junio 16, 2024

Delitos personales, corrupción encubrimiento y pederastía

Por  Adolfo Mena Gonzales *-.


Durante varios días escuché lamentablemente Fides (sí, lamentablemente Fides), una radio que tiene a personajes como al Sr. Eduardo Pérez y que en sus diversos programas participan otros como Mario Espinoza, Sayuri Loza y Jhon Arandia, quienes, obviamente, no están alineadas con las dinámicas gubernamentales y, en gran medida, tienen una obsesión por Evo Morales.

Mas allá de eso, lo que me llama la atención ha sido esa actitud de carácter proteccionista a la Iglesia católica, a modo de afirmar que “no son todos” los miembros de la Iglesia los que han cometido actos de pedofilia y que es un error defenestrar a toda una organización que ha aportado mucho a la sociedad, más que los “errores” que han cometido.

Esta es una acción simplista, aberrante y justificadora de los delitos que la Iglesia católica ha encubierto. Ese es el meollo del asunto, el encubrimiento, los delitos efectivamente son personales. En este caso hay una dinámica de protección por parte de la jerarquía de la Iglesia a pederastas, cosa que no se dio únicamente en Bolivia, sino en todo el mundo. Y es casi nulo lo que se escucha sobre sanciones que sean de carácter penal a estos delincuentes, algo que la mayor parte de la población está exigiendo, que dejen de existir proteccionismo, encubrimiento y que se den sanciones penales tanto a perpetradores como a encubridores.

Es así que, muy campantes, estos señores señalan que el Gobierno tiene gente corrupta y critica constantemente estos hechos. Pero, a diferencia de lo que señalan en el caso de Iglesia católica, acá el Estado boliviano ha tomado cartas en el asunto para sancionar la corrupción con leyes imprescriptibles. Asumiendo medidas penales para todos los infractores, hecho que no se ha dado en la Santa Sede, que hasta la fecha otorga protección a los pederastas en distintas partes del mundo, y a lo único que llega es a lamentar y señalar de “errores” estas dinámicas que han perpetrado contra niños y niñas.

Efectivamente existen varios mecanismos y la Iglesia ha logrado incrustarse como quiste en la sociedad, presionando para recuperar esos privilegios que tenían otrora. Y esta afirmación no alude al religioso consecuente que manifiesta y cumple con los preceptos del Nuevo Testamento, me refiero a esa jerarquía de la Iglesia católica que lucra en nombre de Dios asumiendo su voz y derecho divino, similar a la época de la Colonia cuando los reyes mandaban.

Se debe evaluar el rol de la Iglesia católica. ¿Las sanciones que da a los pederastas la Santa Sede son suficientes, eficientes, hay reparación de víctimas? ¿Qué niveles de control debe tenerse sobre estas compañías católicas que, a nombre de Dios, mandan a semejantes delincuentes, sin verificar los antecedentes que tienen? ¿Cómo es posible que tengan el descaro de decir que representan a Dios?

Estas jerarquías, que recientemente apoyaron el golpe de Estado en Bolivia, pidieron dejar de pagar impuestos por sus universidades privadas, que de por sí ya ganan bastante dinero. Además de pagar impuestos por los extensos predios que poseen, es tiempo de cuestionarnos como Estado qué tipo de aporte a la sociedad otorgan, ¿producen conocimiento?, ¿aportan económicamente al Estado?, ¿aportan con la espiritualidad?, ¿ayudarán económicamente o pagando la terapia psicológica de las víctimas afectadas? Son varias interrogantes sobre el rol que cumple la Iglesia católica en el país, y debe evaluarse seriamente.

Por último, los delitos son personales, pero si hubo denuncias ante la jerarquía y esta no hizo nada, son cómplices y encubridores de un grupo de pederastas que ha gozado de impunidad y que no aporta nada al país. La generalidad no es buena (pese a que Fides la maneja así con todos los militantes del MAS), pero algo es cierto: Que al menos el MAS creó mecanismos de sanción para los infractores de la ley, cosa que la Iglesia no ha hecho hasta ahora.

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