diciembre 8, 2021

Sanción para los autores de la tesis del fraude


Por La Época -.


El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha vuelto a confirmar, con su negativa a participar de un acto organizado el jueves 21 de octubre, que en las elecciones generales realizadas en Bolivia en 2019 no hubo fraude. Pero, además del abuso de sus atribuciones, pues el secretario es un empleado que se debe a Estados soberanos, también quedó demostrado que ese organismo no es garantía para el pleno ejercicio de la igualdad jurídica y política de sus Estados miembros.

El argumento empleado es de película. La Secretaría de la OEA y de sus equipo técnico respondió que “por dignidad institucional” no iba a participar de la actividad que Bolivia, México y Argentina organizaron para presentar consideraciones técnicas de los gruesos errores encontrados en la auditoría electoral de la misión de ese organismo y que activó los últimos planes de la estrategia golpista que derrocó al presidente Evo Morales.

Los medios de comunicación hegemónicos se sumaron a la posición de la OEA, como era de prever. Desde sus enfoques informativos hasta sus editoriales se ridiculizó la actividad y sin más sustento que la reiteración de una versión distorsionada de la realidad insistieron en que hubo fraude en las elecciones generales de aquel año. En la misma dirección se pronunció el expresidente Carlos Mesa, quien volvió a decir que Morales cometió un “fraude monumental”.

Lo evidente es que ni la OEA ni los medios de comunicación hegemónicos ni políticos de la oposición le han presentado al país datos irrebatibles que sustenten su tesis y está cantado que será muy difícil que ese relato, con la que se hirió de muerte a la democracia boliviana, vaya a cambiar en el mediano plazo. No hay que ser ingenuos, los actores del golpe de Estado no admitirán su culpabilidad.

Cualquier acción destinada a demostrar que la tesis del fraude fue preparada sistemáticamente durante meses y activada pocos días antes de las elecciones de octubre de 2019, debe partir de la certeza de que los que conformaron el bloque nacional e internacional golpista mantendrán además la tesis de la sucesión constitucional como “consecuencia lógica”.

Lo cierto es que el resultado de las elecciones de octubre de 2020 representa la mejor respuesta al fraude en el que incurrieron los autores de la tesis del fraude. Primero, el Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó salió victorioso con más del 55.1% de la votación un año después del golpe de Estado; y segundo, volvió a ganar en las 222 mesas en las que la auditoría de la OEA decía que hubo manipulación de datos.

Lo sostuvimos varias veces desde este espacio. Los actores del golpe de Estado, que utilizaron la herramienta y la narrativa del fraude para justificar sus acciones, deben dar cuenta de sus actos ante la justicia y/o enfrentar la censura social con el rigor más fuerte. Los medios de comunicación hegemónicos deben recibir la última de las sanciones.

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