mayo 16, 2022

Las democracias clasificadas a gusto del Imperialismo


Por  Carlos Echazú Cortéz -.


La revista “The Economist” ha realizado un mentado informe clasificando a las democracias en el mundo, según los criterios de democracia que imperan en los centros imperialistas. De este modo, los “investigadores” de “The Economist” clasifican a las democracias del mundo en Democracias Plenas, Democracias Deficientes, Regímenes Híbridos y Regímenes Autoritarios. Obviamente sus “democracias” caen dentro de la categoría de Plenas, aun cuando existan niños migrantes enjaulados, la policía asesine a hombres de color en las calles a la vista de toda la población o su justicia negocie con narcotraficantes y otros delincuentes sus penas, con garantías millonarias de por medio. Nada de eso importa, sus democracias son pulcras. Por otro lado, los países con gobiernos soberanos que han decidido mantener dignidad frente a los centros imperialistas son calificados de “Regímenes autoritarios”, en el otro extremo de su escala.

Ahora bien, nada de esto debería, en realidad, sorprender, puesto que son ellos mismos los que se auto alaban y buscan descalificar a gobiernos que no les son afines. Nada tiene pues de académica esa “investigación”. Es propaganda política y nada más.

Pese a todo esto, resulta útil comentar algunos de los criterios que utilizan para desvalorizar a los gobiernos que les son desafectos. Entre ellos se encuentra nuestro país, al que han calificado como un Régimen Híbrido, uno que se encuentra por debajo de “democracia deficiente”. Resulta que una de las variables determinantes que han utilizado para degradarnos por debajo de “democracia deficiente” es la variable de “Cultura política”. Según ellos, en nuestro país no se tiene (y tampoco en otros países del mundo subdesarrollado) una cultura democrática. Al respecto importa precisar que esta pretendida “Falta de cultura democrática” es un prejuicio que deviene de uno anterior, que tenían las potencias coloniales en momentos en que se llevaba adelante el gran proceso descolonizador de Asia y África. Entonces decían, para justificar su política colonialista, que los países colonizados “no estaban maduros para gobernarse a sí mismos”. Entonces, ellos les hacían el favor de gobernarles, puesto que ellos no podían hacerlo por sí mismos. Tamaña grosería y aberración estaba convertida en política oficial de las potencias colonizadoras.

Como se puede apreciar, la supuesta “falta de cultura democrática” no es más que un avance de aquella pretendida “incapacidad de gobernarse a sí mismos” que tenían los pueblos de países dependientes del mundo capitalista. Por eso es un prejuicio y nada más.

Si se observa un poco en nuestro país, con objetividad y sin prejuicios, la cultura política que tiene la población, y especialmente, los sectores populares, se verá que tiene una vasta y profunda cultura democrática. Cuando se organizan los movimientos sociales, saben ellos de Congresos, de comisiones de poderes, de derechos y deberes, de elección de sus dirigencias, de vida sindical y orgánica, etc,. Por otro lado, su larga lucha reivindicativa atestigua de nociones muy claras de derechos democráticos y del principio de soberanía popular. Después de considerar todo esto ¿Puede realmente decirse que en nuestro país hay una escasa “Cultura democrática”?, ¿Dónde están los estudios que han hecho sobre nuestra cultura democrática? Y ¿Quiénes son los que califican a nuestra población de tener escasa cultura democrática?, ¿cuál es la cultura que los supuestos investigadores tienen, que les da la moral para calificar la cultura de otros?

Y ¿Cuál es la cultura democrática que impera en los países, a los que califican como Democracias plenas? ¿El bombardeo y las invasiones de otros pueblos que realiza periódicamente la OTAN, es testimonio de una cultura democrática? Cuando se consideran esos indicadores, se entra en razón, que la presunta investigación de la revista “the Economist” es un embuste, para engañar a incautos, una vulgar grosería, como grosera fue la pretensión de que los pueblos colonizados  “no estaban en capacidad de gobernarse a sí mismos”.

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