mayo 19, 2024

Fernando Hurtado: el coleccionista de vinilos

Por Sergio Salazar Aliaga *-.


A Fernando Hurtado lo conocí en un ambiente de militancia política: él con el anarquismo y yo con mis amigos troskos, cuando alguna vez íbamos a tomar un vino y a hablar de política, junto a Javo Ferreira y la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LOR-CI). Mucho tiempo después nos reencontramos en la música. Y para hablar justamente de música y su colección de vinilos es que nos sentamos a charlar con él.

Inicio de los vinilos

“He comenzado a coleccionar el año 1998; tengo unas tías rockeras de la vieja escuela que me han heredado mis primeros vinilos. Ellas habían entrado ese año en pleno al CD y sus viejos vinilos eran como estas cosas que ya son del pasado, por lo que me los heredaron. Ahí han sembrado la ‘semilla del mal’; yo tenía 18 años, estaba saliendo bachiller y fue una locura ver los primeros vinilos.

Fui a buscar un tocadiscos, ¿dónde puedo hacer tocar los vinilos? Mi madre me dijo: ‘Tengo uno, está en la casa de la abuela’. Fui a buscarlo; he ido a rescatar el tocadiscos, desempolvarlo y a probar los vinilos.

A partir de finales de aquel año oficialmente comencé a coleccionar. Empecé a buscar poco a poco, y he ido teniendo 10 heredados y después 11, 12… muy poquito, porque no había, eran difíciles de encontrar. Los discos de vinilo se produjeron hasta el año 1997 en Bolivia, y a partir del año siguiente toda la producción se convirtió a CD, las disqueras como Discolandia, Heriba, Lauro, Santa Fe o Alborada se pasaron al formato CD y remataron sus discos.

En esa época yo era rockero y solo me gustaba Nirvana o Metallica. Había una tienda en la Plaza Alonso de Mendoza, en la Galería Santana, que era una de las últimas sucursales de discos Heriba. Ahí, buscando Metallica, vi ‘El Inca’ de Wara, y me dije: ‘ ¿Qué es eso? ’. Yo no le tiraba mucha bola a cosas que ahora son joyas. Ese disco hoy es el más importante del coleccionismo. Yo era chango y no entendía, pero poco a poco fui buscando y encontrando cositas, y así comencé coleccionar.”

Coleccionista

“Entrando a la universidad, el año 2000, comencé a buscar y descubrí un lugar por donde vendían libros usados, en la calle Antofagasta, donde antiguamente estaban los bomberos de la Pérez. Pasando un día vi y me puse a preguntar: ‘ ¿A cuánto está? ’. Y me dijeron: ‘Cinco pesos’. De ahí fui comprando uno, dos, tres, cuatro… y así se convirtió mi rutina ir todos los días a buscar discos de vinilo, y comenzó a crecer mi colección.

Mi mejor amigo, Isaac Rivera, también tenía sus discos de vinilo que había heredado de sus tíos y de sus padres. Tenía cosas interesantes, como Black Sabbath, ‘El Inca’ de Wara. Él vivía en la calle Eloy Salmón y justo en la esquina de su casa me dijo: ‘Mira, he descubierto que venden discos de vinilo’. Fuimos a ver y habían dos señores que vendían discos, en la Eloy Salmón entre Pedro de la Gasca y el Barrio Chino, en una calle muy cortita. Ahí estaban los dos señores, solo vendían en la noche, ponían sus mesitas con parlantes y sus cajas de vinilos; eran enemigos entre sí.”

Los Titanes del Vinilo

“Escribí un artículo sobre eso último que cuento, llamado ‘Los Titanes del Vinilo’, publicado en la revista Rascacielos. Ahí hablo de esos dos señores, cómo los conocí y cómo nos empezaron a mostrar discos; tenían montones del rock boliviano, los vendían barato, a cinco o siete pesos. Les empezamos a comprar. En ese momento era universitario y no tenía mucho ‘quibo’, era difícil; mi dinero salía de lo que me ahorraba, no trabajaba, entonces me compraba unito, pero lentamente fui comprando más y gracias a esos dos lugares fue creciendo mi colección.”

Las joyas guardadas

“Tengo un montón de joyas dentro mi colección. Primeramente, para considerar joya tiene que ser un disco muy buscado. Las características que tiene el disco ‘El Inca’ son las que definen a un disco como joya: han salido muy pocas ediciones, es muy buscado y no volvieron a sacar reedición, o sea, es casi imposible encontrar. En cambio, los discos que se produjeron millones de veces ya no tienen tanto valor, a diferencia de ese que te menciono, que tiene muy pocas copias y muy poca gente lo posee.

En Bolivia fue muy reducida nuestra producción de discos, apenas hemos tenido unas cuatro o cinco disqueras. En el extranjero había miles de millones de disqueras y las cosas que se convertían en ‘rarezas’ eran las ‘primeras ediciones’, solo las primeras ediciones, de cualquier cosa. Por ejemplo, las de los Beatles, la primera edición que salió en Inglaterra… ahora esos discos los subastan por miles, por millones.

Después son valiosas las ediciones raras que han salido en los países del Tercer Mundo, en países desconocidos como Bolivia o Sudáfrica, en Indonesia, donde se sacaron versiones de cosas ‘gringas’ a su estilo. Por ejemplo, hay un disco de Queen que es un single, un disco pequeñito llamado ‘Mustapha’, así se llama la canción que sale a un lado, mientras que al otro lado hay un extra; pero esa canción solo ha salido en un single con un sobre sencillo, algo común, un sobre genérico, pero lo mandaron a Bolivia y Discolandia sacó su propia edición y puso una foto extra, que quién sabe de dónde se habrán conseguido, seguro de una revista o de algún lugar, y le agregaron una foto de Queen y encima unas letritas medio truchitas que decían: ‘Queen – Mustapha’. Solo por tener esa tapa y esa portada, que no ha salido en ningún otro lugar del planeta, ese disco vale miles, y es industria boliviana.

Como ahora estoy con la tienda me escriben de todos lados: gringos, escoceses, italianos, franceses, ingleses. A la página de Fonocaptor-Discos de Vinilo Bolivia, buscando ese disco, porque buscan en Internet y les sale que hay una edición boliviana, ponen ‘Bolivian records’ y les sale mi tienda, razón por la que me escriben para venderles el ‘Queen – Mustapha’. Una vez hasta me ofrecieron pagar unos tres mil euros por ese disco, que es un sencillo, pero es imposible de hallar. Yo que estoy en el coleccionismo removiendo discos todos los días, me llegan y vendo, voy buscando, subo, bajo, y la verdad que es muy difícil conseguir y encontrar; esas son las rarezas que hacen que un disco sea valioso.”


* Cientista político.

 

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