enero 7, 2022

Un año de resultados

Por Osmara Morales Paredes *-.


“Democracia”, algunos conceptos encontrados en la literatura la señalan como una forma de organización en un Estado, de convivencia social, un modelo de gobierno, entre otros conceptos.

Y cuando me refiero a estos significados es necesario remontarnos al 8 de noviembre de 2020, una fecha que quedará marcada en la historia de Bolivia como el día en que se inició un nuevo ciclo democrático. Pero ¿por qué esa fecha tendría que llamar la atención? Porque es innegable que se debe a los eventos por los que nuestro país tuvo que atravesar antes de ese importante hito. Si bien en el transcurso del tiempo muchas de estas experiencias quedarán olvidadas, mientras que otras se mantendrán en la memoria del ciudadano de a pie, es importante recordar algunos de estos sucesos.

Desde noviembre de 2019 a noviembre de la gestión 2020 el país estuvo a cargo de un gobierno transitorio que, por su carácter, no contaba con una estrategia y las determinaciones sumidas se reflejaron en la paralización de proyectos que fueron iniciados en la anterior gestión de gobierno; se dio una decisión precipitada con la clausura del año escolar, se sumó la corrupción en el manejo de la crisis sanitaria –como en el caso de los respiradores–, dando lugar a una serie de improvisaciones. Y como todo lo que se hace sin contar con un plan previo no siempre lleva a conseguir el objetivo, la población tenía que curarse con lo que podía, sin miras a contar con una vacuna para mitigar los efectos de la pandemia por el Covid-19.

Por otro lado, la economía fue seriamente afectada sobre todo con la imposición de la cuarentena rígida, con la que se paralizaron las actividades laborales, excepto aquellas que el Gobierno de ese entonces realizaba en cuanto a supuestos cometidos de sedición y terrorismo, vulnerando derechos constitucionales como la libre transitabilidad y la libertad de expresión, características básicas de la democracia.

Sin duda, a un año de un nuevo inicio, en este 2021, no nos encontramos en la misma situación que la narrada, caminamos a la recuperación económica con la alternativa que el actual gobierno aplica como es el Modelo Económico Social, Comunitario y Productivo, que antepone los objetivos sociales a los intereses individuales mediante el fortalecimiento de los sectores generadores de excedentes y poder así promover la redistribución de ingresos, entre otros, con programas sociales que reduzcan la pobreza.

Y si con el transcurrir de los días no nos ponemos a pensar en el esfuerzo realizado y todas las actividades que se tendrán que llevar a cabo para lograr un objetivo, es necesario dar una mirada a los resultados que medirán la gestión de gobierno en relación al impacto positivo que tuvieron en la población boliviana, entre los que podemos mencionar el descenso de la tasa de desocupación en el área urbana, que a abril de 2021 alcanzó al 7,6% –la más baja desde el pico de la pandemia–, respecto a la de julio de 2020 de 11,6%, datos que fueron publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Asimismo, el Producto Interno Bruto (PIB) registró una variación acumulada de 9,36% respecto a similar periodo de la pasada gestión, impulsado por la inversión pública así como por el dinamismo de la actividad privada de la construcción, comercio e industria.

Otro importante resultado, con el cual se llegó a beneficiar a más de cuatro millones de bolivianos, se refiere al pago del Bono Contra el Hambre, que si bien tuvo como objeto paliar los efectos ocasionados por la pandemia, dio inició a la reactivación de la demanda interna y la dinamización de la economía nacional.

No sé qué piensa usted, amable lector, pero yo prefiero vivir en democracia, espacio que me permite expresar lo que pienso con absoluta libertad y contar con la seguridad de que se están aplicando políticas en busca del bienestar de la población.


* Auditora

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