diciembre 4, 2021

Por una bancada social popular


Por Marcelo Caruso Azcárate * -.


El principal problema que hoy enfrentan gobiernos como los de Bolivia y Perú, y que seguramente se repetirán en Chile, Colombia y Brasil de triunfar un candidato/ta progresista, es la constante amenaza de bloqueo de sus proyectos legislativos, de destituciones vía golpes suaves parlamentarios, o directa y brutalmente por golpes militares/paramilitares.

Si la democracia representativa electoral nos ha dejado por largos años ese desigual espacio político que es el Congreso de la República, con sus respectivas bancadas parlamentarias, el ejercicio reciente de la democracia participativa directa por multitudes indignadas, encabezadas por jóvenes y mujeres –en su mayoría autónomos frente esas estructuras partidistas–, debería llevar a la organización de un instrumento que les permita expresarse políticamente sin pasar por la mediación de los partidos tradicionales –en los cuales muchos hoy no confían– ni por instituciones que están permeadas por el clientelismo y la corrupción.

No estamos hablando hoy de una Asamblea Popular como la que en junio de 1971 se instaló en Bolivia con la simpatía de su presidente, el general Juan José Torres. Pero considerando que aun los partidos y gobiernos que se proponen cambios democráticos y transformadores quedan frecuentemente presos de los límites de la correlación de fuerzas de sus bancadas en esos espacios legislativos, por qué no pensar en fortalecer su gestión autónoma e independiente con la construcción de sólidas y autónomas bancadas sociales que, a partir de sus espacio naturales –las asambleas territoriales o sectoriales urbanas y rurales, las asambleas de pueblos indígenas y comunidades negras–, debatan y presenten propuestas a estos gobiernos por ellos elegidos y presionen para su aprobación.

En tanto espacios de doble poder territorial –muchos ya existentes y fortalecidos– pueden logran una coordinación que los lleve a actuar nacionalmente como el organismo del poder popular que elabora propuestas de políticas públicas y está dispuesto a defenderlas con la movilización en las calles y carreteras, de la misma manera que defenderán a su gobierno frente a las presiones y ataques de esa derecha que ya no respeta ni siquiera el estrecho espíritu democrático de sus propias normatividades.

A este espacio-instrumento diverso, pluricultural y multiétnico, lo hemos considerado como una bancada social que paralelamente con la bancada parlamentaria amiga –pero con plena autonomía de funcionamiento frente a esta– actúa como factor de presión, resistencia y transformación.

¿Quiénes participan de ella? Debe ser un espacio público con participación de organizaciones grandes o pequeñas que tengan causas diversas y programas concretos aprobados por sus asambleas, que obtendrán representaciones proporcionales a sus afiliados, miembros activos y/o trascendencia social y humana del sector.

¿Cuál es la relación con el gobierno? Por un lado, se basa en la aceptación previa por parte de los gobernantes y parlamentarios afines, de escuchar e impulsar sus propuestas y buscar implementarlas en sus distintos espacios de gestión; y por el otro, en el compromiso ético político de los liderazgos de difundirlas en sus espacios sociales y defenderlas frente a los ataques de las fuerzas regresivas. Y para esto no tiene que ser un espacio institucionalizado, basta que los gobernantes y parlamentarias/rios las adopten y tramiten por los caminos constitucionales vigentes, promoviendo, al mismo tiempo, el seguimiento y control social de su implementación con estrategias de cogestión y autogestión organizada.

La construcción de una bancada social de este tipo puede acelerarse de existir la voluntad y articulación política del gobierno progresista o de izquierda, de sus partidos, parlamentarios, organizaciones sociales, pueblos y las más diversas comunidades. Pero el inicio de su construcción y empoderamiento no depende de que exista ese importante consenso, sino que en su propia autoconstrucción irán demostrando que son imprescindibles para ampliar los límites de la correlación de fuerzas y avanzar en medidas de cambio más profundas y transformadoras.


*       Filósofo.

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