febrero 4, 2023

Bolivia cree que América Latina debe impulsar integración y no ser devorada por potencias

MONTEVIDEO (Sputnik) — América Latina debe defender sus intereses e impulsar la integración de la región para evitar influencias extranjeras ante la lucha que se está produciendo entre potencias mundiales, indicó a Sputnik el canciller boliviano Rogelio Mayta.

«Es importante la integración de América Latina para poder evadir la mala influencia de una superpotencia que tenemos como vecinos como es EEUU pero también otras influencias. A ratos se puede caer en idealizar ciertas situaciones como la multipolaridad y la verdad es que a América Latina le ha ido muy mal con la multipolaridad o bipolaridad que existía en el tiempo de la conflagración de la Guerra Fría (1947-1991) entre la ex URSS (Unión Soviética) y EEUU», afirmó Mayta.
Recordó que durante la Guerra Fría, EEUU legitimó golpes de Estado en América Latina.
«Ahí no se hablaba de derechos humanos, se asesinaba, se desaparecía, se torturaba, en medio de esa conflagración por polaridades que existía. Definitivamente a Latinoamérica no le ha ido bien con eso de las polaridades ni las hegemonías, entonces más que ahora, precisamente por lo aprendido de la historia, es que nosotros tenemos que buscar la articulación regional para no ser devorados por alguna de las polaridades y sometidos», agregó.
Mayta señaló que está emergiendo un nuevo orden mundial basado en un mundo multipolar.
«En este contexto, está en juego nuestra independencia y soberanía, porque si es que no terminamos en términos políticos sometidos, podemos terminarlo en términos tecnológicos, no podemos permitir eso por el bienestar de nuestros pueblos. (…) En América Latina está absolutamente claro y en Bolivia también: no vamos a ser simples proveedores de materias primas, queremos construir una relación de amistad con la comunidad internacional, con una relación más equitativa, complementaria que entienda y supere las asimetrías», agregó.
Sostuvo que América Latina tiene que producir su propia tecnología y «no cantar victoria porque en vez de enviar piñas, las enviamos enlatadas».
Las declaraciones del canciller boliviano sucedieron durante la cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), que se realizó del 7 de diciembre al 8 de diciembre en Montevideo.
Mayta reiteró durante la entrevista con la Agencia Sputnik que el deseo de su país es ingresar al Mercosur como socio pleno porque «juntos somos más fuertes». En la actualidad, sólo Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay gozan de esa pertenencia.
— ¿Cuáles son las principales conclusiones que saca de esta cumbre del Mercosur?
— Es un proceso de integración que sigue avanzando, consolidándose con las tensiones que a veces se aparecen en ese camino, pero es un esfuerzo regional muy importante con la perspectiva de lo que está pasando en el mundo. Para nosotros es importante formar parte, ser miembro pleno del Mercosur. Hace ya varios años que expresamos nuestra voluntad, se ha venido allanando el camino. Nuestra incorporación al Mercosur tiene que ser aprobada y ratificada por los congresos nacionales de los países miembros, avanzamos en el trámite pero falta la ratificación del congreso brasileño que ya data hace algún tiempo.
— Teniendo en cuenta que el presidente electo, Lula da Silva, está por asumir el cargo, ¿cree que es probable que Bolivia ingrese al Mercosur como socio pleno próximamente?
— Sin lugar a dudas, va a ser un viento favorable la presencia de Lula una vez que asuma. Pero sin lugar a dudas hay otros factores que el propio congreso debe evaluar. Desde la perspectiva de Bolivia, somos un socio que tiene potencialidades y no obstante las asimetrías que tenemos con un socio como Brasil, en términos económicos, poblacionales, y demás, tenemos cosas que aportar en el Mercosur y esperamos que el Congreso brasileño logre comprenderlo y termine por ratificar nuestra adhesión plena.
— Uruguay manifiesta que quiere hacer acuerdos por fuera del bloque, algo que no es aceptado por Argentina, Brasil y Paraguay, ¿cuál es la opinión de Bolivia?
