mayo 26, 2024

“La misma chola con otra pollera”

Por Jesús J. Luque -.


“La misma chola con otra pollera” era una frase que sonaba y se repetía cuando Gonzalo Sánchez de Lozada (“Goni”) entregaba el gobierno a Hugo Banzer Suárez, para dar continuidad a la mal llamada capitalización, donde a nombre de libertad se entregó el gas y los recursos naturales a las transnacionales. Hoy, los ojos de estas y de las potencias mundiales se han puesto en el litio boliviano, pero el interés sigue siendo el mismo: de apropiarse de nuestros recursos.

En estas últimas semanas han sucedido y aparecido personajes que traen un discurso liberal como si fuera algo nuevo, novedoso y bueno para el país.

Primero, quien viene de tiempo por redes sociales: Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Gobierno y ministro de Defensa en el gobierno de Goni, quien ahora es director del Instituto Interamericano para la Democracia que tiene su sede en Miami, financiado por el Partido Demócrata, realizando duras críticas a los gobiernos democráticamente electos que no asumen un política liberal y de sumisión, aseverando que estos son dictaduras, quien hace una antesala a todas estas apariciones.

Un economista desconocido, Antonio Saravia, quien ha estado más tiempo en el extranjero, de donde hacía críticas al modelo económico, desconociendo la realidad nacional, y que repentinamente varios medios le dieron cobertura por Bolivia, con un discurso liberal ofreciendo “devolver la libertad, la decisión y responsabilidad de su propio desarrollo” a la población, como si este fuera un modelo nuevo y exitoso.

A esto se le suma que el lunes 20 de junio, en plena Plaza Murillo, Virgilio Lema, quien dirige el programa El Bunker –donde también lanza duras críticas al Gobierno, con el apoyo de algunos diputados de derecha–, aperturó una oficina política ofreciendo una propuesta liberal.

Y, para rematar, la aparición del expresidente Goni, quien tiene cuentas pendientes por las masacres de febrero y octubre negro de 2003, y que fugó del país, el que aparece proponiendo una nueva Constitución Política que se puede sintetizar como retrograda y con el mismo objetivo de despojar a los bolivianos de los recursos naturales bajo el pretexto de “libertad”. Esto ya se dio como el rótulo: “el gas es boliviano cuando está bajo tierra, cuando sale es de las transnacionales”.

Todos estos acontecimientos son otro intento de la derecha neoliberal financiada por extranjeros, quienes buscan primero posicionar ideas del pasado como nuevas en los más jóvenes para traer descontento, generar y financiar conflictos sociales para desgastar y desestabilizar al Gobierno, y así tomar el poder y entregarlo a pequeños grupos que responden a intereses extranjeros.

Entonces, el discurso que traen de libertad neoliberal no es más que un modelo que no tuvo éxito y que trajo luto, dolor y pobreza. O sea, es “la misma chola con otra pollera”, quizás más colorida, pero es la misma.

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