mayo 19, 2022

Industrialización del litio: oportunidad de integración económica regional

????????????????????????????????????

Por Iván Zambrana Flores *-.


La situación actual chilena evoca hitos de la historia reciente boliviana. A pocas semanas de entregar el gobierno, el presidente saliente de Chile, Sebastián Piñera, ha hecho lo posible para precipitar la otorgación de concesiones de aprovechamiento del litio, mientras una Convención Constitucional apunta a hacer cambios importantes en ese país, y a semanas de entregarle el poder a Gabriel Boric, primer presidente de izquierda que llega al poder desde que Pinochet bombardera el palacio de gobierno para robarse la democracia. ¿Qué significa esto para el aprovechamiento del litio?

Ética laboral de Piñera

¿Por qué al quinto hombre más rico de Chile le interesa acelerar una decisión económica y política que, por múltiples razones, ya no le compete? Precisamente por eso, porque es lo que sabe hacer: ya sea defraudando al erario público por más de 38 millones de dólares como gerente del Banco de Talca, por lo que fue condenado y luego exonerado por la Corte Suprema en la dictadurac, lucrando de aerolíneas públicas privatizadas (LAN y Scandinavian Airlines) o, más recientemente, usando paraísos fiscales y tráfico de influencias para vender la Mina Dominga [2]; el expresidente multimillonario no ha creado riqueza, la ha usurpado. Para esta clase de políticos neoliberales el litio es meramente otro botín.

En Bolivia, el Gobierno está en proceso de elegir socios para la extracción directa de litio de Uyuni, e iniciando la instalación de electrolineras (“surtidores eléctricos”) para facilitar la introducción de los autos eléctricos, incluyendo los de fabricación nacional, a la población. Esta situación era inimaginable 15 años atrás.

Sin embargo, este no es un hecho aislado. La demanda creciente de baterías para la electromovilidad han hecho del litio la frontera más reciente de conflicto socio-ecológico en Latinoamérica [3]. Después de Bolivia, Chile es uno de los países en la Región con mayores reservas del mineral junto con Argentina y México. Asimismo, hasta ahora Chile era el país con condiciones más “favorables” y entreguistas al capital privado en la explotación de recursos naturales debido a la Constitución pinochetista y a los sucesivos gobiernos de derecha, situación que pronto podría cambiar.

El hijo pródigo latinoamericano

Además de otros logros como el reconocimiento de la plurinacionalidad y sus posibles implicaciones para la dimensión ambiental [4], la Convención Constitucional ha dado pasos importantes para revertir la privatización del agua y podría llegar a sentar las bases para nacionalizar los recursos naturales estratégicos de Chile. A futuro esto permitirá a los chilenos establecer condiciones de relacionamiento más justas con las empresas transnacionales, e inclusive la posible creación de empresas públicas para su aprovechamiento, como sucede en Bolivia o como ya ha sido anunciado en México [5].

Por otra parte, Boric ha sido elegido con el compromiso de apoyar el desarrollo de la nueva Constitución e implementar los cambios económicos, sociales y ambientales que sean posibles en las condiciones actuales.

Un nuevo gobierno y una nueva constituyente hacen que Chile pueda reconducir su camino, y retomando su identidad latinoamericana pensarse como parte de la Región. Una región donde los países que producen los mismos recursos están entendiendo de nuevo que integrados les va mejor que solos o apadrinados por el Norte. Algo similar sucedió en otro contexto y con otro recurso.

Del petróleo al litio

Hasta los años 60, un puñado de empresas privadas formaban parte del cártel de las siete hermanas. Este oligopolio conformado por empresas británicas y americanas ahora reducidas a cuatro gigantes transnacionales (BP, Shell, Chevron, ExxonMobil) controlaban el petróleo del mundo.

Ante la imposibilidad de hacer valer sus intereses nacionales en el supuesto “libre mercado”, dos Estados con importantes sectores públicos dedicados al aprovechamiento del combustible fósil iniciaron las primeras conversaciones que luego conducirían a fundar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); esos dos países eran Irán y Venezuela. Hoy, para bien o para mal, la OPEP cumple el rol central de regular el sector real de la economía global.

Ante la necesidad de la transición global hacia un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima, la industrialización del litio está emergiendo como un pilar importante del desarrollo sustentable, no solo de los países que tienen reservas del recurso, sino del mundo entero. Esto está sucediendo mientras presenciamos la segunda oleada de gobiernos progresistas en este siglo. Consecuentemente, estamos en el contexto propicio para hacer que la integración latinoamericana deje de ser un discurso.

[O]tra [P]osibilidad [E]speranzadora en [L]atinoamérica

Industrializar el litio es una aspiración casi de consenso en Bolivia, México, Chile, Argentina e inclusive Perú. Es de esperar que estos países conformen empresas públicas grannacionales o mínimamente coordinen sus acciones de manera completamente legítima y transparente para poder fortalecer su capacidad de negociación frente a las grandes industrias de automóviles, maquinaria, electricidad, etcétera. Los beneficios de esta alianza potencial superan con creces los escasos riesgos de trabajar juntos, siempre y cuando logremos hacer prevalecer el solipsismo que se nos ha inculcado en la Patria Grande a partir de la colonización.

Una Organización de Países Exportadores de Litio (OPEL) generaría beneficios económicos sociales y ambientales. En primer lugar, permitiría maximizar las utilidades para los países que la conformen y asegurar que el litio no sea expoliado como lo fueron la plata, el oro y el estaño en otros tiempos. Asimismo, una coalición de este tipo demandaría una mayor transparencia, misma que ayudaría a fortalecer procesos consulta, participación y control social. Consecuentemente, estas condiciones consentirían una mayor fiscalización y por lo tanto menores impactos ambientales en el aprovechamiento de recursos evaporíticos.

Las condiciones económicas y sociales están dadas, solamente hace falta voluntad política. Ya que, parafraseando a Atahualpa Yupanqui, hay un asunto en la Madre Tierra más importante que los recelos nacionalistas, “y es que nadie escupa sangre para que otro viva mejor”.


  • Especialista en ecología política y cambio climático, miembro del Comando Madre Tierra.

1       https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2009/07/29/exclusivo-todas-las-verdades-del-expediente-de-la-quiebra-del-banco-de-talca/

2       Ver: Zambrana Flores, Iván. “La Caja (chica) de Pandora: ecología geopolítica de los paraísos fiscales”. Edición impresa La Época Nro. 932, del Domingo 10 al Sábado 16 de octubre de 2021. https://www.la-epoca.com.bo/2021/10/16/la-caja-chica-de-pandora-ecologia-geopolitica-de-los-paraisos-fiscales/

3       Ver: Ugalde Soria G., Camila. “Transición energética con justicia y soberanía”. Edición impresa La Época Nro. 906, del Domingo 11 al Sábado 17 de abril de 2021. https://www.la-epoca.com.bo/2021/04/18/transicion-energetica-con-justicia-y-soberania/

4       Ver: Molina Vargas, Rafaela. “Madre Tierra y la necesidad de una Conservación Plurinacional”. Edición impresa 945 de La Época, del domingo 6 de febrero al sábado 12 de febrero de 2021. https://www.la-epoca.com.bo/2022/02/10/madre-tierra-y-la-necesidad-de-una-conservacion-plurinacional/

5       https://www.dw.com/es/amlo-m%C3%A9xico-crear%C3%A1-empresa-para-explotar-litio/a-60639532

Sea el primero en opinar

Deja un comentario