julio 13, 2024

El pensamiento revolucionario de don Édgar “Huracán” Ramírez Una biografía intelectual

Por Andrea Barrero Camacho *-.


En la Ilusión Biográfica, Bourdieu aseguraba que “tratar de comprender una vida como una serie única y suficiente en sí de acontecimientos sucesivos sin más vínculo que la asociación a un ‘sujeto’ cuya constancia no es sin duda más que la de un nombre propio, es más o menos igual de absurdo que tratar de dar razón de un trayecto en el metro sin tener en cuenta la estructura de la red, es decir, la matriz de las relaciones objetivas entre las diferentes estaciones”. Según esta metáfora, se infiere que Bourdieu exige al biógrafo privilegiar el estudio de las estructuras sociales que condicionan las acciones del individuo, rompiendo de esta manera con las implicaciones subjetivas que hacen que el autor de una biografía se encierre en lo que él considera que es la ilusión biográfica, es decir, un relato unilineal de la vida que lleva al autor a “creación artificial de sentido”. Este intento de comprender la vida como unilineal, única y suficiente en sí misma, sin tomar en cuenta las interrelaciones del sujeto con su entorno es absurdo, pues no se puede entender un trayectoria sin el “conjunto de las relaciones objetivas que han unido al agente considera al conjunto de los otros agentes comprometidos en el mismo campo y enfrentados al mismo espacio de posibilidades”.

En este entendido, la reconstrucción de la vida y el pensamiento de don Édgar “Huracán” Ramírez cumple con lo que Bourdieu consideraba una biografía científica, pues su autor, Gonzalo Trigoso, logra un relato de vida que no deja de lado las relaciones sociales del sujeto y el contexto social, arena contenciosa en la que se desarrolla la vida y acciones narradas. Dicho de otra manera, Trigoso incluye el análisis del momento histórico en el que vivió don Édgar, además de las dinámicas sociales de las que fue parte. Paralelamente, la reconstrucción del contexto histórico nos ayuda a entender qué es lo que nos dice la vida de don Édgar sobre el periodo en el que vivió, y cómo el periodo en el que vivió llegó a determinar de una u otra manera algunas de sus acciones y decisiones, es decir, cómo se fueron estructurando las dinámicas sociales de las que fue parte.

El pensamiento revolucionario de don Édgar “Huracán” Ramírez, como bien señala su autor, no es una biografía típica, pues más que en una reconstrucción de la vida Trigoso se centra en el pensamiento revolucionario de don Édgar, pensamiento que atravesó todos los ámbitos de su vida de manera transversal y se convirtió en su forma de vida, una vida comprometida con la revolución y la lucha social. En este sentido, más que una biografía la propuesta del escritor puede entenderse –como bien señala Máximo Pacheco– como una biografía intelectual, pues entrelaza el género biográfico con la historia intelectual.

El pensamiento revolucionario de don Édgar “Huracán” Ramírez se convierte de esta manera en un aporte historiográfico a la Historia Intelectual, en la medida en que esta analiza tanto las condiciones sociohistóricas de la producción de un pensamiento, como sus espacios y mecanismos de circulación y recepción. A la par, estudia la evolución de los conceptos políticos y el uso de la retórica.

Vemos que el libro es parte de esta forma de hacer historia, en sus páginas, además de la vida de Édgar Ramírez y su formación intelectual iniciada en las cédulas o grupos de estudio, lectura y formación de la “Jota” –Juventudes del PCB–, y que continuó su formación en lecturas y análisis de la realidad en solitario, dando paso a un profundo proceso de autoevaluación y reflexión que lo llevaría a convertirse en un líder e intelectual respetado tanto por sus compañeros como por sus detractores. El libro reconstruye también la historia política e intelectual del país durante la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI. Periodo histórico por demás complejo, del que don Édgar Ramírez fue actor y espectador privilegiado.

Como actor Ramírez no estuvo solo, estuvo acompañado de compañeros de lucha, tanto de su partido, como de otros. Este también es un aporte de Trigoso, pues da cuenta de las redes y relaciones intelectuales existentes, así como la formación y devenir de los partidos políticos de izquierda durante un periodo histórico fundamental, para entender la historia reciente de Bolivia, las dictaduras y el regreso a la democracia.

A la par, Trigoso da cuenta de la historia de dos instituciones fundamentales, tanto para nuestra historia, como para entender el desarrollo del pensamiento revolucionario de Édgar Ramírez y su vida, la Central Obrera Boliviana (COB) y la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). La dirigencia sindical es un aspecto fundamental en la vida de Ramírez, sin la cual es imposible entender su legado político, intelectual y archivístico. Su papel en la COB, ya sea desde las bases o desde la dirección del CEN, puede ser entendido a través de la siguiente afirmación de Trigoso, tras el análisis que el autor hace del XXI Congreso Minero de Oruro y la participación de Ramírez en el mismo: “Había brillado con luz propia y sin aparato, lo querían sus compañeros de fracción, lo respetaban y admiraban sus adversarios sindicales excamaradas y la derecha empezaba a tenerle miedo”. Sin embargo, es la Comibol la que, nuevamente en palabras de Trigoso, se convirtió en su “otro amor”.

La relación de Ramírez con la minería y la Comibol empieza en 1969, en el interior de la mina, y finaliza en 2020 en los depósitos que custodian sus archivos. Resaltamos el trabajo y papel de Ramírez en la construcción y consolidación del Archivo de la Comibol, en la medida en que el trabajo y dedicación demostrado para salvaguardar el patrimonio documental minero conllevó la creación del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia. Édgar Ramírez supo reconocer y entender la importancia de los archivos y los documentos que estos resguardan, pues los archivos no son útiles solo a los historiadores, al contrario, tienen un rol activo en todos los campos del saber humano y juegan un importante papel en la construcción de la memoria e identidad colectiva.

Aprovecho la presencia de Teodoro Barrientos para resaltar un punto de la vida de Ramírez que Trigoso aborda de manera tangencial y que es necesario tratar con mayor profundidad, crítica y reflexión: la Comisión de la Verdad, sus objetivos, resultados e impacto en la sociedad boliviana.

El pensamiento revolucionario de don Édgar “Huracán” Ramírez no es un relato unilineal de la vida de Ramírez, su autor se aleja de la “ilusión biográfica”, a la que hicimos mención al inicio, y propone un análisis del momento histórico en el que vivió don Édgar, así como las dinámicas sociales de las que fue parte, haciendo de esta una biografía intelectual, un aporte a la historiografía boliviana.


  • Historiadora (Usfxc), Magíster Universidad Andina Simón Bolívar y archivera del ABNB.

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