julio 14, 2024

Radicales y renovadores: ¿Se puede avanzar hacia el socialismo comunitario y el Vivir Bien?

Por Gonzalo Zambrana *-.


En la tesis política del Movimiento al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), titulada Socialismo comunitario hacia el Vivir Bien, aprobada en diciembre del 2006 en su IX Congreso Nacional realizado en Montero, se define que “el socialismo comunitario se forma en la unidad de dos proyectos de vida: La lucha de la clase obrera por el socialismo y la lucha anticolonial de nuestros pueblos y naciones indígena originarias en defensa de la vida y la reconstitución de lo comunitario, desde nuestra cosmovisión, historia y realidad, sostenida en nuestros principios, valores y culturas. Esa unidad de socialismo y comunidad convertida en proyecto histórico es la única que puede hacerle frente al capitalismo”.

En base a este fundamento ideológico toda discusión y acción política ideológica debe partir de entender la configuración del Estado Plurinacional en la perspectiva del socialismo comunitario. Esto quiere decir que la anhelada profundización del Proceso de Cambio debe avanzar en dirección al socialismo comunitario para Vivir Bien. Entonces, desde una reflexión política ideológica, la renovación o el radicalismo deberían tener como orientación la construcción revolucionaria del Estado Plurinacional en la perspectiva del socialismo comunitario para Vivir Bien.

Radicalismo y renovación ideológica

En la configuración ideológica del MAS-IPSP se ha planteado una propuesta fundamental: El socialismo comunitario, con la pretensión de aglutinar dos vertientes ideológicas también fundamentales, el marxismo y la construcción ideológica de las naciones y pueblos indígenas. Este proyecto ha sido abordado por múltiples esfuerzos reflexivos de alta envergadura, sin embargo, aún se mantiene en construcción debido, entre otros, a un factor central situado en el campo de la filosofía histórica.

Mientras la filosofía histórica marxista se fundamenta en el materialismo histórico y la lucha de clases, desde una visión “teleológica” no lineal sino dialéctica define la construcción del socialismo. A su vez, la filosofía histórica indianista-katarista, que ha tenido un mayor desarrollo teórico entre los pueblos indígenas de Bolivia, propone una perspectiva histórica “circular”, empalmando el momento de interrupción colonial de la historia de los pueblos indígenas con una perspectiva de descolonización y autogobierno, con el propósito de restablecer un pasado “que fue mejor”.

Entonces, ¿cuál es la perspectiva histórica del socialismo comunitario si contiene dos concepciones históricas aparentemente diferentes desde la clase y la nación? De aquí se desencadena otro desafío conceptual de gran relevancia: La identificación del (o los) sujeto histórico revolucionario correspondiente a una perspectiva histórica definida. La importancia del sujeto histórico, que no es único, sino más bien un bloque social revolucionario histórico, tiene una relevancia nodal porque se constituye en la dirección consciente y vanguardia de la revolución socialista comunitaria. Entonces, ¿cómo se debería plantear esta discusión ideológica desde posiciones renovadoras y radicales?

Radicalismo y renovación en la economía

Un tema de discusión recurrente se refiere a la profundización del Proceso de Cambio en los variados ámbitos de la construcción del Estado Plurinacional. Esta profundización ¿se logrará incrementando la inversión y las empresas públicas ampliando la cobertura del Sistema Único de Salud (SUS)?, ¿estableciendo nuevas líneas de crédito para distintos tipos de unidades económicas? Es decir, ¿orientando la acción estatal hacia el desarrollo de las fuerzas productivas y la mejora de las condiciones materiales de vida de la sociedad, por lo cual estamos halando de reformas en el marco del sistema capitalista? Por supuesto que estas mejoras son un avance para la sociedad, pero ¿estamos avanzando hacia el socialismo comunitario?