— Es una posición muy suya, creo que cada Gobierno tiene que tomar decisiones, para defender los intereses de nuestros pueblos, como mejor tenga conciencia de hacerlo. No tengo mayor opinión ahí, desde la perspectiva de Bolivia, nosotros estamos en este proceso de adhesión de acuerdo con asumir las reglas del Mercosur, vale decir que si es que nosotros somos socios plenos del Mercosur, estaríamos en la disponibilidad de negociar en bloque aunque eso signifique una renuncia importante o pequeña de nuestra soberanía. Entendemos que unidos somos más fuertes, de ahí nuestro interés de seguir este proceso de adhesión que se ha dilatado un poco más del tiempo probablemente razonable. Pero en las circunstancias actuales, como está el mundo, nosotros creemos que es útil y beneficioso para Bolivia y para el Mercosur.
— La idea que usted mencionaba de insertarse al mundo en grupo es distinta a la que impulsa Uruguay, quien manifestó que hay que hacerlo de forma individual, ¿comparte esta postura o no?
— Son visiones que pueden tenerse, pero, ¿qué está pasando en el mundo? Creo que es bueno reflexionar. Este mundo en el que vivimos no es el mismo de hace tres décadas, en el que se estaba conformando un mundo unipolar.
Este es un mundo que de alguna manera ha entrado en un proceso de ajustes, cambios, modificaciones que se habían anunciado con la pandemia y el sálvese quien pueda del covid-19, porque de humanidad no hubo nada ahí, fueron eslogans.
Los países que tenían más posibilidades económicas y tecnológicas acapararon las vacunas y dejaron a los pobres del planeta, ese mundo desfigurado en el espejo de la humanidad ha seguido su curso a otro momento trascendental con la operación militar especial que ha iniciado Rusia en Europa del Este, que de alguna manera ha puesto a prueba el sistema multilateral y el multilateralismo está haciendo aguas por todos lados, no está siendo la herramienta que necesitamos en este momento y, por otro, en términos concretos estamos viendo el surgimiento de un nuevo orden mundial, no es un reseteo, es un cambio, estamos viendo que este mundo unipolar puede ser multipolar, reconfiguración de fuerzas, revitalización de criterios geoeconómicos y geopolíticos que adquieren más vigencia.
En este mundo lo que estamos viendo es que se da un proceso de transformación de la globalización. Desde la década de los 90, desde EEUU, se ha irradiado un proceso globalizador, de neoliberalización, y ese proceso ha llegado a un punto de agotamiento por sí mismo o de cambios por otras fuerzas que están actuando, ahora las oraciones de neoliberalismo parecen no tener mucho contenido.
Vemos estados que eran eminentemente neoliberales y ahora están aceptando otros credos, estados que quieren participar en la economía, en sectores como la energía y en otros, el Gobierno de EEUU, que siempre ha sido proteccionista, ahora quiere invertir para que vuelva la industria a su territorio, parece que ese tiempo de neoliberalismo está llegando a su fin y la globalización misma se está transformando en sí misma, probablemente no se puedan quebrar las redes que existen de comercio en el aspecto financiero al 100 por 100, pero están mutando, parece ser el tiempo en el que las superpotencias buscan tener el mayor grado de autonomía en su economía, en sus requerimientos de energía y alimentos.
En nuestro caso, aquí en Latinoamérica, teniendo la superpotencia que tenemos en el norte, se nos complica y por eso es que es necesario que podamos tener esta articulación en bloques regionales, por eso es importante el Mercosur, la Comunidad Andina, estos otros espacios de diálogo y de integración regional. La CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), para no olvidar otro espacio importante. Tenemos que repensarnos como región. Europa se ve envuelta en una situación que la pone incómoda, le preocupa y después de cinco años tenemos una reunión entre la CELAC y la UE. Hay que ver eso con cuidado.
