mayo 17, 2022

Homenaje a Marcelo Sáenz

Por Sergio Salazar Aliaga *-.


Marcelo “Chichi” Sáenz fue parte de la banda Hala de Mosca y un reconocido chef en la ciudad de La Paz. Lastimosamente nos dejó, entonces con Jorge del Castillo vimos la necesidad de hacer un pequeño homenaje con sus anécdotas en el escenario, así como con sus amigos y en el mundo de la gastronomía.

Tuve la suerte de conocer a “Chichi” gracias a varios amigos en común, quienes hicimos grupo en la zona de Los Pinos y San Miguel, entre música, fútbol, charlas y algunas copas, como eran Sergio Delgado Alvares, Gabriel García Blazicevic, Andrés Blazicevic (“Androba”), Christian Alarcón “el Cripi”, entre muchos otros.

En el Salar de Uyuni

“En el viaje del salar, cuando grabamos ‘Angeless Mind’, ‘Chichi’ y yo armamos nuestras carpas lo más alejado posible, fue un gran viaje porque han ido otros amigos y, esa noche, sabes que esos viajes son para psicodelia, entonces ‘Chichi’ le dio jugo de luna y de ahí entraron al salar con un par de amigos, al medio del salar horas de horas, yo había tomado unas chelas, me dio flojera caminar más, llegó un punto en que me di la vuelta y veía la fiesta muy lejos y les dije: ‘Les dejo’, pero los chicos siguieron caminando; yo me volví a la fiesta, caminé como 20 minutos y ‘Chichi’ caminó como hora y media, hasta que en la madrugada volvió y nos preguntó: ‘¿Han visto mi billetera?’. Le dijimos que no, y nos dijo: ‘¡Aurita vuelvo!’. Volvió a caminar hora y media ida y vuelta, y cuando vuelve ya al amanecer con su billetera, no podíamos creer, ¡dónde la habría dejado!

Cuando uno está en el salar es como estar en medio del mar, como buscar una aguja en el pajar, además de noche, sin luna, no pues… lo que pasa es que ‘Chichi’ cuando llegaba a algún lugar tenía la mala costumbre de sacar su celular, su billetera, lo botaba y se ponía cómodo.”

Centro de Atención

“Marcelito tenía la costumbre de ser muy sincero, era como que si no le caías mucho te mandaba a la mierda, en el escenario si no le caías bien se rayaba: ‘A ver llokalla salí de aquí’. En las últimas presentaciones la gente iba a ver a ‘Chichi’, lo ovacionaban, comenzaban a gritar: ‘Chichi, Chichi’… entonces él fue como el centro de atención, sobre todo en la última etapa de la banda, por su personalidad; era muy lindo trabajar con él.

Cada día era un chiste distinto, una alegría en la forma de ver las cosas, muy reales pero tomando de los huevos, y era así como ‘porqué todo va a salir bien, siempre ha sido así’, y bueno, para mí está un poco fresca todavía la pérdida de ‘Chichi’. Ahorita estoy un poco bloqueado y por eso no puedo contarte más anécdotas, pero solo puedo decirte que Hala de Mosca ha sido ‘Chichi’, una persona ácida y un pilar tan fundamental para nuestras vidas como para la banda.”

El Colegio

“‘Chichi’ era presidente de curso en la promo, y yo era presidente de mi curso en la prepromo, los dos estábamos en el Colegio Integral Boliviano Achumani (CIBA), éramos los presidentes de nuestros cursos porque éramos unos charlatanes, unos cracks, todos los días bajábamos donde el director y le decíamos: ‘Es el cumpleaños de tal, nos vamos a ir a comprar una tortita y unas salteñas’; ‘La mía con aceitunas’, nos decía el director. Y nos daba plata, de paso. Éramos vivísimos para manejar la vida, yo le seguía en todas sus iniciativas a ‘Chichi’, entonces nos salíamos del cole y volvíamos con comida encima, no pasábamos clases, éramos un chiste.”

Viaje a Coroico

“Las anécdotas que tenemos son varias, en lo personal sobre todo en un viaje a Coroico, que fue además mi primer viaje con ‘Chichi’, porque todavía no había Hala de Mosca, éramos Sui Generis y hacíamos Manu Chao.

Nos fuimos a alojar en un balcón con varios cuates, entre esos estaba el ‘Checho’ Delgado Álvarez, Carla Mealla, un montón de amigos nos alojamos en un galpón en el Hotel Cerro Verde, era Semana Santa, en esa época a Coroico podías ir a acampar, uno llevaba su carpa y ya estaba; ahora no se pueden hacer esas cosas. Teníamos planeado romperla en la plaza del pueblo, nos juntamos los dos en el medio y alegramos tanto a la gente cantando que se empezaron a acomodar y ya no era solo la casita del medio, sino en los alrededores, y la gente cantando en toda la plaza, me acuerdo que las manos nos sangraban de tanto tocar, prácticamente 12 horas hemos tocando, solo parábamos para tomar un trago.

Había un grupo de rockeros a los que ‘Chichilo’ satisfacía y le decían ‘el panterita’, porque él les tocaba Pantera. Terminaba el primer set de Manu Chao y en el intermedio ‘Chichi’ tocando Pantera.

El siguiente año quisimos romperla igual, dijimos: ‘Vamos a romperla esta noche’, y nos acomodamos, compramos un combo de Boca Rica, que era lo más barato, y ‘Chichi’ dice: ‘Yo lo llevo’, y se le cae la botella, se rompe, y un vidrio se clava en su pie; le hicimos un tajo, yo ya estaba medio mareadito, le pusimos cáscara de huevo mientras se desangraba, después fuimos a hacerle coser la herida. En un jeep fuimos hasta el hospital, a toda velocidad y en plena lluvia, yo decidí no salir y cuidar a ‘Chichi’, tenemos unas fotos de ese día que son excepcionales, teníamos que ir a tocar nuestra presentación, pero preferí quedarme con él toda la noche tocando en cama. En la mañana me despierto y me muestran una foto, yo durmiendo al lado de ‘Chichi’: me habían puesto un taparaco encima, todo era una locura, dormíamos sobre las guitarras.”

Gastronomía

“Salió del colegio y entró estudiar directo Gastronomía a la Universidad de los Andes, fue también cuando nos distanciamos, él ya estaba con sus cosas, cada uno en sus propios proyectos… hablábamos muy poco, como una vez al mes, ya no había el vínculo musical, pero cuando nos veíamos era terrible, siempre era un gusto verlo.

Marcelo llegó a ser jefe de cocina en Jardín de Asia, tenía varias innovaciones, por ejemplo el Sushi Cerro Rico, con ingredientes típicos del Departamento de Potosí, eso para levantar el turismo y fomentar gastronomías de diferentes departamentos.”


  • Cientista Político.

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