mayo 17, 2022

Acciones tangibles para un nuevo modelo de gestión de bosques

Por Jasivia Gonzales *-.


El Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES 2021-2025) (MPD, 2021) del Estado Plurinacional de Bolivia está enfocado en la industrialización y sustitución de importaciones, bajo un contexto de pandemia, cuya planificación sectorial se basa en 10 ejes temáticos, dando continuidad y profundidad al Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp-PDES 2016-2020).

El modelo favorece la inclusión social con un enfoque comunitario, redistribución equitativa y recíproca del ingreso. Sin embargo, entender este proceso sigue siendo el factor clave para lograr la sustentabilidad del desarrollo. Además, en un contexto de cambio climático y crisis ambiental.

Una crisis ambiental que hace un par de décadas se propuso solucionar valorando a la naturaleza desde los “Servicios Ecosistémicos” (SE). Concepto casi sustituido por “Contribuciones de la Naturaleza a las Personas” (CBP) (Ipbes, 2014, 2018) [1], que desde la visión occidental incorpora y/o reconoce a las otras cosmovisiones. Sin embargo, según el análisis de Muradian & Gómez-Baggethum [2] (2021), identifican tres fundamentos filosóficos destructivos: 1) División sociedad/naturaleza; 2) Antropocentrismo; y 3) Utilitarismo.

En el intento de escudriñar este paradigma y desviarnos del modelo basado en el capital, que ha convertido a la naturaleza en algo utilitario, aislando a las personas de la naturaleza y fomentando su confianza basado en el dominio del entorno, debemos encontrar puntos de quiebre que permitan construir sistemas más sustentables.

En ese intento, analicemos la economía en la Amazonía boliviana, cuya actividad es la recolección de castaña (Bertholletia excelsa), y también frutos de la palmera de asai (Euterpe precatoria). Ambas especies son silvestres y se desarrollan principalmente en bosques amazónicos de tierra firme y bajíos, respectivamente. Bolivia es el primer país exportador de castaña y cuenta con gran potencial para la exportación del asai.

La recolección de cocos de castaña, desde su quiebre, extracción de la semilla y venta con cáscara en cantidades estandarizadas llamadas “barricas”, representa el primer eslabón de la cadena productiva, realizada por los castañeros (del lugar) y los zafreros (visitantes) (Gonzales et al., 2011) [3]. A pesar de que la castaña genera ganancias millonarias y sitúa al país como primer exportador, dando un aporte sobresaliente al PIB, estas ganancias siguen siendo débiles en el primer eslabón de la cadena, no aporta efectivamente al desarrollo de las regiones de origen y tampoco generan recursos para promover la sustentabilidad del bosque y se sigue manteniendo el habilito (adelanto no monetario por parte del rescatista que consiste en latas de conservas sobrevalorados en precio que aseguran la venta al intermediario). Este primer eslabón tiene menos ganancias respecto a los intermediarios y más aún a las empresas beneficiadoras, quienes concentran las mayores ganancias, siendo estos últimos generadores de empleo local.

Por otro lado, se presume que la recolección intensiva de castaña en una determinada área sin planificación y sin acciones que cuiden la regeneración del árbol, la actividad podría mantenerse por 50 años; en la práctica, no se cuenta con estudios que establezcan con claridad los límites de la recuperación del bosque sin un manejo adecuado. A la fecha, la información ecológica aún está dispersa, lo que limita el entendimiento de la dinámica del bosque así como de su regeneración. Ya entre los años 2016 y 2017 hubo una estrepitosa baja de la producción de castaña sin que hasta el momento se tenga claridad de las razones, si la respuesta se halla en la ecología del ecosistema o en el efecto de la variabilidad climática u otros. A lo que se suma la falta de claridad en la tenencia de la tierra, situación que impide la formalización de su manejo, al menos en el primer eslabón de la cadena productiva.

Esta situación pareciera estar impulsando a que las beneficiadoras más grandes migren su inversión a la ganadería, como un sistema productivo más controlable que un bosque de castaña, pero que requiere el cambio de uso el suelo y la deforestación de amplias superficies, que junto con otras formas de explotación atentan contra los múltiples valores sociales, ecológicos y económicos de los bosques.

Por ejemplo, entre 1997 hasta el año 2000 hubo una fuerte explotación (eliminación del individuo sin un manejo que cuide la sustentabilidad del recurso) de palmito en la palmera de asai, lo que creó la erradicación de miles de hectáreas de esta especie en diferentes lugares del país que cuentan con bosque preandino y amazónico. Actualmente, las comunidades se han orientado a la cosecha del fruto de asai, lo que ha favorecido la recuperación de la especie, la mejora y sostenibilidad de los ingresos, el fortalecimiento de los procesos organizativos y la reinversión de los ingresos de las asociaciones comunales en las necesidades de desarrollo de las comunidades.

El mercado nacional e internacional ha incrementado su demanda de los frutos de asai, por sus altas propiedades antioxidantes, aspecto que lo posiciona entre los 10 alimentos contemporáneos más importantes del mundo. Este proceso de fortalecimiento y de mejora en el mercado ha llevado a las asociaciones a gestionar una planta despulpadora que les permita tratar, empacar y congelar la pulpa para su comercialización, haciendo que se pueda cubrir gran parte de la cadena productiva, además de impulsar la conformación de agrupaciones productoras con familias del lugar y poder cubrir stock a la alta demanda.

Siguiendo lo planteado en el PDES, se espera que se avance en la resolución de las condiciones para fortalecer estos procesos en el bosque amazónico, incluyendo la situación de los territorios castañeros y asaiseros, mismos que siguen con falta de claridad en la tenencia de la tierra, donde la normativa nacional impide la formalización de planes de manejo para construir modelos de desarrollo más sustentables donde cuidemos el mantenimiento de la resiliencia no solo de la naturaleza, sino del socioecosistema en su conjunto.


  • Bióloga con doctorado en Ciencias Naturales, mención Botánica, Zoología y Geografía.

1       Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas – Ipbes, funciona desde 2012 con 137 países socios.

2       “Más allá de los servicios ecosistémicos y las contribuciones de la naturaleza: ¿Es hora de dejar atrás el ambientalismo utilitario?”. 2021. Muradian, R & E. Gómez-Baggethum. Ecological Economics, Volume 185, July 2021, 107038. Elsevier (versión original en inglés).

3       Gonzales, J., M. Terán, A. Poma, S. Condo, N. Mercado & F. Gonzales. La Senda de la Castaña, restos para el manejo sostenible de la castaña en 10 comunidades del norte amazónico de Bolivia. 2011. PIEB, Bolivia.

 

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