julio 3, 2022

Modelo económico social comunitario (ecológico) productivo

Por Camila Ugalde *-.


El 5 de junio el mundo conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente, un día que por lo general encuentra diferentes actividades de denuncia sobre la situación ambiental en los países y/o resalta algún abstracto compromiso sobre desarrollo sostenible. Sin embargo, quisiéramos aportar a la reflexión crítica sobre esta fecha con un par de elementos y preguntas sobre el camino de nuestro país en un contexto marcado por una crisis múltiple global.

Con mucha preocupación vemos cómo organismos internacionales auguran un futuro lúgubre, esto en términos de abastecimiento de hidrocarburos, incremento de la pobreza extrema, crisis alimentaria, y cómo todo esto se va sumando a una crisis climática. Estas crisis que se van retroalimentando y generan una sinergia catastrófica para el planeta y la humanidad presentan además un punto de agudización cada vez más complejo bajo la actual coyuntura bélica. Sin embargo, en este contexto Bolivia puede proponer (y desarrollar) formas y experiencias que aporten a sobrellevar estos problemas.

Nuestro país ha sido señalado como el mejor posicionado a nivel de América Latina para resistir los efectos mundiales del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania [1]. De acuerdo al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, estas calificaciones se basan en buenos indicadores económicos generados por la restauración del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp). Si bien existe mucho a analizar sobre este, en este artículo planteamos los siguientes tres elementos que lo constituyen.

  1. El Estado tiene un rol central en el desarrollo del país

Las luchas sociales que se manifestaron en contra de injusticias estructurales, y comunes al continente, dieron un paso fundamental en el quiebre con el neoliberalismo como política económica en Bolivia. Este modelo ponía en manos del libre mercado y las empresas transnacionales la explotación de los sistemas de vida, y gracias a contratos poco o nada soberanos el país quedaba con migajas de las regalías. El actual modelo otorga un rol central al Estado y prioriza las necesidades de la población –en gran medida– en la planificación económica. Si bien este es un paso fundamental, la realidad de la crisis climática y ecológica pone en riesgo la estabilidad de este modelo, como a cualquier otro. A partir de esta conquista, ¿cómo se puede empujar el actual modelo económico y poner al centro de la planificación la integridad de las funciones ecológicas de la Madre Tierra? ¿Pasa esto por un debate político al interior del sujeto histórico o es una reforma de las actuales leyes ambientales?

  1. Industrialización de los recursos naturales

Como país de la periferia del sistema-mundo, Bolivia ha aportado más al desarrollo de Europa durante la Colonia que al suyo. Esta condición de un país primario exportador ha sido central para la acumulación de capital y para mantener a los pueblos en la dependencia y bajo los intereses imperialistas. El elemento que rompe con esta contradicción es la industrialización, la posibilidad y capacidad de transformar las materias primas bajo un modelo que dignifique el trabajo, democratice las decisiones sobre la producción y redistribuya sus regalías equitativamente. Este proceso de industrialización tiene un potencial incluso global en el área minera, especialmente el litio.

Sin embargo, precisamente para cortar con las prácticas y formas de los procesos industriales capitalistas, ¿cómo se desarrolla e incluso innova procesos de industrialización que estén de acuerdo a los ciclos reproductivos de la naturaleza, que permitan diálogos intercientíficos y confluyan con el debate y decisiones del pueblo organizado? ¿Estamos históricamente en un punto donde existe la acumulación suficiente para plantearnos estos debates? ¿El panorama inminente de la crisis climática podría acelerar procesos sociales mucho más complejos en tiempo y espacio?

  1. Las necesidades de la población por encima de las necesidades del mercado

En un país empobrecido por más de un siglo y medio de su vida como República las necesidades básicas recién están siendo cubiertas. Parece increíble para las nuevas generaciones que viven en una Bolivia globalizada pensar que a no muchos kilómetros de sus casas aún existen familias y comunidades que recién en los últimos 10 años obtuvieron acceso a servicios básicos. Esta decisión de dignificar la vida de millones de bolivianas y bolivianos es parte central de los avances que permite el actual modelo económico, y por lo tanto es piedra fundamental para pensar más allá.

Estos elementos se resumen en cifras macroeconómicas, pero fundamentalmente representan una alternativa contrahegemónica más humana de entender la economía.

Vivimos bajo un sistema de distribución del trabajo (y la explotación) desarrollado sobre asimetrías históricas de poder que han puesto al mundo bajo escenarios de transformación nunca antes vista. Por ejemplo, incluso en el escenario más optimista de mitigación se espera que el calentamiento global alcance el umbral de 1,5°C dentro de los próximos 10 años, y ello ocurrirá antes de que dicha cifra empiece a disminuir. Esto causará cambios en las zonas climáticas, elevación de los niveles del mar y alteraciones en el ciclo del agua que, a su vez, aumentarán la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. ¿Cómo están preparando nuestro país y nuestros pueblos los siguientes pasos de un proyecto que tome estas realidades?

Al inicio de la pandemia existió un debate interesante sobre el punto de inflexión en el sistema capitalista. Entre las aristas del debate vimos el impuesto a los superricos, las consecuencias de que la política económica de los Estados esté centrada en una leve regulación del libre mercado sin tener un rol activo en la garantía de derechos y por tanto en la economía per ser, y también cómo las industrias fuertes, es decir, el desarrollo de medios de producción, representan un elemento fundamental para cortar con la dependencia y garantizar estabilidad en la oferta de productos.

El pueblo boliviano evitó que se reinstale el neoliberalismo, su modelo económico estuvo a la altura del debate global brindando una alternativa posible. Hoy el debate puede ir más allá.


  • Bióloga, ecosocialista militante del Proceso de Cambio.

1       https://www.economiayfinanzas.gob.bo/the-economist-afirma-que-bolivia-es-el-pais-mejor-posicionado-para-resistir-los-efectos-del-conflicto-belico-entre-rusia-y-ucrania.html

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