En América Latina está absolutamente claro y en Bolivia también: no vamos a ser simples proveedores de materias primas, queremos construir una relación de amistad con la comunidad internacional, con una relación más equitativa, complementaria, que entienda y supere las asimetrías que existen, no queremos más el sálvese quien pueda, nosotros debemos producir nuestra propia tecnología y no cantar victoria porque en vez de enviar piñas enviamos piñas enlatadas, no. Acá necesitamos y tenemos las capacidades y materias primas para también desarrollarnos en el ámbito científico tecnológico. Podemos potenciarlo si nos articulamos de manera inteligente.
— ¿Cree que la integración es una búsqueda para que América Latina sea más libre, sin presiones externas?
— Es importante para poder evadir la mala influencia de una superpotencia que tenemos como vecinos como es EEUU pero también otras influencias. A ratos se puede caer en idealizar ciertas situaciones como la multipolaridad y la verdad es que a América Latina le ha ido muy mal con la multipolaridad o bipolaridad que existía en el tiempo de la conflagración de la Guerra Fría (1947-1991) entre la ex URSS (Unión Soviética) y EEUU.
En ese tiempo, bajo el discurso de la doctrina de la seguridad nacional, EEUU ha validado, legitimado, operado golpes de Estado en América Latina. Ahí no se hablaba de derechos humanos, se asesinaba, se desaparecía, se torturaba, en medio de esa conflagración por polaridades que existía.
Definitivamente Latinoamérica no le ha ido bien con eso de las polaridades ni las hegemonías, entonces más que ahora, precisamente por lo aprendido de la historia, es que nosotros tenemos que buscar la articulación regional para no ser devorados por alguna de las polaridades y sometidos. Está en juego nuestra independencia y soberanía, porque si es que no terminamos en términos políticos sometidos, podemos terminarlo en términos tecnológicos, no podemos permitir eso por el bienestar de nuestros pueblos.
— ¿Qué opinión le merece el juicio a la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner?
— Nuestros países viven dificultades cuando los temas políticos se los quieren resolver a través de otros ámbitos, como es el de la justicia, probablemente haya algunas situaciones que ameriten que políticos sean procesados por la justicia de nuestros países pero, en general, no debiera ser la regla porque eso muestra que se está al borde de violentar reglas institucionales, y eso es muy riesgoso para nuestras sociedades.
El peligro que generan los discursos de odio en medio de los cuales se desarrolla este tipo de procesos que tiene poco de jurídicos y de políticos porque lo que se pretende hacer son verdaderos linchamientos políticos. Hay que tener mucho cuidado de eso. Pero quienes juegan con estas situaciones menosprecian la inteligencia de los pueblos. Ellos saben reencaminar estos procesos aun cuando sea muy complejo.
— ¿Usted cree que la vicepresidenta es víctima de un linchamiento judicial y político?
— Hablaba en términos generales y en términos específicos es muy difícil pronunciarme. En términos generales, en Latinoamérica desde hace un tiempo se ha puesto en boga esto de priorizar procesos judiciales para resolver cuestiones que son políticas y eso tiene un riesgo para nuestras sociedades.
En la región se están desarrollando simultáneamente dos bloques de integración comercial, el Mercosur y la Alianza del Pacífico, esta última está muy activa y atrae a participantes del otro lado del Pacífico. ¿Cómo evalúa Bolivia las perspectivas de ambas organizaciones? ¿Tiene interés en participar en la Alianza del Pacífico? ¿Considera posible en el futuro una fusión de estos dos bloques y la creación de una nueva alianza más amplia?
Nosotros pertenecemos al Mercosur y a la Comunidad Andina, inicialmente nuestro interés es potenciar esos dos ámbitos, aparte del escenario de diálogo de la CELAC, no desdeñamos otros, pero nuestra prioridad está enfocada a esos ámbitos.
— La semana pasada se conoció el fallo sobre el río Silala. Usted afirmó que Chile no tiene ningún derecho para el uso de las aguas del Silala, ¿en qué se basa para sostener esto?, ¿Bolivia tomará otras acciones?
