agosto 11, 2022

Bolivia blinda su frontera con Argentina del contrabando desatado por la inflación

SANTA CRUZ (Sputnik) — Bolivia blinda su frontera con Argentina con el despliegue de militares y drones para detener la ola de productos de contrabando, a raíz de la inflación y la devaluación del peso en el vecino país. El economista Fernando Romero dijo que la situación argentina podría afectar seriamente a la economía formal boliviana.

La economía argentina no muestra mejoras desde la crisis de 2001, cuando el presidente argentino Fernando de la Rúa (1999-2001) impuso el corralito, una restricción para el retiro de dólares y pesos de los bancos. La paridad en el tipo de cambio entre los pesos y los dólares finalizó en aquella época, lo que disparó la depreciación de la moneda argentina aumentando la pobreza.

El Gobierno argentino también dejó de cumplir sus obligaciones con su deuda externa, lo que fue catalogado por la prensa local como el default (cese de pagos) más grande de la historia (144.000 millones de dólares).
Veinte años después, el panorama no mejoró mucho y la economía argentina padece inflación, déficit fiscal en aumento, deuda interna creciente y escasez de dólares.

«Argentina tiene una inflación interanual del 60%, está con default y no es sujeto de crédito, está con déficit fiscal, está con sobregiro en sus cuentas fiscales. Solucionan la crisis con la emisión de dinero y eso produce la inflación también. Obviamente, si le va mal a Argentina también les irá mal a las zonas fronterizas bolivianas», analizó Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija.

El experto también ve un panorama complicado para Bolivia, pese que registra la inflación más baja de Sudamérica, con el 1,2% hasta junio y el tipo de cambio está fijo en 6,96 bolivianos cada dólar desde 2011.

«La devaluación hará que entren más productos de contrabando y eso afectará notablemente a los emprendimientos, a las empresas y a las industrias de todo el país. Eso provocará que los empleos formales caigan en calidad y cantidad. Que las empresas cierren sucursales y operaciones. También eso es malo para el Gobierno, porque recaudará menos impuestos», alertó.

Los productos de contrabando, principalmente harina de trigo, bebidas alcohólicas, productos de limpieza y enlatados, son ingresados poco a poco por numerosos pasos ilegales ubicados en los municipios fronterizos de Yacuiba y Bermejo, en Tarija, y Villazón, en Potosí, ambos al sur de Bolivia. Del otro lado de la frontera, están las poblaciones de La Quiaca en Jujuy y Salvador Maza en Salta, desde donde ingresa la ola de contrabando.

A diario, sin ningún control aduanero o policial, cientos de carritos de dos ruedas, cargados de productos de contrabando, son empujados por personas conocidas como bagalleros. Ellos almacenan la mercadería en el lado boliviano en domicilios particulares y de ahí son distribuidos en camiones de alto tonelaje a las principales capitales del país como Santa Cruz de la Sierra (este), La Paz (oeste) y Cochabamba (centro).

Los precios en los que se comercializan son inferiores a los productos nacionales y, en algunos casos, son superiores en calidad. Por eso existe alta demanda en los mercados informales bolivianos.

Según estimaciones de Romero, el contrabando mueve más de 3.000 millones de dólares en el país y, si de un momento a otro se devalúa el dólar en el mercado negro argentino, nuevamente afectará a la economía en el vecino país y, por ende, a la economía boliviana.

Guerra al contrabando

Ante este este panorama, el Gobierno boliviano determinó esta semana blindar su frontera con un plan de contingencia para detener el ingreso de productos de contrabando por la devaluación del peso argentino.

«Se prevé que se incremente el contrabando y que pueda continuar por la devaluación de la moneda argentina. Es así que dentro de este plan se decidió ampliar el contingente militar a 500 efectivos en Bermejo, Yacuiba y Villazón.

La Aduana trajo 100 funcionarios adicionales para los controles, 50 vehículos, equipos de video vigilancia y drones», detalló la presidenta ejecutiva de la Aduana Nacional, Karina Serrudo, en conferencia de prensa, en la ciudad fronteriza de Tarija.

En menos de una semana, los operativos aduaneros incautaron 60 toneladas de mercadería ilegal e interceptaron ocho vehículos de alto tonelaje que internaban comestibles. Mientras que, en el primer semestre de 2022, se retuvieron productos de contrabando por un valor de 657 millones de bolivianos (95 millones de dólares), según datos de la Aduana boliviana.

Ahorro en bolivianos

Otro fenómeno económico advertido en las poblaciones fronterizas es la adquisición de la moneda boliviana por argentinos para el ahorro ante la devaluación del peso.

Las poblaciones fronterizas de Bermejo y Yacuiba, en el departamento sureño de Tarija, viven hace muchos años del comercio y de la economía argentina. Para muchos aún quedan recuerdos de la época de bonanza antes de 2001, cuando el tipo de cambio en Argentina era de 1 peso argentino por 1 dólar.

«Hace 20 años existía la paridad cambiaria de un peso por un dólar y eso hizo que muchos hagan fortunas, porque sabemos que la moneda boliviana siempre costó menos que el dólar. Pero obviamente cuando el peso argentino se devaluó el cliente argentino consumió mucho menos en poblaciones bolivianas», explicó el presidente del Colegio de Economistas de Tarija a Sputnik.

Ahora toca a los argentinos aprovechar las ventajas de vivir en la zona fronteriza. Ante la devaluación del peso, muchos del norte de ese país decidieron adquirir la moneda boliviana para ahorrar. En criterio del ministro de Economía, Marcelo Montenegro, no es la primera vez que eso ocurre y que la «bolivianizacion» genera confianza entre los ahorristas.

«Ya en 2014, cuando nuestro presidente Luis Arce era ministro de Economía, había señalado esa situación porque la economía boliviana también estaba creciendo como actualmente está haciendo, mientras en el vecino país igual se estaban aplicando algunos elementos devaluatorios fuertes», recordó.

Los pobladores de las provincias de Jujuy y Salta, colindante con los departamentos bolivianos de Tarija y Potosí, buscan ahorrar en la moneda boliviana.

La autoridad considera que «están refugiándose en una moneda fuerte», por lo tanto, es un signo de que esos comerciantes tienen confianza en la moneda nacional sin ser bolivianos.

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