agosto 17, 2022

La Paz, el elemento humano

Por  Sergio Salazar Aliaga *-.


Me encanta esta frase del poeta paceño Jaime Saenz, quizá porque resume cada callejón oculto de la ciudad de La Paz, “En el extraño sitio en que precisamente la perdición y el encuentro han ocurrido, la hermosura de la vida es un hecho que no puede negar ni se debe negar”.

Esta ciudad tiene mucha historia por contar, es ciudad maravillosa, es ciudad cosmopolita, ha creado el complejo inmobiliario más moderno del país, pero al mismo tiempo ha conservado sus barrios pintorescos y su arquitectura colonial…

Sus calles de Sopocachi por donde vivo tienen una mística única y cuando camino por ahí, sobre la piedra de Comanche me acuerdo de Flavio Machicado Viscarra, el gran paisajista urbano quien adoquino prácticamente toda la ciudad, ah es el mismo de las Flaviadas, él de las sesiones semanales de apreciación musical.

Sigo caminando y pareciera como si me encontrara dentro de una película muda, de fondo en el imaginario se escucha el piano de una pieza de Simeón Roncal, abro la puerta del departamento llegando a casa, piso 17 de uno de los rascacielos paceños, abro mi ventana y miro un paisaje de casitas expuestas como en un museo…

Todo ha sucedido en La Paz es por eso que esta ciudad ha desarrollado un elemento humano, eso es lo que la hace tan alucinante, llena de mestizos, de indios mestizados, de indios originarios, de blancoides y de toda variedad… que confusa y difusa es mi ciudad… como la canción de Jach’a Mallku “!Qué linda que es La Paz!

Nosotros nos guiamos por su lema: “La Paz cuna de las libertades, tumba de tiranos” y claro es porque su historia es la mejor novela jamás contada desde las matanzas de Yañez que fusiló unas cincuenta personas en la plaza Murillo, pasando por el colgamiento del mayor Villarroel y sus amigos, la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada por la revuelta del movimiento popular el 2003, hasta el golpe de Estado de 2019 de fanáticos religiosos.

Su mística reside también en sus héroes, o mis héroes como Jaime Saenz que crea asombro y rechazo en la sociedad paceña por su alcoholismo pero seduciendo a un grupo grande e importante de jóvenes artistas, escritores e intelectuales… por otro lado el Vico Viscarra contando sus anécdotas desde la calle… y los cementerios de elefantes y las aventuras menos pensadas en su famosa obra “borracho estaba pero me acuerdo”, también no hay que olvidar el asesinato de ficho el aristócrata que creo una sociedad de placer en las esferas más altas de la sociedad.

Otra historia que me encanta es el Santo de René Bascopé Aspiazu, en la carrera de literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, cada año se celebra el “Preste de Literatura”, entre libros y copas…

Me detengo para degustar de un buen chairo, un fricase aguantando el picante, o un buen plato paceño, símbolo de las alasitas.

Es así que la ciudad de La Paz se va formando, esa magia es la que le da vida, hace muchos años, por los años treinta, Tristán Marof definía que “La Paz es una especie de capital trágica, y sin embargo riente, alegre en sus fiestas”.

En el transcurso del tiempo hemos ido adquiriendo modas y personajes… la cebra paceña quien guía toda la teoría del caos… tiene el atrevimiento y el valor para lidiar día a día con los transeúntes o con los malos choferes, es una especie de soldado de la calle, pero también están las que jamás se les ha ocurrido cambiar de moda y hace cuatrocientos años siguen igual, la chola paceña es un emblema de la ciudad.

Existe también la melodía, la música, artistas como Atajo, rockeros como los de Octavia, bohemios como el Grillo Villegas y hasta los más románticos como Alejandro Delius, y el más personaje y querido como el papirri. Cuando voy a los bares, siempre me acuerdo de él “un día me chupado tres días”.

Mo puedo olvidar de mi transporte diario, el minibús, icono de la ciudad y hoy transformando fronteras de la modernidad, está el Teleférico, donde yo lo acompaño tres horas al día para llegar a la ciudad de El Alto, acompañado de un buen libro y los lunes de mi semanario favorito “La Época”.

En el tema intelectual… una juventud proveniente de este proceso con cosas que contar o que decir…

Agradezco al universo por haberme hecho paceño chukuta pico verde!

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