— Lo que había dicho es que (Chile) no tiene ningún derecho adquirido. Es complejo entender el tema del Silala. Pero el Silala es un curso de agua internacional que se ha identificado hace muchísimo tiempo atrás, más de un siglo como tal. Ocurrió en la historia de Bolivia una situación muy negativa en medio de las ambiciones económicas, en la década del noventa, precisamente con el influjo del neoliberalismo, en Bolivia se estaba privatizando todo, incluido el agua, y hubo personas que pensaron podría ser un buen negocio concesionar las aguas del Silala para luego facturarle a Chile y construyeron para eso un mito: que el Silala era un solo manantial y que el río fue artificialmente creado cuando existe evidencia histórica de que el curso de agua ha existido por lo menos hace más de un siglo.
A fines de la década del 90, se empezó a construir el mito de que eso era un manantial. Bolivia trató de resolver esta controversia en la agenda con Chile, lo que quedó como preacuerdo era que, sin saber con evidencia científica si era un río o manantial, era hacer un estudio científico, mientras tanto Chile se comprometía a pagar el 50 por ciento del torrente de agua que iba a su territorio y este otro 50 por ciento quedaba pendiente de este estudio científico que además se preveía por los grados de complicación que podría existir para ver todas las variables necesarias que podía tardar varios meses e incluso años.
Bolivia ya había asumido la posición de resolver esa controversia por la ciencia y, en base al derecho internacional, lastimosamente hubo posiciones muy recalcitrantes en Bolivia, fundamentalmente el comité cívico de Potosí, ellos habían asumido el mito que era un manantial y consideraban que ese acuerdo limitaba el derecho de Bolivia y reclamaban lo que consideraban la deuda histórica. Esa fue la situación del 2009 y en medio de la tensión que existió entre Chile y Bolivia por la demanda marítima que decidió presentar Bolivia en La Haya, Chile presentó ante La Haya una demanda para que se decida la naturaleza y el uso del agua del Silala en el 2016.
Bolivia siguió con la línea que se había tratado, que tenía que ser la ciencia y el derecho internacional quienes debían definir y contrató un peritaje especializado que después de dos años de estudio e investigación de campo determinó que era un agua de curso internacional y Bolivia aceptó esa situación pero Chile adicionalmente estableció otras pretensiones, Chile decía que quería que la corte declara que tenía derecho al uso actual por el 2016, 2017 del agua del Silala y en esa actualidad y hasta hoy en día, Chile realiza el uso del 100 por ciento del agua, por eso nos opusimos.
La regla del derecho internacional dice que se haga un uso equitativo por parte de los países por los cuales fluye el agua y no solamente en beneficio de uno. Reclamamos también el derecho que teníamos a desmantelar esos canales que se habían construido, que ya se tenía claro que no era para una canalización artificial sino que ayudaban a un flujo mejorado del agua. Chile llegó a decir que alentaban el levantamiento de los canales pero al final que iba a impactar entre uno o dos por ciento del flujo del agua cuando los estudios que tiene Bolivia indican que, de inicio, van a ser 11 por ciento y puede llegar hasta un 33 por ciento de disminución en el torrente de agua.
Al final, la corte terminó por darnos la razón, porque los alegatos orales nosotros dijimos que si ambas partes habíamos aclarado algunos puntos centrales, entonces el proceso no tenía objeto y la corte determinó que el caso no tenía objeto porque parecía razonable lo que las partes habían estado manifestando durante el juicio. En relación a una acusación que hizo Chile de que nosotros habíamos incumplido obligaciones de derecho internacional, la corte rechazó esa pretensión porque Bolivia nunca había cometido ese tipo de situaciones.
