septiembre 27, 2021

Tarará: reverencia de amor a Fidel, Cuba y sus médicos

Buenos Aires-. El documental Tarará, ópera prima del argentino Ernesto Fontan, deviene hoy una reverencia de amor por Cuba, por su líder histórico, Fidel Castro, y esos miles de médicos de la isla, símbolos de entrega y humanismo.

La cinta es una de las que conforman la sección ADN de la Semana del Cine Documental argentino, que echó a andar la víspera y hasta el 31 de agosto permitirá a los espectadores acceder de manera gratuita a una veintena de obras.

Narra la desgarradora historia de dos niños ucranianos (hoy adultos), de miles afectados por el trágico accidente nuclear en Chernobyl, que fueron acogidos en lo que fuera el campamento de pioneros Tarará, convertido en hospital pediátrico para atenderlos en Cuba.

Las imágenes conmueven, los testimonios de Vladimir Rudenko y de Alexandr Savchenko y su madre Lidia también. Pero, sobre todo, el agradecimiento a un pueblo que pasaba por una de sus épocas económicas más difíciles y sin dudarlo acogió desde 1990 hasta 2011 a más de 26 mil niños que llegaron con disímiles patologías, afectados por la radiación.

El audiovisual nació de la mano de la EFAC (Espacio de la Fraternidad Argentino Cubana), motivado por contar una parte de muchas de las historias de la obra solidaria de esa isla caribeña en el mundo.

En enero de 2019, un equipo técnico de ocho personas viajó a La Habana, justo cuando Cuba celebraba el 60 aniversario del Triunfo de la Revolución. Fue un viaje y un rodaje muy emotivo, apuntó en exclusiva con Prensa Latina su realizador, Ernesto Fontan.

El joven conoció no solo la gran labor de los profesionales de la salud sino también su trabajo como formadores de miles de médicos. Cuba ha poblado al mundo entero de galenos a través de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde se enseña una profesión con una vocación social, expresó.

Lo que ha hecho esa isla por los pueblos necesitados es muy valioso. Nunca ha dudado en extender su mano solidaria, destacó Fontan, quien lamentó que Ucrania le haya dado la espalda en la última votación de Naciones Unidas al abstenerse de condenar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos hace más de 60 años.

En busca de mostrarle al mundo ese hermoso acto de amor con los niños de Chernobyl, su director se nutrió de una decena de testimonios de personalidades, y por supuesto, de dos de los muchos niños ucranianos que sobrevivieron a la tragedia.

‘Fuimos aprendiendo de a poco el español. Me hicieron varios estudios médicos, fui diagnosticado con un tumor maligno en la hipófisis’, se escucha en la cinta a Alexandr Savchenko, quien era tan pequeño que en aquel momento no entendía la gravedad de su situación. Cuba lo marcó para toda la vida, tanto así que se quedó en la isla estudiando estomatología.

Con imágenes de una isla que atravesaba una época muy compleja conocida como ‘período especial’, y de un Fidel que estuvo allí con esos niños desde el primer momento, se escucha también el testimonio de Vladimir Rudenko.

Lo peor, dice, eran las sesiones, sacar la médula espinal, el tratamiento. En Cuba él también se quedó, estudió la carrera de traductor y allí conoció al amor de su vida.

Para Paola Gallo, presidenta de la EFAC, esta película es una historia de solidaridad muy conmovedora. Cuando empezamos a hacer Tarará no sabíamos que vendría una pandemia, pero si sabíamos que esta crisis civilizatoria le quedaba poco tiempo para empezar a impactar de forma global a la humanidad, declaró a Prensa Latina.

Encontramos que la historia de más de 60 años de internacionalismo cubano es de esperanza para la de ese futuro tan incierto hoy, resaltó Gallo tras añadir que encontrarse con este testimonio de los niños de Chernobyl en Cuba transformó a sus realizadores humanamente y los llenó de fuerza para seguir contando aún más historias que llenen el mundo de esperanza y amor.

La presidenta del Espacio destacó que el documental recoge esa epopeya de curar, educar, cuidar, amar a niños afectados por la tragedia nuclear más grande de la que se tenga noticia en la humanidad, en el momento más difícil de un pueblo que se encargó de ampararlos.

‘Cuba sacó su pedazo de pan y lo compartió con esos niños y sus familias. Les dio la mejor salud, educación, los llenó de amor, los acompañó durante toda su vida y Tarará cuenta esta historia’, destacó.

Asimismo, la directora de la EFAC relató que investigando esta historia fue como abrir un portal al futuro. Este documental llega en un momento clave en medio de una pandemia que nos plantea problemas globales que necesitan soluciones y en esas máximas morales que acompañan a la Revolución cubana, le da amor y un que hacer al futuro para que se llene de esperanza, remarcó.

Al realzar la labor de los médicos cubanos, Gallo expresó que hoy la brigada internacional Henry Reeve, que ha ayudado a salvar vidas en los más recónditos lugares en tiempos de Covid-19, lleva consigo el legado de los profesionales de la salud que estuvieron con los niños ucranianos en Tarará.

Cuba es única en la historia de la humanidad. Nos sentimos privilegiados de poder contar esta epopeya de cómo se puede transformar el dolor, la tristeza y angustia, mostrando a la humanidad que hay otro mundo posible y que Cuba socialista y revolucionaria viene librando una batalla para que ese faro nunca se apague, concluyó.

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