mayo 21, 2022

¿Qué es qué y quién es quién en el poder judicial?

Por  Mateo J. A. Alandia Navajas *-.


A paso de escándalo, saltando de gazapo en gazapo, transita a los tumbos el Poder Judicial boliviano. Como en una casona abandonada, mohosa y vieja, cada vez que se alza una piedra o se retira un escombro, se agitan y alborotan a la luz las sabandijas. Ante el espectáculo, los sabedores del asunto y los no tan sabedores afinan comentarios inteligentes o por lo menos solemnes; generalidades agudas, lugares comunes ingeniosos. Y las víctimas y sus deudos, los verdaderos sufrientes, claman con verdadera desesperación por verdaderas soluciones. Comisiones aquí, destituciones allá, marcha valiente y sonora acullá; compromisos por escrito, otras comisiones, declaraciones y respuestas. Tempo perduto. Pasa el tiempo, el tiempito, porque no es mucho, y la conmoción por el escándalo de turno va menguando mientras las comisiones se diluyen y los artículos inteligentísimos-solemnes se guardan para la próxima sacudida. Y las víctimas a seguir sufriendo. Nada habrá cambiado mañana ni pasado.

Si no estuviera tan manida la cita del mito de Sísifo podría servirnos para ilustrar la desgracia judicial boliviana. Pero lo está, así que el que quiera entender, que entienda.

Nuestro Poder Judicial tiene dos problemas estructurales, dos fallas geológicas, que las tenemos que ir venciendo con intervención de todos y todas, porque, en varios modos, son problemas en los que tenemos que ver en tanto somos parte de la misma sociedad. El primero creo que es obvio: el Poder Judicial es parte de la sociedad boliviana, clasista, patriarcal, colonizada, alienada, incompetente y con muchos problemas de corrupción. De codicia, vaya. Es decir, no es que al Poder Judicial se ha convocado a la selección nacional de corruptos y ahí vamos haciendo gala de ciertas habilidades espectaculares frente a una sociedad pasmada. No es así. Bolivia tiene problemas con la corrupción y eso salta a la vista apenas corres los visillos de la Policía, de las alcaldías –las tenga quien las tenga–, de los diputados –el hermano del juez Alcón, el exconsejero de la Magistratura Gonzalo Alcón Aliaga, tenía procesos en el Parlamento por venta de juzgados y eso nunca prosperó entre los “padres de la patria”–, los futbolistas, los curas y los pastores… puedo seguir pero ya sería un autoflagelo inútil cuando la idea se ha entendido. Somos una sociedad patriarcal y los judiciales también.

No debemos perder de vista, en medio del escándalo de liberación de feminicidas y violadores, que el Poder Judicial nos vino recalcando, vía medios y redes, que tenía una política de gestión, una única política de gestión aprobada en los últimos cuatro a cinco años: una política de despatriarcalización de la Justicia… un emoji aquí cabría, pero imagínelo Ud., joven internauta.

El segundo problema capital del Poder Judicial sí tiene que ver con sí mismo. Es un problema político. A priori, la oposición partidaria del Proceso de Cambio culpa a la constitucionalización de la elección de autoridades por la vía de la votación. Por su parte, los políticos del Proceso de Cambio miran al suelo un poco avergonzados pensando que no fue buena la cuestión esa de la elección y por eso, etcétera. Pero no es así. El asunto de la elección popular es tan solo un mecanismo que buscaba alejar del órgano político por antonomasia –el Parlamento– la elección de la jerarquía judicial. Es un esfuerzo que hacen muchos países, porque hay que decir que el problema de la independencia judicial es un tema mundial. Varios Estados han ensayado distintas soluciones, algún día le contaré, amable lector, cómo fue y cómo les fue.

Pero eso no tiene nada que ver con el problema, llamémoslo político, que tiene este órgano del poder estatal. Es un problema de la política interna judicial que tiene su propia dinámica e historia, sus propios determinismos y relaciones que hacen que la lectura izquierda-derecha, oficialismo-oposición, no nos brinde los códigos para entender las formas que tienen sus propios conflictos e incluso ideologías que determinan el discurrir de este conglomerado de bolivianos, en un tira y afloja que hay que ver la lucha que da, y cuyo conocimiento es imprescindible para lograr intervenir y conseguir verdaderamente cambios sustanciales. Ninguna realidad puede ser cambiada si no se la conoce a fondo y lo que me temo es que precisamente nos anda faltando un poquito de humildad, de método y de conocimiento.


  • Abogado, ha sido juez y presidente de la Asociación de Jueces de Tarija, docente y rector de la Universidad Privada Domingo Savio de Tarija.

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