agosto 10, 2022

¿Liderazgo climático europeo? Solo mientras no afecte su economía capitalista

Por Rafaela M. Molina Vargas *-.


Europa está viviendo las temperaturas más altas de los últimos años, o de su historia en el caso de Reino Unido. También se registran severos incendios forestales que han afectado cerca de 70 mil y 17 mil hectáreas de territorio en España y Francia respectivamente. Mientras empezamos a superar una pandemia y en medio conflicto entre Ucrania y Rusia, el cambio climático sigue siendo una realidad difícil de ignorar. Sin embargo, Europa, que declara un supuesto liderazgo sobre el tema, ahora retrocede en sus posturas para priorizar su economía capitalista por encima del bien común.

Europa y el cambio climático

Europa ha estado posicionándose como una región comprometida en la lucha contra el cambio climático reduciendo sus emisiones. En 2019 la Unión Europea (UE) había reducido sus emisiones en un 26% [1]. Sin embargo, lo que ocurre ahora evidencia que si bien esta región está reduciendo emisiones por el mayor uso de energías renovables y la mayor eficiencia energética en su territorio, ahora sabemos que alrededor del 40% del gas era suministrado por Rusia [2].

Esto significa que en realidad no se están reduciendo globalmente las emisiones, sino que se las están relocalizando en lo que llaman “emisiones importadas”. Un ejemplo cuantificado de ello es Francia, que entre 2000 y 2014 reportó oficialmente un descenso del 7% de emisiones. Sin embargo, al incluir las emisiones de los productos importados en vez de disminuir habría incrementado sus emisiones en un 15% en el mismo periodo [3].

Aun cuando el 70% de emisiones históricas de GEI provienen de las 100 corporaciones más contaminantes del planeta [4], y cuando el 70% de las emisiones actuales provienen de 10 países que incluyen la región europea, se avanza transfiriendo a los países en desarrollo, que fueron saqueados para lograr la industrialización y estabilidad económica del Norte.

En lugar de cumplir sus compromisos de mitigación y provisión de financiamiento, la UE y los demás países desarrollados han insistido en borrar las responsabilidades históricas y definir una meta única para todos los países: neutralidad de carbono para el 2050. Esto sin considerar que las responsabilidades son comunes pero diferenciadas, que los países tienen distintas capacidades según su grado de desarrollo, y distintas circunstancias nacionales.

Carbón otra vez, fósiles “verdes” y doble moral

Hoy Europa experimenta una escasez de gas debido al efecto bumerang de las sanciones impuestas a Rusia como parte de la guerra económica entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y dicho país. De manera desesperada, países como Alemania, Austria y Países Bajos anunciaron el incremento del uso de carbón mineral, que produce entre 40 a 50% más de dióxido de carbono que, por ejemplo, el gas natural. Este es un retroceso significativo en su compromiso de mitigación, dado que estos mismos Estados, como parte de la UE, establecieron una meta de descarbonización o cero emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050.

Por otro lado, el Parlamento Europeo aprobó la propuesta de la Comisión Europea para declarar el gas y la energía nuclear como energías “verdes”. Ello condicionado por el conflicto entre Ucrania y Rusia, al menos según declaraciones de la presidenta de la Comisión. Las implicaciones de esta etiqueta significan que empresas trasnacionales podrán recibir inversiones públicas y privadas destinadas a “energías sostenibles”, compitiendo deslealmente con energías alternativas como la solar o eólica. Estas decisiones ponen en peligro el cumplimiento de las metas globales del Acuerdo de París y las metas establecidas por Europa de reducir en un 55% sus emisiones para 2030.

Es muy contradictorio que los poderes que presionan y chantajean a los países en desarrollo para superar la dependencia al gas sean los que ahora lo declaran energía “verde”. Bolivia, por ejemplo, como otros países de América Latina o del Sur, aún necesita aprovechar e industrializar su gas para resolver desigualdades históricas, reducir la pobreza y, además, paradójicamente, para dejar de depender dicho recurso [5].

En contraste, Europa como región industrializada, en gran medida gracias a su pasado colonizador, tiene de base una situación económica más robusta, servicios básicos en general cubiertos e índices de pobreza más bajos. Por tanto, esfuerzos mayores para generar una transición energética impactan menos sobre su economía. Aun así, como todo el mundo industrializado que es histórica y actualmente más responsable del cambio climático, el bloque europeo se resiste a facilitar soluciones estructurales.

Europa parece decir al Sur Global: “Haz lo que digo, no lo que hago”. Lo que aplica tanto para energías fósiles como para conservación de la biodiversidad, contaminación y muchas otras dimensiones. Los países desarrollados ejercen presión sobre países en desarrollo mientras no afecte a sus territorios o mercados, y cuando les es útil para deshacerse de sus propias responsabilidades con la Madre Tierra.

Un problema para la economía europea como es la escasez de gas, generada por sus propias aventuras geopolíticas, es suficiente para desnudar la supuesta férrea voluntad de liderazgo en temas de cambio climático, evidenciando que no eran más que postureo y propaganda.

Consecuentemente, para comprender y abordar las crisis actuales de manera global y crítica debe exigirse el cumplimiento de objetivos en base a las responsabilidades históricas y actuales, siendo críticos con los intereses que motivan las decisiones geopolíticas y la falta de compromiso real.

Toda estrategia que genuinamente busque abordar las crisis climática y ecológica debe ser necesariamente anticapitalista, para no terminar sirviendo de maquillaje para un sistema insostenible, colonial y depredador.


  • Bióloga, con una maestría en Ecología, Biodiversidad y Evolución de la Universidad La Sorbona, ecosocialista, feminista, miembro del Comando Madre Tierra y de Niñas Malcriadas.

1       Retema (02/06/2022). “La reducción de emisiones confirma el logro de los objetivos para 2020 en la UE”, en: https://www.retema.es/noticia/la-caida-de-emisiones-confirma-el-logro-del-objetivo-de-2020-en-la-ue-W3bBk

2       Fisher, Jonah (20/06/2022). “Rusia y Ucrania: en qué consiste el plan de Europa para sustituir el gas ruso”, en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-61514155#:~:text=Rusia%20suministra%20el%2040%25% 20del,27%25%20de%20su%20petr%C3%B3leo%20importado.

3       Fink, M., & Gauthier, C. (2013). Les émissions importées. Le passager clandestin du commerce mondial, Montreuil, Réseau Action Climat-France.

4       Griffin, P., & Heede, C. R. (2017). “The carbon majors database. CDP carbon majors report 2017”, en: http://www.truevaluemetrics.org/DBpdfs/Carbon/CDP/CDP-Carbon-Majors-Report-2017.pdf

5       Ver Zambrana, Iván. “Realecologik: Mitigación y dilemas en la lucha contra el cambio climático en Bolivia”. Edición impresa 939 de La Época, del domingo 28 de noviembre al sábado 4 de diciembre de 2021, en: https://www.la-epoca.com.bo/2021/12/03/realecologik-mitigacion-y-dilemas-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico-en-bolivia/

Sea el primero en opinar

Deja un comentario