas de renuncia del Presidente; y, finalmente, pedir el apoyo de las fuerzas encargadas de monopolizar el uso de la violencia estatal: las Fuerzas Armadas y la Policía.

Entonces de “pacíficas y democráticas” no tienen nada las movilizaciones que fueron acordadas en la Asamblea de la Cruceñidad el martes 3 de agosto, con la presencia de representantes del Conade y otras plataformas que también brillaron por su papel en el golpe de Estado contra Evo Morales y que, como se encargan de mostrar los hechos, contó con la colaboración de varios gobiernos del continente, obviamente de Estados Unidos y de la propia Unión Europea (UE). Esta “receta” se notó también el 6 de agosto en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP, donde la oposición solo concurrió con la única intención de empañar el mensaje presidencial y los actos por los 196 años de fundación de la república.

Lo que no toman en cuenta los que aplican mecánicamente las “recetas” son las características de la coyuntura. El presidente Arce cuenta con un alto nivel de legitimidad que le otorgó más del 55% del electorado en octubre de 2020 y su popularidad no ha bajado; la preocupación principal de la población es superar las crisis en la economía y la salud, dos campos donde el Gobierno ya está dando pasos agigantados con resultados positivos; los movimientos sociales, como lo ha señalado el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, ya han aprendido la lección de que no se deben dejar madrugar; y, al menos hasta ahora, los empresarios cruceños no quieren sumarse a ninguna aventura golpista y esperan que Bolivia salga pronto de la crisis múltiple legada por el gobierno de facto.

Ahí está la “receta” que Calvo reconoce se usó en noviembre de 2019 y que no es de autoría propia, sino made in CIA, empleada para derrocar gobiernos democráticos. Ahí está la “receta” que los bolivianos y bolivianas, además del mundo, vimos el 6 de agosto.

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