agosto 10, 2022

Verdades desde hace 15 años

Por Miguel Ángel Marañón Urquidi *-.


Resulta sorprendente y hasta gracioso ver cómo el eterno predicador de la crisis económica en Bolivia, en su tarea de convencer a la ciudadana que la catástrofe económica prácticamente está a la vuelta de la esquina (como hace 15 años atrás), retorne a la carga con sus mismos argumentos y datos, pero esta vez inflando el pecho y mostrando el físico, al claro estilo de los incas del Gran Poder, ya que el jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS) manifestó que “no se siente el cambio económico”.

Como alguien diría, de tanto repetir la teoría de la crisis por fin una persona que no es alumno de su cátedra o correligionario manifiesta algo parecido a lo que predica; claro que lo llenará de orgullo, aunque nuevamente descontextualiza lo vertido por el jefe del MAS, el cual en una de sus habituales reuniones con el pueblo y sus dirigentes manifestó las “percepciones” de estos, olvidando que la mayoría de ellas no reflejan la realidad económica.

Su narrativa, en más de una década, como pronosticador de la crisis que nunca llega, manifiesta que una supuesta desaceleración de la economía nacional se refleja en la reducción del crecimiento del PIB, y pone como ejemplo que entre los años 2014 y 2018 este crecimiento económico fue de 5,4% a 4%, sin mencionar que en esos periodos la economía ocupó el primer en lugar en América Latina, cuestión reconocida por organismos internacionales.

Cual reptil ponzoñoso trata de hipnotizar a la ciudadanía indicando que se viene arrastrando un déficit público (gastos mayores a los ingresos) desde hace nueve años, obviando que este se debe principalmente a la compra de bienes industriales y activos (plantas industriales, maquinarias, entre otros) y no como cuando él era funcionario público en que el déficit se debía a que el Estado no tenía ni para pagar los sueldos y aguinaldos de los funcionarios y los gobiernos de esa etapa tenían que estirar la mano a los países y organismos internacionales.

Habla de 500 mil empleados públicos, catalogando esta cifra de “carga burocrática”, pero otra vez, como los osos mañosos, prefiere no decir que más del 70% de “esa carga burocrática” corresponde al Magisterio y al sector salud (médico, enfermeras, laboratoristas), donde también están policías y militares. ¿Será que este analista propone dejarnos sin salud, educación y seguridad ciudadana?

Menciona la “tremenda reducción” de las Reservas Internacionales, que pasaron de 15 mil millones de dólares a cuatro mil 800 millones de dólares, pero evade destacar que antes de 2014 estas apenas llegaban a cuatro mil millones de dólares y que gracias a la aplicación del modelo económico se lograron los 15 mil millones señalados. También habla de una reducción en los ingresos por hidrocarburos, pero jamás dirá que nuestro sector manufacturero alcanzó record históricos, ocupando un importante lugar en la composición del crecimiento del PIB, o sea, que nuestra economía empieza a diversificarse.

Los ciudadanos estamos acostumbrados a que este predicador de la crisis económica, junto a otros “intelectuales neoliberales”, traten de convencernos de que nuestra economía es un total fracaso; agarran datos estadísticos aislados para “supuestamente” demostrarnos sus hipótesis. No debe sorprendernos que su principal objetivo sea crear desconfianza en la ciudadanía, para así dar paso a su tan anhelada catástrofe económica.

  • Economista.

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