Es algo que para el pueblo boliviano es importante, es complejo de asimilar porque lastimosamente por años se vendió el mito de que eso era nada más un manantial y no se lo trataba un curso de agua internacional, si lo es porque hay mapas que así lo evidencian, el fallo de la corte nos da certezas y nos da reglas por las cuales podemos en este momento ejercer con seguridad los derechos que tenemos, para empezar tenemos el derecho a levantar los canales que están en nuestro territorio que se extienden por algunos kilómetros y a través de esto que el agua se subsuma y recuperemos los bofedales, eso es algo que está aceptado.
— ¿Van a levantar los canales?
— No es una decisión, salvo que la corte en función de las declaraciones que ha hecho Chile asume que es así. Las decisiones del Estado, se tomarán más adelante. Pero tenemos derecho a eso. Sobre el restante del torrente del agua, que sería al inicio un 89 por ciento, si se levantan las canalizaciones, hablando de hipótesis, que pueden llegar hasta un 33 por ciento, que llegaría a un 67, sobre él, pues tendríamos el derecho al uso equitativo y razonable como lo tendría Chile también. Eso nos da la posibilidad de que vamos a poder de forma concreta y efectiva ejercer soberanía sobre este flujo de agua.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, dijo que quiere continuar trabajando con Bolivia sobre este tema y afirmó que ya han tenido acercamientos con el Gobierno de Luis Arce. ¿En qué han consistido estos acercamientos?, ¿qué espera Bolivia de estas reuniones?
Con Chile tenemos una relación necesaria, somos vecinos. Utilizamos mucho de nuestro comercio con los chilenos y ellos tenemos comprometido el libre tránsito y nosotros hemos ido trabajando en esa línea. Para 2021, cuando todavía estaba el gobierno de Sebastián Piñera, a pesar de las diferencias ideológicas que teníamos, generamos una hoja de ruta, aceptando las discrepancias que teníamos, una de ellas era el Silala y la otra es nuestra interpretación del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la demanda marítima boliviana. Salvando esas situaciones, construimos una hoja de ruta con varios temas que venimos trabajando desde entonces y cuando asumió el Gobierno de Boric hemos continuado con esa hoja de ruta y hemos coincidido en que es una buena herramienta para encauzar nuestra relación bilateral.
— ¿Pero pueden llegar a un acuerdo con Chile?
— Siempre llevamos acuerdos en diversos temas, tenemos a ratos fricciones, pero llegamos a acuerdos. El tema del agua, no por el Silala, sino por otros cursos de agua que tenemos en la frontera, nos lleva a conversar en la actualidad el fallo de la corte; además, de resolver el tema del Silala nos dio una fórmula muy efectiva en el futuro.
Bolivia ha sostenido desde el 2009 que la mejor forma es ver estudios científicos y luego la aplicación de reglas del derecho internacional, al final ocurrió eso en el Silala, probablemente la participación de la corte pudo haberse evitado, creemos que en la relación con Chile en el uso de aguas en el futuro podemos utilizar esa fórmula: ciencia y derecho internacional y además la amplitud necesaria para poder tener un diálogo franco, abierto y sincero. Pero el tema del agua no es el único con Chile.
Tenemos una frontera amplia y un pueblo que sobrelleva una frontera impuesta, hay pueblos originarios, hay maras que están más allá de nuestras fronteras, somos hermanos, nos toca hablar y llegar acuerdos y saber sobrellevar los desacuerdos.
La oposición ha solicitado informes sobre la postura boliviana en el caso Silala, porque entienden que la contrademanda fue modificada en medio del litigio. El propio expresidente Evo Morales (2006-2019) de alguna manera responsabilizó a su entonces canciller, David Choquehuanca, hoy vicepresidente, de ser quien alentó la demanda en La Haya. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Creo que todavía Bolivia está en el proceso de asimilación del caso y del fallo. Cuando terminó de leerse el fallo, unos minutos después, luego de una evaluación con los abogados, realicé una conferencia de prensa y dije que era un resultado positivo. Es un proceso que tiene sus complejidades y creo que en este momento están surgiendo una serie de declaraciones que no están suficientemente informadas, creo que se va a ir digiriendo esto positivo que apunté inicialmente de ese fallo.
