septiembre 17, 2021

Del golpismo al separatismo


Por Carlos Echazú Cortéz * -.


A juzgar por las declaraciones del fascista Rómulo Calvo en las que advierte “tener la receta para sacar dictadores”, se debe obviamente concluir que la derecha más extrema está llamando nuevamente a ejecutar un golpe de Estado. El tema que debe ser reflexionado por las fuerzas populares y verdaderamente democráticas del país es si tienen la fuerza y están dadas las condiciones para aquello.

Es importante plantear el tema en esos términos y no comenzar por cuestionar si tienen realmente las intenciones, dado que los fascistas siempre tendrán esa predisposición. Es inherente a ellos asaltar el poder.

Ahora bien, es obvio que las condiciones han cambiado, que no son las mismas de 2019. En ese entonces pudieron nuclear a un significativo conjunto de fuerzas sociales, entre las que destacaban empresariado, clases medias e incluso algunos sectores de estratos populares desencantados o engañados por el discurso golpista disfrazado de “demócrata”. Asimismo, mediante recursos que todavía están por desentrañarse, lograron sumar a su causa golpista a la Policía y a las Fuerzas Armadas. El gobierno de Evo se desgastó por 14 años de ejercicio de poder (todo ejercicio de poder se desgasta con el tiempo) y por errores en el tratamiento del tema del 21 de febrero, que regaló a la derecha una bandera democrática, más allá de la infamia con la que obtuvieron el triunfo en ese referéndum.

Todo eso ya no existe ahora. El gobierno de Arce, a nueve meses de haberse encumbrado, todavía goza de la incuestionable legitimidad que le otorgó la amplísima victoria electoral de octubre de 2020. Por otro lado, el régimen golpista, con sus masacres, su corrupción generalizada y su malhadada administración desprestigió completamente la aventura de noviembre de 2019. Cada día salen a la luz pública nuevos detalles del golpe que ponen en figurillas a sus autores para encubrirlo. Todo esto muestra que no existen las condiciones para otro golpe. Sin embargo, sería un grave error concluir en eso y no mirar las alternativas que tienen los fascistas.

El tema de la tierra es vital para ellos. Su fortaleza está afincada allí y no es probable que estén dispuestos a desprenderse de esta. Los métodos ilegales a los que han recurrido para obtener tierras están al descubierto, especialmente después de que Marincovic aprovechara su efímero paso por el gobierno de facto para consolidar sus posesiones malhabidas. Esto los está llevando a una confrontación con el Gobierno, que no podría recular sino a costa de perder apoyo en el campesinado, que es su sustento mayor. La mesa está servida entonces para una pelea muy fuerte.

Es en este punto que los fascistas barajarán sus opciones y, dándose cuenta que no podrán arrastrar a amplios sectores de la población y del espectro político del país, optarán por su propio camino, que no es otro que el del separatismo. Esto está determinado por el hecho de que en el Occidente no pueden ya capitalizar las fuerzas suficientes para otra arremetida fascista y que además las fuerzas populares, en esta parte de nuestra geografía, están lo suficientemente recuperadas para detenerlas. En el Oriente, sin embargo, y especialmente en Santa Cruz, pueden generar los consensos entre las fuerzas conservadoras para retomar su proyecto separatista. De ahí se tiene que el golpismo fascista se orientará hacia el separatismo otra vez.


* Militante de la izquierda boliviana.

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