diciembre 3, 2021

El golpe de Estado de la rosca cruceña a sangre y fuego

Por Jhonny Peralta Espinoza *-.


Después de las masacres de Senkata, Sacaba, Huayllani, la quema de la wiphala, el campo popular indígena demostró que podía rebelarse en un medio de fuerte represión, fue en esos días que la politización alcanzó sus niveles más altos; y es esa memoria corta la que nos otorga enormes posibilidades de derrota definitiva de esta rosca cruceña racista y violenta. Lo que quiero decir es que la insurrección se puede dar y no depende de la correlación de fuerzas, ni del armamento que pueda contar ese grupo minúsculo; la insurrección victoriosa tiene un plus y son los afectos, sentimientos, comunes de la fuerza de los débiles, o sea de las mujeres de las periferias, de los estudiantes de escuelas fiscales, de los indígenas mil veces violentados, de los obreros mal pagados por el capital privado.

Entonces la fuerza para derrotar el golpismo está en los millones de cuerpos que sienten y actúan colectivamente, comunitariamente; así, la victoria popular se encuentra si nos mantenemos despiertos, activos, dispuestos, convocados por la sangre de nuestros ancestros; es la hora para organizarnos bajo la consigna “hacer la revolución para ganar la guerra”, una guerra irregular, donde nosotros estamos en inferioridad militar frente a los racistas, pero hay dos elementos claves para invertir la situación: la moral y la historia.

Entonces, la fuerza de los débiles es la activación indígena popular que, de forma colectiva, nos permite a los que no tenemos ningún poder militar –trabajadores, mujeres, indígenas, estudiantes– resistir, desafiar e incluso vencer a los que tienen de todo. Sabemos que es una relación de fuerzas desigual, con otros valores, otra racionalidad y otro lenguaje, pero, fundamentalmente, donde la oligarquía cruceña tiene una fuerza violenta pero sin política, y el campo indígena popular tiene una política con la fuerza de los cercos, los bloqueos heredados por nuestros ancestros.

¿En qué consiste la fuerza de la rosca cruceña? Es una fuerza, una violencia, que convierte a quien la sufre en una “cosa”, en objeto, y así siempre nos ha mirado esta oligarquía cruceña, como animales, como bestias. Por tanto, el que posee esa fuerza, esa violencia, como es la rosca cruceña, que cree que posee esa fuerza, es, al contrario, la fuerza, es la violencia que los posee a ellos cuando usan la violencia contra gente humilde. Así, el que mata, para demostrar que es el más fuerte, se convierte a sí mismo en una cosa. Matable a su vez.

La oligarquía cruceña después de masacrar durante muchos años está siendo víctima de su propia fuerza, y está sentenciando su propia muerte. Ya lo decía Herodoto cuando explicaba cómo un puñado de griegos derrotaron a los persas: “Los persas luchan bajo el látigo, mientras que los griegos pelean por su ciudad”. Ahora el campo indígena popular lucharemos por nuestras tierras, donde durante siglos derramamos nuestra sangre y criamos a nuestros hijos; así, en esta guerra revolucionaria que vamos a afrontar, las raíces de esta guerra están en el sentimiento de lucha por nuestra patria, y esa es la fuerza de los débiles.

Sabemos que habrá voces que exijan eficacia a la hora de ir a la batalla, pero abortar la revolución y perder finalmente la guerra en nombre de “la eficacia” es un trauma que debemos superar. El objetivo principal es defender algo propio, nuestra forma de vida, nuestros territorios, nuestras culturas, no es una guerra como duelo entre jefes, como así lo quieren hacer entender Camacho y Calvo, sino que es una lucha entre un pequeño sector racista y violento y un pueblo mismo que lucha por su emancipación porque insiste por construir un proyecto colectivo compartido.

No queremos una escalada sangrienta, ni subordinamos la política a la violencia, a la fuerza. Nuestros fines están ya prefigurados por nuestros medios, somos carne y uña de nuestros comunidades, barrios periféricos, fábricas, escuelas fiscales, y gozamos de la simpatía de nuestros pueblos. Hemos sustituido el odio agresivo, pendenciero de la rosca cruceña, por la rabia, el coraje generoso como afecto, sentimiento, principal.

El golpe de Estado del 2019, las masacres, la quema de la wiphala, la violencia contra la mujer de pollera, las persecuciones y los encarcelamientos nos han hecho perder el miedo. Hemos cultivado la confianza, la generosidad y la audacia. Hoy vamos a la guerra contra la rosca cruceña racista y violenta armados con espíritu, fuerza y riqueza. Los indígenas, las mujeres, los obreros, los estudiantes vamos cargados del ajayu de nuestros achachilas; de la capacidad guerrera de Tupaj Katari, Zárate Willka, Apiguayki Tupa, que nos legaron los cercos y los bloqueos, orientada al ataque y la autodefensa; y de una abundancia de conocimiento del terreno. Estas tres dimensiones permitirán el crecimiento de la potencia de nuestra revolución, para después de la victoria reconstruir nuestra patria con nuestras manos.

¡Organizar, avanzar, cercar y bloquear la ciudad de la rosca cruceña! ¡Por la sangre y los muertos de nuestros ancestros! ¡Por una segunda y definitiva independencia!


  • Exmilitante de las Fuerzas Armadas de Liberación Zárate Willka.

Be the first to comment

Deja un comentario