Como en toda sociedad democrática, hay mecanismos de fiscalización que van a ser activados, y nos dan la oportunidad de participar en la asamblea legislativa para poder compartir estas últimas incidencias. Siendo complejo, no es la primera vez que nos van a convocar para esto. Cuando toque, será bueno hacerlo y conversarlo con el pueblo boliviano a diferentes niveles. Son temas sensibles para nosotros y obviamente hay que dar el espacio necesario para poder seguir dialogando las veces que sea necesario.
— ¿Qué importancia tiene para Bolivia y para la región, la victoria de Lula en Brasil?
— Lula ha sido un líder de la integración regional y en este tiempo de tantas incertidumbres, que han sido elevadas significativamente por estos cambios en la correlación de fuerzas de países que marca la posibilidad de vivir un mundo multipolar, en esta situación creo que la presencia de Lula va a ser muy importante.
— ¿Y para Bolivia?
— Obviamente que también. Somos vecinos de Brasil. Va a ser importante porque ha mostrado una vocación integradora, necesitamos articularnos, sino ante las polaridades que se van construyendo y definiendo podemos terminar mal. Además, va a ser importante porque viene con bagaje de experiencia de su anterior Gobierno, conoce el camino, las fortalezas y las debilidades, porque pese a todo el empeño de su momento, tenemos una Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) que está en estado de coma. No es que Lula tenga todas las recetas o la panacea pero tiene un importante bagaje de experiencia y eso le va a venir bien a la región.
— El editor de WikiLeaks está impulsando una gira por América Latina para conseguir apoyos en favor del ciberactivista Julian Assange. ¿Cuál es la postura de Bolivia?, ¿podría reunirse con el editor de WikiLeaks?
— No es un tema que toque al interés de Bolivia como tal, entonces no tenemos una posición, pero en nuestra calidad de ser ciudadanos del mundo nos impone la responsabilidad de no ser ciegos, ni sordos ni mudos. Lastimosamente se ve un proceso de persecución que no habla bien de las libertades de expresión que se pregonan en el mundo. Creo que eso debería incitarnos a que los ciudadanos del mundo podamos expresarnos y poder decirles a estos grandes del poder que no podemos seguir así, quienes fijan las reglas y cuando las quieren transgredir, lo hacen.
— El presidente de Colombia, Gustavo Petro, mencionó que está analizando la posibilidad de impulsar una declaración conjunta con presidentes latinoamericanos en apoyo a Assange. ¿Bolivia podría estar dentro de esa declaración?
— No hemos conocido la propuesta del presidente Petro, pero sin lugar a dudas que vamos a estar abiertos para conocer cualquier iniciativa que pueda tener un presidente amigo como es Petro.
— ¿Bolivia está pensando en impulsar nuevos acuerdos con Rusia?, ¿cuáles?
— Con la Federación Rusa tenemos una buena relación, tenemos algunos contratos pendientes en relación a un centro de investigación nuclear que se viene construyendo en Bolivia, en este marco hemos tenido una buena relación, estamos, creo que todo el planeta, preocupados por la crisis en Europa del Este por la operación militar especial que desplegaron, la crisis bélica, entonces deseamos que toda situación pueda resolverse por los procesos de diálogo, lo hemos expresado en multitud de escenarios, le haría bien a los pueblos del mundo que este tipo de situaciones no se resuelvan por la política de la conflagración, vemos una dispuesta hegemónica, es el nacimiento de la multipolaridad y creo que hemos llegado un punto de desarrollo de nuestras civilizaciones tienen que haber cambios, Pero no a través de la definición bélica.
— ¿Cree que el conflicto en Ucrania surge como respuesta al inicio de la multipolaridad?
— Parece ser un elemento que ha acelerado, es un catalizador, obviamente cada país y cada Gobierno tiene su explicación de qué ocurrió. La búsqueda de la paz implica escuchar todas las voces y no solamente el eco de uno. Lo cierto es que después de esos eventos, el mundo ya no es el mismo.
