agosto 9, 2022

Masacre de Pucarani


Por Claudia Miranda Díaz  * -.


La masacre de Pucarani sucedió en el departamento de La Paz en 1935, durante el gobierno de José Luis Tejada Sorzano (1934-1936), quien derrocó a Daniel Salamanca, presidente electo por voto calificado para el período 1931-1935.

Pucarani es un municipio en la provincia Los Andes, se constituye en la capital de esta provincia. El departamento de La Paz cuenta con 20 provincias: Los Andes, Abel Iturralde, Aroma, Bautista Saavedra, Camacho, Caranavi, Franz Tamayo, Gualberto Villarroel, Ingavi, Inquisivi, José Manuel Pando, Larecaja, Loayza, Manco Kapac, Muñecas, Murillo, Nor Yungas, Sud Yungas, Omasuyos y Pacajes.

Nuestra primera Constitución Política del Estado de 1826 señala en su Artículo 11, parágrafo 5º: “Todos los que hasta el día de hoy han sido esclavos y por lo mismo quedarán de derecho libres, en el acto de publicarse la Constitución; pero no podrán abandonar la casa de sus antiguos señores, sino en la forma que una ley especial lo determine”. Respecto al derecho de “ciudadanía”, este mismo texto constitucional determina en su Artículo 14, parágrafo 4º: “Tener algún empleo o industria, o profesar alguna ciencia ó arte. Sin sujeción á otro en clase de sirviente doméstico”.

La República fundada en 1825 no trajo consigo ninguna transformación a favor de los indígenas, la esclavitud a la que estaban sometidos en la Colonia –abolida teóricamente en la Constitución de 1826– continúo. En la práctica, su situación de pongo y mitani se mantuvo hasta el siglo XX; y como los indígenas no tenía profesión u oficio –tampoco sabían leer y escribir– su derecho ciudadano estaba coartado, al igual que el de las mujeres indígenas, mestizas o criollas. La ciudanía estaba destinada solo a los varones mayores de 21 años que supieran leer y escribir, y contaran con bienes patrimoniales, lo que se traducía en “voto calificado” de una minoría de la población.

Como resultado, en la República los indígenas solo cambiaron de amos, de los anteriores colonos –durante la Colonia– pasaron a servir a los criollos convertidos en hacendados y curas –durante la República–; esta relación de explotación hacia los indígenas ocasionó una permanente rebelión por parte de ellos.

En este contexto sucedió la Guerra del Chaco. “La guerra del Chaco se había dado para los indios y los obreros. Los parias, que nunca gozaron de derecho alguno, ahora se ven abrumados por obligaciones; la patria, que nunca les dio nada, les obliga ahora a ofrendar sus vidas en defensa de la soberanía nacional. Una vez que diezmados, los adolescentes y los ancianos, aquellos que por su temprana o avanzada edad no pertenecen a aquel anfiteatro macabro, son llevados al frente, a seguir rindiendo su vida para una causa que desconocen y no entienden…”, escribió Willy O. Muñoz.

En diciembre de 1934 el presidente Tejada Sorzano decretó la movilización de todos los bolivianos en edad de prestar el servicio militar para enlistarse a la Guerra del Chaco.

En 1935 se produjo la masacre de Pucarani, ante la negativa indígena de ir a la Guerra del Chaco, por sus condiciones de explotación y falta de ciudadanía.

Al culminar la Guerra del Chaco la situación de los entonces denominados “indios” cambiaría sustancialmente. Su traslado masivo en todo el territorio nacional al frente de guerra permitió su encuentro con la población urbana, mestiza –y hasta criolla– en ese centro de combate, lo que generó una conciencia nacional que derivó en la Revolución del 52. Los logros que alcanzaron en esa revolución les permitieron: de indios pasar a denominarse campesinos; contar con educación rural para aprender a leer y escribir; obtener su derecho ciudadano a votar en elecciones, aunque aún no su derecho a ser elegido, que llegaría en el año 2006, al fundarse el Estado Plurinacional de Bolivia.


*       Economista.

 

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