agosto 10, 2022

Gustavo Petro primer presidente del progresismo en Colombia

Bogotá-. Gustavo Petro, del Pacto Histórico, fuerza que representa a los sectores progresistas y de izquierda en Colombia, asumirá el próximo domingo la presidencia del país al que intenta cambiar por los caminos de la paz total.

Su asunción, luego de ganar en el balotaje del 19 de junio con más de 11 millones de votos, es considerada de antemano un hecho sin precedentes en esta nación, gobernada por fuerzas conservadoras en los últimos 200 años.

Petro nació el 19 de abril de 1960 en el municipio de Ciénaga de Oro, y desde su juventud militó en el Movimiento 19 de abril (M-19), una guerrilla urbana que participó en el conflicto armado interno entre 1974 hasta 1990 cuando se desmovilizó en el contexto de un proceso de paz, referente en la historia de Colombia.

Luego esa organización se transformó en la Alianza Democrática M-19 (AD M-19), la segunda fuerza política más importante en la Asamblea Constituyente de 1991 y bajo sus siglas, Petro fue electo para ser miembro de la Cámara de Representantes en las elecciones de ese mismo año.

El próximo presidente es economista graduado de la Universidad Externado de Colombia, con especialización en Administración Pública y también en Medio Ambiente y Desarrollo Poblacional, maestría en Economía y doctorado en Nuevas Tendencias en Administración de Empresas.

Fue personero y concejal de Zipaquirá; representante a la cámara del congreso por Cundinamarca, también por Bogotá; Alcalde Mayor de esta capital y luego senador.

Cuenta con reconocimientos como la Medalla Luis Carlos Galán, otorgada por las comisiones de ética del Congreso por su lucha contra la corrupción; Premio como Defensor del año por su trabajo en pro del bienestar de los animales, premio Mundial de Liderazgo Climático y otros.

También fue recibido como profesor honorario de la Universidad Nacional Lanús, por su defensa a los derechos humanos y la paz; y en 2014 fue reconocido como el sexto mejor alcalde del mundo.

En 1994 fue designado en la embajada de Colombia en Bélgica como agregado diplomático para los Derechos Humanos, cargo que ocupó hasta 1996.

En 1998 Petro ingresó nuevamente en la Cámara Baja con el aval del Movimiento Vía Alterna, que había fundado junto con otros exmilitantes del Partido AD M-19.

En ese período, fue elegido el mejor congresista tanto por sus colegas como por la prensa nacional por sus denuncias sobre corrupción y sus debates de control político, entre estos el de Paramilitarismo en Antioquia.

Del año 2006 a 2010, fungió como senador y en esa etapa destapó el escándalo de la llamada parapolítica, que demostraba vínculos de políticos con grupos paramilitares.

Como Alcalde Mayor de Bogotá, desde 2012 hasta 2015, creó la Secretaría de la Mujer y se inauguró el Centro de Ciudadanía LGBTI, se instalaron centros para el control natal y la atención de abortos en los casos permitidos por la ley, se propuso como política de gobierno conservar los humedales de Bogotá y planificar para la preservación del agua ante el calentamiento global.

Durante su mandato se inició el proceso de supresión de vehículos de tracción animal utilizados por los recicladores y a algunos de los cuales les fueron entregados vehículos automotores y subsidios y suspendió las corridas de toros.

En 2018 fue candidato presidencial por el Movimiento Significativo de Ciudadanos-Colombia Humana y logró una votación histórica de más de ocho millones de votos, y en virtud del Estatuto de la Oposición, al alcanzar la segunda votación más alta en las presidenciales, pasó a ser senador.

En las elecciones legislativas del pasado 13 de marzo, en las cuales se realizaron también las consultas interpartidistas, fue elegido candidato presidencial del Pacto Histórico, con una votación de casi cinco millones de papeletas y luego nombró a la activista ambiental Francia Márquez como su compañera de fórmula.

Desde su triunfo en la segunda vuelta electoral ha nombrado a destacadas figuras de la política en Colombia, de los más diversos sectores (liberales, comunistas, conservadores, líderes indígenas, afrodescendientes) para conformar su gabinete ministerial.

El primero de ellos fue Álvaro Leyva, quien estará al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores, cuya misión será, dijo el futuro canciller- «defender la paz como derecho esencial porque sin ella perecen todos los demás derechos».

«Será una cancillería de la Paz. Colombia aportará al mundo todo su esfuerzo para superar la crisis climática y del mundo esperamos todo el esfuerzo para superar nuestra violencia endémica», expresó Petro al anunciar la designación.

Petro aseguró –tras su victoria electoral- que el cambio, la esperanza, el amor y el esfuerzo mayúsculo para ganar en las urnas no tendrían razón en este país sin la paz.

En cuanto al entorno regional, propuso a América Latina «integrarse más decididamente» porque tiene que encontrarse en el gran diálogo que permita salvar a la humanidad, señaló Petro al referirse a las nuevas formas de producción y transición energética.

Asimismo, dijo que llegó el momento de sentarse con el gobierno de Estados Unidos y conversar sobre lo que significa que sea el emisor, como casi ningún otro país, gases de efecto invernadero y en América Latina los absorba a partir de su selva amazónica.

A partir del próximo domingo, Petro tendrá ante sí el reto de impulsar su programa de gobierno que, si bien no es radical, al menos coloca al pueblo en el centro con el objetivo transformar a un país que mostró en el estallido social del pasado año que no quiere vivir condenado a otros cien años de soledad.

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