— ¿Y quién es el que no está escuchando todas las voces?
— Creo que tiene que haber voluntad de todos lados, creo que en las últimas semanas se han dado unas señales y a la humanidad le vendría bien que el diálogo se concrete, no hablemos de países, sino de seres humanos. Los conflictos bélicos acaban con seres humanos y no necesariamente son las vidas de quienes gobiernan.
— Bolivia propuso ante la ONU, el 13 de octubre, una comisión para mediar en el conflicto entre Rusia y Ucrania. ¿Se ha tenido alguna novedad sobre esta comisión?
— Lo hemos dicho ahí y procuramos impulsarlo en otros escenarios. Pero vemos con mucha tristeza que escenarios como Naciones Unidas se han demeritado bastante y el multilateralismo ha resultado en una merma significativa y ha sido durante los últimos años, gradual, progresivo, se ha burocratizado y se ha vuelto poco efectivo. ¿Dónde vemos eso? En escenarios como la pandemia, tenemos una Organización Mundial de la Salud que pese a buenos criterios ha intentado a ayudar, pero eso no ha evitado que prime el egoísmo vital y ha sido víctima de tensiones geopolíticas que ya advertían lo que está pasando ahora, porque la OMS no reconoció a la vacuna Sptunik.
Luego de la pandemia, cuando ya tenemos la realidad de la crisis de Europa del Este, Naciones Unidas no es capaz de ser ese escenario de diálogo y debate y lo han tratado de volver una escenario donde se aprueban resoluciones que no resuelven nada, declaraciones que en vez de ayudar a resolver los problemas, pretenden satanizar a alguien y así esas instancias no cumplen su rol.
Probablemente, en eso creo que los pueblos del mundo deberían empezar a reflexionarlo: un mundo diferente va a requerir de institucionalidad diferente, cambiada, modificada, sin ir muy lejos el Consejo de Seguridad probablemente tenga que ser pensado y repensado. Creo que las crisis tenemos que superarlas, pero son una oportunidad en medio de lo duro que puedan ser para avanzar y en este tiempo nos toca avanzar como pueblos, como humanidad.
— Bolivia inauguró hace unos meses el Complejo Ciclotrón-Radiofarmacia Preclínica y el Centro Multipropósito de Irradiación (CMI). Ambas instalaciones forman parte del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear que construye la Corporación Estatal Rosatom de Rusia. ¿Cómo definiría esta cooperación?, ¿podría haber más cooperaciones similares?
— Nosotros estamos abiertos a tener cooperación con todas las naciones del mundo y abiertos a un relacionamiento amplio bajo la base del respeto de nuestra soberanía y autodeterminación. Sobre esa base, exploramos posibilidades de vinculación económica, de cooperación, en el sentido más amplio.
— El 22 de septiembre, el presidente de Rusia volvió a expresar a Bolivia su deseo de que el mandatario Luis Arce visite Moscú. ¿Hay novedades al respecto?
— Es una invitación que recíprocamente se la han realizado desde inicio de 2021. Por el momento, la recargada agenda del presidente Arce hace que no se haya concretado pero no hay nada dicho en el futuro.
— ¿Podría darse en el futuro?
— Son posibilidades. Los mandatarios siempre tienen agendas muy ocupadas, a veces consumida por las cuestiones internas, pero siempre son posibilidades.
— ¿Cuál es la posición de Bolivia respecto a la decisión de la Unión Europea y el Grupo de los Siete de aplicar un tope de precios al petróleo ruso?
— No tenemos mayores opiniones. Creo que cada Estado es soberano para tomar sus determinaciones. Si alguien no quiere pagar más allá de un tope por determinado producto, puede intentarlo, creo que la decisión es de quien puede vender. Eso no nos ataña. Bolivia no es parte del G7, no adquirimos petróleo ruso. Creo que estamos lejos de la posibilidad de que nos pidan siquiera, pero en el G7 lo decidieron y es una decisión que nosotros vemos a la distancia.

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