mayo 18, 2022

8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora


Por Claudia Miranda Díaz * -.


 

El 8 de marzo de 1908, 129 mujeres trabajadoras que militaban en el Partido Socialista de Nueva York murieron a causa de un incendio en la fábrica Cotton, donde se declararon en huelga con permanencia en su trabajo. Su protesta fue por un igual salario al de los hombres, reducción laboral a 10 horas de trabajo y mejoras en sus condiciones laborales.

El 3 de mayo de 1909 en Chicago, el Partido Socialista realizó un acto por el Día de la Mujer, que fue el preámbulo para que el 28 de febrero de 1909 en Nueva York se conmemorara por primera vez el Día Nacional de la Mujer.

En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca, que trataba el sufragio universal para todas la mujeres, por moción de Clara Zetkin se proclamó oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en homenaje a las mujeres caídas en la huelga de 1908.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó 1975 como el Año Internacional de la Mujer; fue allí cuando declaró oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, y desde 1977 se recuerda esta fecha a nivel mundial. Al haberle cambiado el nombre de Día Internacional de la Mujer Trabajadora (que lucha por una igualdad de salario y de mejores condiciones laborales, en contra del sistema capitalista), al Día Internacional de la Mujer (que lucha por una equidad de género ante el varón, sin cuestionarse el patriarcado), la ONU le quitó a esta fecha su carácter revolucionario, reduciéndola a un reclamo por la doble jornada de trabajo realizada por las mujeres, como es “el trabajo doméstico” –lo que hoy se denomina “economía del cuidado”– y su falta de valoración emocional y pecuniaria.

El 8 de marzo, que recuerda la lucha de clases de las mujeres –al igual que otras fechas recordatorias–, se trató de tergiversar convirtiéndola de una fecha conmemorativa revolucionaria a otra de marketing, de consumismo capitalista y de “felicitación a las mujeres”, donde se les regalaba flores y chocolates. En el presente reciente, en memoria a las mujeres que ofrendaron su vida en 1908 en Nueva York, en el mundo entero, y en Bolivia también, tratamos de reivindicar esta fecha con su significado original, de ahí nace la frase: “No quiero flores, ni chocolates, quiero respeto”.

La lucha iniciada por las valientes mujeres en 1908 continúa de forma permanente, junto a los varones, por alcanzar una sociedad socialista (o el nombre que se desee colocarle).

No hay nada que festejar, la situación de la mujer –por su condición de género– desde 1975 hasta hoy ciertamente mejoró en sus condiciones respecto a la equidad de género en el ámbito público, mientras que en al ámbito privado está completamente atropellada mediante maltrato físico, emocional, psicológico, económico y otros, violencia, abuso sexual a mujeres adultas, jóvenes y niñas, feminicidios.

Bolivia se ha convertido en el país más violento de la Región, por su violencia hacia las mujeres. Este 8 de marzo un hombre decapitó a su esposa en Potosí. El machismo, tanto de hombres como de mujeres, debe ser una lucha diaria de erradicación desde nuestra individualidad, esa sería una excelente contribución de nuestra parte a la construcción de una mejor sociedad; hasta las bromas cotidianas de diferencia de roles de género refuerzan el machismo.

No solo es la lucha de clases, también es la igualdad de género y la inclusión indígena lo que debe primar en nuestro discurso y práctica revolucionaria por alcanzar una sociedad justa, sin discriminación ni desigualdades.


*       Economista y auditora.

 

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