diciembre 6, 2021

El próximo objetivo militar de Estados Unidos en América Latina (segunda parte)

Por Tony López R. *-.


Sumado a los elementos mencionados (ver primera parte en La Época No. 935), resulta muy extraño que el presidente del Senado colombiano se aparezca planteando que debe reconocerse al gobierno de Nicolás Maduro, cuando en ese Congreso casi las dos terceras partes son oficialistas, pero además todos están muy comprometidos con la política contra Venezuela; la campaña de esos congresistas y sus partidos, estuvo muy vinculadas a la consigna de Uribe de combatir al “castro-chavismo”.

Otro elemento que no debe despreciarse es que, en este escenario, el mes de noviembre aparecen con serias amenazas contra los dos países claramente aliados de Venezuela como son Cuba y Nicaragua, cuyas tres naciones el fascista presidente Trump y parte del establishment estadounidense, se plantearon desaparecer a sus gobiernos por su carácter socialistas. Es también una fórmula para distraer las fuerzas aliadas de Venezuela. Pero lo que no creo que imagine el gobierno gringo, es la repuesta de los pueblos latinoamericanos si decide atacar a cualquiera de estos tres países.

No es casual que el mes de noviembre se haya escogido para crear enfrentamientos internos en ambos territorios, las autoridades nicaragüenses acaban de desmantelar un plan terrorista organizado por la Embajada de los Estados Unidos, el grupo de mercenarios fue arrestado y se le ocuparon las armas que iban a utilizar en un levantamiento que se ejecutaría el 8 de noviembre, un día después de celebradas las elecciones presidenciales en esa nación, bajo el pretexto de que hubo fraude.

Mientras que en Cuba un grupúsculo de contrarrevolucionarios y mercenarios, pagados y orientados desde los Estados Unidos, solicitaron permiso para una marcha el 15 de noviembre, pero sus propósitos que ni son pacíficos ni tienen fundamentos sociales, sino políticos y con fines desestabilizadores por lo que se les fue negado, porque atentan y violan la Constitución de la República, como bien les fue informado previamente a los peticionarios por la Fiscalía de la República.

Como se conoce, los peticionarios a pesar de que la Fiscalía de la República les dio a conocer el artículo 4 de la Constitución, que establece que el “Sistema Socialista de la República de Cuba es irrevocable y que cualquier acción que se pretenda hacer contra él, es un delito”, amenazan que de todos modos realizarían su marcha.

La Fiscalía General de la República dio a conocer lo siguiente: “Teniendo en cuenta la intención expresada públicamente por los promotores de mantener la convocatoria, la Fiscalía General de la República, este jueves 21 de octubre, inició el apercibimiento a varios ciudadanos que, de incumplir la decisión de las referidas autoridades, incurrirían en los delitos de desobediencia, manifestaciones ilícitas, instigación a delinquir u otros previstos y sancionados en la legislación penal vigente”.

La actuación de la Fiscalía, al advertir a dichos ciudadanos sobre las consecuencias legales de ejecutar la marcha, se sustenta en el Artículo 156 de la Constitución, que le atribuye a este órgano la misión, entre otras, de velar por el estricto cumplimiento de la Carta Magna, las leyes y demás disposiciones legales por los ciudadanos.

Asimismo, la Ley 83 de 1997, Ley de la Fiscalía General de la República, en su Artículo 7, establece entre sus objetivos: preservar los derechos e intereses legítimos de los órganos, instituciones y dependencias estatales, contribuir a la prevención del delito y otras conductas anti-sociales, al fortalecimiento de la disciplina social y a la educación de los ciudadanos en la observancia consciente de las normas jurídicas.

Saben ustedes lo que le sucedería a cualquier ciudadano estadounidense que mantenga correspondencia o relación con un gobierno extranjero con la intención de influir en una conducta respecto a un conflicto o una controversia con Estados Unidos. Según el Código Penal, párrafo 953, habría una condena de tres años de prisión. Y para quien preconice el derrocamiento del gobierno o del orden establecido el párrafo 2385 plantea condenas de 20 años. Todos los Estados tienen sus leyes y códigos penales, el que la incumpla debe ser sometido a la justicia.

Dicho todo lo que hace el gobierno de los Estados Unidos para derrocar ahora al gobierno de Venezuela y lo que paralelamente están ejecutando con sus acciones contra los gobiernos de Cuba y Nicaragua, no le debe quedar duda a nadie que serán derrotados, y que el precio para Estados Unidos será muy alto si se atreven a intervenir militarmente en cualquiera de nuestros tres países. Ante las amenazas les decimos Patria o Muerte.


  • Periodista, politólogo y analista internacional.

Be the first to comment

Deja un comentario