mayo 19, 2022

Áñez y la fase oral del juicio


Por  La Época *-


El juicio penal que se lleva adelante contra la expresidenta de facto, Jeanine Áñez, ha sido en los últimos días uno de los principales hechos políticos con gran repercusión en los medios de comunicación, dentro y fuera del país, develando al mismo tiempo una relación de fuerzas adversas a los actores del bloque de derechas que protagonizó el golpe de Estado de noviembre de 2019.

El inicio de la fase del juicio oral, público y contradictorio, ha sido anulado por errores procedimentales atribuibles al juez del Tribunal de Sentencia. Es altamente positivo que, por ejemplo, la Procuraduría General haya respaldado el incidente presentado por la defensa, pues de haberse dado inicio al juicio en esas condiciones se habría incurrido en vicios de nulidad que a la larga iban a afectar la transparencia del proceso.

Entonces, nada de victoria de la estrategia de defensa de Áñez ni prueba alguna de demostración de que el Ministerio Público se equivocó en la aprobación de la resolución de acusación. La interrupción del auto de inicio de la fase oral tiene relación con la forma y no con el fondo del proceso seguido contra la expresidenta de facto.

No se puede dejar de recordar que Áñez y otros policías y militares están siendo procesados en el caso golpe de Estado II por los delitos cometidos con anterioridad a la inconstitucional e ilegal posesión de la exsegunda vicepresidenta del Senado como presidenta del Estado Plurinacional. Esos delitos están referidos a incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución Política del Estado (CPE). Nunca será suficiente sostener que la asambleísta beniana por el partido Demócratas tenía la obligación legal, no otra, de convocar a una sesión de la Cámara de Senadores para considerar la renuncia de Adriana Salvatierra, no realizada a través de un medio formal, y solo en caso de su aceptación proceder a la elección del nuevo o nueva presidente de esa instancia de la Asamblea Legislativa Plurinacional. De haberse realizado la sesión era nuevamente la fuerza mayoritaria, el Movimiento Al Socialismo (MAS), la que debía presidir el Senado y, por tanto, asumir la conducción del Estado.

La comunidad boliviana siguió con atención la tarde del 12 de noviembre, a través de los medios de comunicación, la convocatoria a la sesión. Los diputados y senadores del MAS no pudieron ingresar a la sesión debido a que policías y grupos paramilitares lo impidieron. Así Áñez, que de acuerdo a la propia memoria institucional de la Iglesia católica ya había sido elegida presidenta en un recinto de la Universidad Católica Boliviana, se encontraba presidiendo la sesión sin el quórum reglamentario, para luego autoproclamarse jefa del Estado Plurinacional. Ya lo demás es conocido: un militar le puso la banda presidencial y salió al balcón del Palacio Quemado para saludar a los militares que con sus tanquetas resguardaban la Plaza Murillo.

Por tanto, este juicio ordinario es por los delitos cometidos antes de su posesión y no por los delitos cometidos en el ejercicio en su calidad de presidenta de facto y que deben ser ventilados vía juicio de responsabilidades ante la Asamblea Legislativa Plurinacional.

 

 

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