septiembre 19, 2021

Defender a Lucho, es el pueblo que defiende su dignidad

Por Jhonny Peralta Espinoza * -.


Mientras los líderes del Movimiento Al Socialismo (MAS) se enfrascan en discusiones con la derecha si fue golpe o fraude, desde el golpe de Estado el pueblo ya no es el mismo, los debates silenciosos critican la falta de unidad política (estratégico/táctica) e ideológica durante 14 años, las que nos llevaron a ser derrotados sin luchar. Esos líderes que se sienten imprescindibles dejan de lado las cuestiones políticas básicas: cómo recuperar el terreno político perdido en las subnacionales; qué hacer con el Proceso de Cambio, reconducirlo o profundizarlo; qué balance hacemos del periodo de 14 años de gobierno; qué objetivos políticos centrales hemos de proponernos en el período actual; cómo entendemos nuestra definición ideológica; cuáles son los valores por los que vamos a luchar. Como vemos, no son problemas menores, y es que la derrota sufrida con el golpe desnudó nuestra impotencia y precariedad política, nuestra fragilidad, la insuficiencia y el ilusorio poderío de los movimientos sociales.

Este es el carácter de la crisis que vivimos como MAS, que si no la resolvemos la derrota de noviembre de 2019 se convertirá en estratégica; nadie puede desconocer que convivimos con diversas corrientes ideológicas, pero ninguna encarna un proyecto colectivo compartido; hemos vuelto a gestionar la crisis compleja y múltiple a la cabeza del compañero Lucho, pero con un gabinete que no actúa como un solo hombre y, lo peor, en algunos casos, con signos de corrupción o deficiente gestión. El relevo en la burocracia con hombres y mujeres con títulos no produjo una renovación de ideas y prácticas políticas, pero tampoco los que no aceptan esta renovación hoy plantean un proyecto popular indígena renovado.

Que el pueblo haya derrotado al golpe no significa que estamos ante un nuevo período táctico y la continuación del tiempo de 14 años; el no haber hecho la crítica y autocrítica del golpe de Estado y la intrahistoria que carga nos impide ver la estrategia y, lo peor, no salimos de la lamentación y no actuamos en positivo; y mientras tanto, la estructura golpista militar y policial sigue intacta, los grupos paramilitares no desestructurados, la angurria yanqui y británica por nuestro litio a la orden del día, la prensa amarilla mancillando la gestión del compañero Lucho, los Marinkovic dizque en defensa de los indígenas originarios para proteger sus rancios latifundios.

Los escribidores del golpe no son honestos con nuestro pueblo, porque siguen engañando que somos mil veces derrotados porque somos débiles, porque el imperialismo sabe comprar conciencias golpistas, porque la Organización de Estados Americanos (OEA) ganó con su astucia, etcétera, pero no nos dicen que nos faltó organización, unidad, politización, tácticas y estrategia, que nos equivocamos cuando hicimos pactos con los agroindustriales y la gran minería privada que paga menos que Comibol. Lo repetimos, cuando se escribe contra el imperialismo, el capitalismo, el patriarcado, estos tienen nombre y apellido y se llaman Agripacific Trading Company, San Cristóbal, mujeres que ganan menos que los hombres y niños y padres trabajando en latifundios; y si lo decimos abiertamente los pueblos toman conciencia y la derecha no podrá protegerse y recurrirá a la violencia; porque todo lo que hemos pasado en el golpe, tantos años de saqueo y racismo, no fue provocado por causas oscuras, hay intereses económicos, políticos y sociales que son defendidos a muerte por clases sociales, burocracias militares y policiales, oligarquías, élites.

La derrota que ha sufrido la derecha no es una derrota cualquiera en una lucha política que no ha terminado, y mientras no resolvamos la contradicción fundamental sobre quiénes detentan el control y la dirección del país; el revocatorio, la desestabilización económica y política, la deslegitimación de lo que hace bien Lucho, el golpe de Estado, la renuncia obligada del Presidente, son salidas de la derecha, porque ya no es cuestión de piel de quién es nuestro Presidente, el problema es si el Estado tiene o no una función social, si los excedentes se los redistribuye con el pueblo o no, si los derechos se amplían o no; la crisis mundial que se avecina en términos hídricos, minerales, energéticos, medio ambientales, nos persuaden que es un asunto de supervivencia.

El pueblo sabe que defender al compañero Lucho es defender su dignidad, o sea que nunca más el pueblo dejará que sus cuerpos se usen como un medio y no como un fin; basta de que los burócratas, por decir lo más suave, siempre usen la potencia de los movimientos sociales para convertirlos en medios para sus fines. Que tomen en cuenta que se gana en potencia combatiendo al enemigo, no rebajándolo con escritos.


*       Exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka.

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