enero 17, 2022

A seguir luchando por una sociedad libre de violencia


Por Soledad Buendía Herdoíza -.


Un nuevo año inicia, nuevas oportunidades y nuevos retos. Los últimos triunfos electorales del progresismo permiten soñar que, si es posible construir sociedades libres de violencia, inclusivas donde todas y todos tengamos igualdad de oportunidades.

Este propósito, suena repetitivo y poco a poco quizás se desgasta, por ello creo indispensable volver a los conceptos, a los orígenes, a las causas que nos motivan y a partir de ellas, construir otras narrativas. “Las palabras crean mundos” entonces debemos encontrar esas palabras de manera urgente, escoger esos medios que permitan que la lucha por los derechos de las mujeres se consolide, profundice y refuerce.

Ecuador es el segundo país de América Latina con más femicidios, una realidad donde cada 44 horas muere una mujer por el hecho de ser mujer. El 92% de los femicidios son cometidos por personas cercanas, desde del 2014, más de 1.000 niños, niñas y adolescentes quedaron en situación de orfandad porque sus madres fueron víctimas.

El 2021 deja dolor y muerte, fue el año más violento para las mujeres y niñas ecuatorianas desde la entrada en vigor del Código Integral Penal (COIP, 2014) que tipifica el femicidio, y con ello visibiliza la violencia de género como un fenómeno estructural.

Frente a estas cifras es indispensable pasar a la acción para detener esta otra pandemia, la respuesta debe ser una propuesta integral donde la educación para transformar es un eje fundamental.

Desde la educación que enfoque de manera critica la socialización de género, que establece roles para cada sexo, discriminando y legitimando el poder, se puede aportar al cambio de esta sociedad que naturaliza la violencia.

Debemos deconstruir los contenidos y reeducar para sensibilizar sobre todo a jueces, fiscales, abogados y operadores de justicia. La impunidad, en los casos asociados a la violencia de género, mantiene un sistema corrupto que culpabiliza a las víctimas e impide que la justicia cumpla su rol sancionador y reparador.

Este nuevo año se presenta entonces como una nueva oportunidad para que cada uno de desde su espacio pueda cambiar.

¿queremos transformar el mundo? ¿queremos un mundo sin violencia para nuestros hijos e hijas? Transformemos primero nuestro entorno, actuemos con coherencia y empatía.

Preguntémonos ¿cómo educamos en clave de género?

Mi deseo para el 2022 es que sea un año para seguir luchando por una sociedad libre de violencia desde la acción para la transformación real.

¡Feliz desobediencia y próspera resistencia a todes!

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