Desde una posición socialista radical, la profundización del modelo económico social comunitario debería tener como canal teórico la ley del valor y se debería avanzar en transición a la eliminación de la plusvalía. Pero, ¿cómo lograr esto si no se modifican las relaciones de producción capitalistas? En la transformación de las relaciones de producción hacia el socialismo el propósito final del Proceso de Cambio debería ser destruir las relaciones capitalistas de producción. Entonces, mientras se mantiene el sistema capitalista la profundización del Proceso de Cambio como un proceso de transición al socialismo debe orientarse hacia una suerte de “disminución crecientemente de la plusvalía”. Para ello deberían proponerse un conjunto de medidas que, en este caso, le dan sentido a la participación creciente del Estado en la economía; por otra parte, se deberían definir una serie de medidas para mejorar los ingresos de los trabajadores, incluso su sistema de jubilación.

En ese sentido, habría que considerar medidas como la nacionalización de banca privada, que, además de tener crecientes utilidades, se ha convertido en instrumento de los grupos de poder económico golpista y en las condiciones actuales de desinformación sobre la economía y está contribuyendo a la especulación con el dólar. Asimismo, debido a que el régimen de minería define una mínima contribución de este sector a la economía nacional y a los ingresos estatales, sería necesaria la nacionalización de las minas y el control estatal de su producción, sin embargo, esta posición choca con una serie de factores e intereses corporativos y económicos que hasta ahora han impedido incluso aprobar una ley tan común y sencilla como es la Ley del Oro para reservas monetarias.

Por otra parte, el Estado no puede quedar inerme ante las acciones contra el interés nacional y popular por parte de los exportadores, que disponen de las divisas de exportación de acuerdo a sus intereses incluso desviándolas hacia paraísos fiscales. Es así que el Estado tendría que controlar el 100% de las divisas de exportaciones no estatales. Ahora, estas disposiciones radicales, que serían necesarias para profundizar el Proceso de Cambio y el modelo económico, ¿son viables? De no ser así, ¿cómo se debe actuar desde posiciones radicales y renovadoras?

Radicalismo y renovación antiimperialista

Se requiere comprender las nuevas formas de guerra e intromisión imperialista, que cuentan con el servilismo de “vende patrias” como Luis Fernando Camacho, Carlos Mesa, Samuel Doria Medina, etcétera. Bolivia, está sometida a estas agresiones desde hace muchos años, con el uso intensivo de instrumentos para manipular la consciencia de la sociedad.

Sobre ello, William S. Lind y otros militares norteamericanos han clasificado los tipos de guerra, definiendo las “guerras de IV generación” como el uso intensivo de armas no convencionales. Luego Aram Aharonian se refiere a la “guerra de V generación o guerra sin límites” cuando el interés es demoler la fuerza intelectual del enemigo valiéndose de cualquier medio, incluso sin uso de las armas de fuego. Se trata de una manipulación directa del ser humano a través de su componente neurológico y a partir de una comprensión científica del comportamiento humano en la relación entre la razón y el sentimiento.

Los instrumentos de manipulación ideológica de las guerras de V generación han sido aplicados intensivamente por los Estados Unidos para derrocar gobiernos en diferentes lugares del planeta, como Yugoeslavia, y en países de la exUnión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), como Georgia, Ucrania y Kirguistán. Luego en Túnez y en la denominada “primavera árabe”. Y en nuestra Región, en Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

Existen manuales detallados para instrumentar las guerras de V generación, producidos por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) como la Fundación Albert Einstein, de Gene Sharp, o el Centro Serbio de Acciones y Estrategias No Violentas Aplicadas, de Slobodan Dijinovic y Sdrja Popovic. En Bolivia, a través de ONG bolivianas como la Fundación Nueva Democracia de Oscar Ortiz, que promueve la movilización “pacífica” de “jóvenes demócratas”.

La aplicación de estos métodos de guerra de V generación se ha visto en toda su magnitud en la preparación y ejecución del golpe de Estado del año 2019, para derrocar a Evo Morales, bajo la dirección del imperialismo, como lo ha corroborado el mismo Mauricio Claver Carone, consejero de Seguridad de Trump, hablando desde las gradas del Palacio Quemado el 15 de enero de 2020. Y, en las anteriores semanas, Laura Richardson, jefa del Comando Sur, quien ha afirmado que Bolivia es su patio trasero y que para proteger la seguridad nacional de su país no se pueden permitir decisiones soberanas de Bolivia sobre el litio. Estados Unidos no tiene aliados, solo tiene vasallos que le sirven para proteger su seguridad nacional, como vergonzantemente lo reconoció el presidente de Francia, Macron, al referirse al papel de Europa frente a los Estados Unidos. Ante ello, ¿cómo encarar posiciones radicales y renovadoras para enfrentar efectivamente la magnitud de la lucha antiimperialista?

