mayo 19, 2024

Kicho Jiménez (tercera parte)

Por Sergio Salazar Aliaga *-.


Esta es la tercera parte de la charla con Marco Antonio “Kicho” Jiménez, el “Príncipe de la zampoña”, quien nos relata algunas de sus anécdotas con Wara y Los Bolitas.

Anécdotas

“A mí me ha pasado de todo en la vida, de las anécdotas que más me acuerdo es que me he olvidado estuches enteros con mis instrumentos. Por ejemplo, en Cochabamba una vez con Wara, porque además nosotros fabricamos nuestros propios instrumentos con mi papá; seleccionamos nuestros propios tubos, los afinamos, no es como ir a comprar a una tienda una zampoña, en realidad hay un proceso mayor, de sentido de pertenencia.

Yo tenía mi zampoña, que era mi primer instrumento y me acompañó siete años, y lo perdí por una rubia que me distrajo, lo dejé en el taxi, perdí mis zampoñas; esto pasó un viernes, dos noches que tuvimos conciertos en el Teatro Jóse María Achá, un escenario que es considerado el más representativo de Cochabamba, y el día sábado teníamos otro concierto en el boliche La Muela del Diablo, en ese entonces más bien seguía como alcalde Edwin Arturo Castellanos Mendoza, conocido como el ‘Cholango de Tupay’ –que era amigo de mi papá, de los Achachis–, y le escribimos si nos podía ayudar con prestarnos instrumentos, que necesitábamos zampoñas, quenas y vientos. Logramos salvar el concierto, fue responsabilidad mía, no sé cómo no me despidieron del grupo, había arruinado un gran concierto, esto fue en 2014 y yo tenía 24 años, estaba comenzando a descubrir las aventuras de las noches.

Después conocer a personalidades que uno nunca imagina que uno se pueda cruzar, de medios de comunicación, televisión, actores, otros músicos, etcétera. También hay anécdotas lindas cuando uno comienza a viajar, perder vuelos, conocer lugares dentro de tu propio país o salir al extranjero, a mí me ayudó bastante para abrir mi mente, en experimentar culturas.

A veces uno tiene que tocar en dos eventos, en la tarde en La Paz y en la noche en Cochabamba. El tiempo en que tocaba con el grupo Wara y con Los Bolitas llegué a tener un gran desgaste físico.”

El desgaste

“El estar involucrado en dos bandas distintas y tratar de dar lo mejor me generó un estrés, por el desgate físico que llevaba en mi cuerpo, y me dio hipertensión arterial, que ha derivado en un inicio de parálisis facial. Eso fue en 2019, estaba con todo, volviendo de Buenos Aires después de tocar con Wara, y me dio esa parálisis y no pude tocar por lo menos tres meses; la mitad de mi cara estaba paralizada y no me daba cuenta.

Me acuerdo que tenía que tocar en una feria dominical con Wara y en la mañana, para calentar, siempre tocaba la zampoña, pero no podía soplar, no salía el sonido de la boca, dentro de mí pensaba que tenía una alergia, ¿qué me está provocando esto? ¿Habré comido algo raro? El sonido estaba malísimo esa vez, no toqué nada y pude salvar la tocada, pero el día lunes quería comer una hamburguesa y ya no lo podía hacer, sentía un dolor, ahí me di cuenta que algo estaba mal en mí y que tenía que ir a un doctor, a un neurólogo urgente, más bien me diagnosticaron y solo fue mi rostro y no todo el cuerpo.

Después de eso me di cuenta del estrés que estaba sufriendo, y ya no podía continuar así, por eso decidí tener una sola vida, porque los doblevidas siempre terminan padeciendo, opté por estar con Los Bolitas.”

Estados Unidos

“Estados Unidos ha sido una locura, porque llegamos a tocar para cinco mil personas ajenas a nosotros, en el Festival Boom-Fest de Alex Lora, pionero de la libertad de expresión en México, quien inició su carrera con Three Souls in My Mind en el 68, justo cuando se da inicio a las primaveras y la represión hacia los jóvenes en México.

Los chicos habían conseguido la invitación, entramos a tocar con poca expectativa porque estaba Mago de Oz y otras bandas mayores, entonces creíamos que solo iban para ellos. Nosotros dijimos ‘somos Los Bolitas’, estábamos tristes porque habíamos salido del país en un contexto penosos por los sucesos de 2019, viajamos en las fechas de conflicto, entonces la aceptación de la gente ha sido muy gratificante.

La gente respondía las canciones, nos aplaudían, nos seguían atentamente, sentíamos que estábamos bien, que podíamos compartir con grupos grandes, el ambiente fue muy bueno, lo cual nos abrió puertas y nos quedamos a vivir un mes por allá, surgieron oportunidades: la banda Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, que es un grupo musical mexicano; nos invitaron a tocar con ellos, a abrir el concierto como teloneros, que hiciéramos música un poco más latina, para alternar nuestras canciones.

Pudimos ver el último concierto del grupo Sax de Eulalio Cervantes, más conocido como ‘Sax’, un saxofonista virtuoso, fundador de Maldita Vecindad y pieza clave del rock mexicano. Pudimos verlo tocar cerquita y ellos a nosotros, han alucinado con el Bilo Viscarra por la voz tan parecida al de Café Tacvba (Rubén Albarrán), era fantástico. Además metíamos canciones de Café Tacvba con zampoñas, nos hicimos amigos y estamos esperando para hacer una colaboración, fue una experiencia linda.

Cuando fuimos a comer en la ciudad de New York en Time Square, saliendo del festival la gente tocaba la ventana donde estábamos para saludarnos, entraban y nos preguntaban: ‘ ¿Ustedes son Los Bolitas? ’. Nos decían: ‘Qué buenos que son’. Lo lindo era que no solamente eran bolivianos, sino ecuatorianos, mexicanos, argentinos, latinoamericanos al fin, había una linda expectativa.

Eso es lo admirable de Los Bolitas, que todos nos respetamos. Después llegó Marco Maciel, un tremendo músico, compositor, quien aporta muchísimo, y lo admiramos de antes, y tiene su espacio.

Estuvimos un mes en New York, filmamos el video ‘Peligroso’. Antes los chicos hicieron el ‘Solo faltas tú’, pero lastimosamente en ese tiempo estaba con mi parálisis, con el estrés y esa enfermedad que me tuvo bajos los escenarios y algunos eventos que no pude participar. ‘Teto’ de Ugarte tampoco pudo ir, pero para la segunda grabada de video con más calma nos preparamos; no quiero dejar de lado este dato, pero Intervenciones Urbanas del Ministerio de Planificación nos daba la oportunidad para lo cultural. También tuvimos algunos encontrones, como por ejemplo cuando estábamos allá y nos quedamos más tiempo, nos llamaban para rendir cuentas, toda la parte burocrática, no entendían que estábamos levantando el nombre de Bolivia a un nivel internacional.”


  • Cientista político.

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