septiembre 30, 2022

Impacto económico de la Covid-19 en Latinoamérica

La Habana*-. La crisis provocada por la pandemia de la Covid-19 causó en América Latina una pérdida del valor de las principales monedas, índices históricos de inflación, informalidad y una mayor deuda pública.

Se trata de un impacto económico que muchos expertos consideran está lejos de desaparecer, pues la recuperación en la región atraviesa una enorme desigualdad a pesar de que muchos gobiernos promueven la idea de que la reanimación es abrumadora.

La realidad es que América Latina vive un efecto rebote, que los especialistas describen como un repunte de la actividad económica tras una caída abrupta, como la reactivación tras una recesión como la vivida con la pandemia.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la región crecerá un 5,9 por ciento en 2021, luego de una caída del 6,8 por ciento anotada en 2020.

Tal estimación basa el crecimiento principalmente en la demanda externa y el aumento de los precios de los commodities (materias primas) que exportan. Países como Venezuela, Panamá y Perú cayeron en los índices más altos, mientras que otros como Paraguay, Guatemala y Nicaragua salieron bien parados del desplome.

La previsión de incremento del Producto Interno Bruto (PIB) solo fue visible a partir del primer semestre de 2021, cuando muchas restricciones comenzaron a ceder y la vacunación generaba la confianza para hablar de un retorno a la normalidad.

Así, los índices económicos comenzaron a mostrar crecimientos producto del efecto rebote, de acuerdo con un análisis del economista español y gestor de inversiones Daniel Lacalle.

«Cuando se reabre la economía, las cifras de aparente crecimiento aparecen como muy espectaculares, pero en realidad rebotaron. Es decir, cuando la economía cae mucho y en el momento en el que se reabre vuelve haber producción, consumo, pero hablamos de eso, de rebotar, no de crecer», aclaró.

En su opinión los gobiernos intentan dar una imagen muy optimista de la recuperación y utilizan el concepto de crecimiento para una cosa que para la inmensa mayoría de las familias no es más que recuperar parte de lo perdido durante la pandemia.

Al valorar la situación de la región significó que hay mucho de propaganda, de insuflar optimismo, pero claramente y, sobre todo, en Latinoamérica, ese porcentaje de rebote deja a la economía muy lejos de donde estaba en el cuarto trimestre de 2019.

Explicó que el problema es que “el PIB es la suma de gasto público, gasto de las familias, la inversión, las exportaciones menos las importaciones, lo cual significa que se puede haber recuperado, pero no las riquezas de las familias ni de las empresas».

Para el economista español, se podría hablar de verdadera recuperación hasta en 2023, si se tiene en cuenta, además, que la Cepal afirmó que la Covid-19 desencadenó la mayor crisis experimentada por los mercados laborales de América Latina y el Caribe desde 1950.

El sector laboral de la región fue el más afectado a nivel mundial por esa enfermedad, el número de ocupados cayó nueve por ciento en 2020, y la recuperación esperada para 2021 no permitirá alcanzar los niveles precrisis, agregó el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2021.

A ello se suma que aunque las medidas de protección social evitaron un mayor aumento de la pobreza y pobreza extrema, si hubo un retroceso de 12 años y 20 años en esos dos indicadores, respectivamente.

También se incrementó la vulnerabilidad respecto a 2019: ocho de cada 10 personas viven con ingresos hasta tres veces la línea de pobreza.

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