Radicalismo y renovación contra la manipulación ideológica

Las iglesias desde hace mucho tiempo se han convertido en un instrumento de manipulación ideológica de las guerras de V generación altamente peligroso para la sociedad, porque tienen una abierta acción política partidaria afín a los grupos de poder conservador fascistoide. Han tenido un rol protagónico para el golpe de Estado y su consolidación, y han sido cómplices de los asesinatos, heridos, persecuciones torturas, etcétera.

Los jerarcas de la Iglesia actúan como un partido político opositor, manipulando a sus feligreses en todos los rincones de Bolivia. Eventualmente salen a declarar abiertamente su oposición al Gobierno, atribuyéndose la verdad y omnipotencia neocolonial. Entonces, una acción contundente implicaría adoptar medidas judiciales contra los jerarcas de estos instrumentos de manipulación ideológica, quienes violentan los derechos de su feligresía, ¿qué renovaciones se deberían adoptar para aplicar esta medida radical?

Los medios de comunicación masivos realizan una acción política partidaria más activa incluso que los partidos políticos. Pero no solo eso, sino que, como una práctica común, utilizan la falsificación y manipulación de los hechos para instalar en el imaginario colectivo realidades creadas con el fin de actuar contra el Gobierno. Esta práctica se ha extendido ampliamente, constituyéndose en un verdadero peligro para la sociedad, porque están contribuyendo a una polarización de corte fascistoide, estableciéndose, por tanto, que la Ley de Imprenta, inspirada en un ejercicio ético del periodismo, ya no sirve cuando se trata de medios de comunicación y periodistas que actúan como un partido político.

Los medios de comunicación se han convertido en el instrumento por excelencia de la guerra de V generación, por lo que se los debe situar en su carácter de arma no convencional que actúa en favor de grupos de poder serviles a intereses extranjeros. Por tanto, se requieren decisiones radicales contra este flagelo de la sociedad. ¿Qué se debería renovar para ello?

Radicalismo y renovación antifascista

La dirección fascista de la derecha boliviana, concentrada en Santa Cruz, tiene cuatro pivotes principales: 1) Los grupos de poder oligárquicos, fascistoides desde sus orígenes; 2) Las hordas paramilitares de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC); 3) Los amplios segmentos fascistizados de la sociedad, incluso indígenas o collas desclasados; y 4) Los aparatos ideológicos, que son los medios de comunicación y las iglesias.

Estas acciones políticas, por su carácter fascistoide, se nutren del miedo social y han logrado que nadie se atreva a criticar sus acciones por temor a una muerte civil o física. Estas estructuras, a pesar de la detención del golpista Luis Fernando Camacho, no han sido desmanteladas, por lo que su vocación fascistoide se está manifestando permanentemente contra el Gobierno. Todos saben que este engendro fascista, que dirige a la derecha boliviana, es un peligro que debe ser eliminado desde la raíz, porque, como lo dijo el sindicalista y revolucionario español Buenaventura Durruti: “Al fascismo no se le discute, se le destruye”. Y esto no solo debe ser un rol del Gobierno, sino que requiere de un trabajo político ideológico vigoroso del MAS-IPSP. Por tanto, desde las posiciones radicales y renovadoras, ¿se entiende adecuadamente las características del fascismo y cómo se lo va a desmantelar?

Los apuntes anteriores se presentan como referencia de ámbitos de posicionamiento ideológico radical y renovador, en los cuales debería estar centrado el debate sobre el Proceso de Cambio, su profundización y su dirección política, para asumir la responsabilidad histórica con el pueblo boliviano.


  • Viceministro de Empleo, Servicio Civil y Cooperativas.

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