julio 24, 2024

Chuqiyapu Marka y La Paz, ciudades en conflicto


Por Esteban Ticona Alejo * -.


 

Cada cierto tiempo reaparece la pugna, la larga pulseta de dos ciudades superpuestas. Por un lado, la ciudad ancestral de Chuqiyapu Marka, instaurada por aymaras, quechuas, urus y pukinas, frente a otra ciudad llamada nuestra señora de La Paz, fundada por los españoles en la época colonial. La Paz aún pretende ser hegemónica sobre Chuqiyapu Marka o al menos subordinarla, pero esta aún tiene vida y hoy se reproduce en las nuevas generaciones urbanas.

La fiesta del 16 de Julio tiene enormes connotaciones políticas y culturales y es el gran conflicto de estos últimos años. Este 2023 fue de lo más visible la pugna histórica y política. Los actos protocolares fueron organizados por el Gobierno Municipal, que representa a algunos sectores sociales racistas y conservadoras del departamento. Estas autoridades y sus seguidores celebraron la verbena paceña bajo la consigna de la sociedad del espectáculo y la embriaguez total, ¿esto es el bien común? ¿esta es “la ciudad en movimiento”?

Se gastó mucho dinero en la organización de la diversión, cuando a unos pasos de este hecho, en el Mercado Lanza, no existe un solo basurero y menos una limpieza adecuada, como debería ser en un mercado público. ¡Qué paradoja! Gastar tanto dinero para emborracharse, pero no hay peculio para unos cuantos vertederos.

El otro acto fue organizado por el Gobierno del Estado Plurinacional y algunos/as asambleístas departamentales. Aquí primaron los homenajes de salón y el desfile cívico, sin cuestionarse porqué la tea de Murillo tiene que ser olvidada.

¿Cuál es el tema de fondo? La historiografía murillista se fue disipando en estos últimos años. El accionar “heroico” de Pedro Domingo Murillo, que fue parte de la junta tuitiva de 1809, ya no tiene mayor sentido. Es decir, Murillo ha pasado de ser un “héroe” a un villano antiindio, en una ciudad ancestral.

Varias investigaciones profundas muestran a Pedro Domingo Murillo vinculado con los colonizadores españoles y en contra de Tupaj Katari y Bartolina Sisa en el levantamiento anticolonial más importante de 1781. Este es el perfil nefasto del “caudillo libertario” de 1809. El movimiento indio de los Andes ha retomado con más fuerza estas ideas anticoloniales, sobre todo en la ciudad de Chuqiyapu Marka.

En las redes sociales se abrió más cuestionamientos a los actos del 16 de Julio. Es llamativo que muchos barrios, incluidos las llamados “residenciales” o de la clase media, situados sobre todo en la Zona Sur, tengan denominaciones aymaras castellanizadas. Por ejemplo, Calacoto de Qalaqutu, Cota Cota de Quta quta, etcétera. Pero desde esas zonas continúa el espíritu del desprecio a los habitantes ancestrales.

Amplificando solo a la ciudad de La Paz, los medios de comunicación difundieron nuevamente algunas composiciones cuestionadas, como el tango llamado “Illimani”, ¿qué relación hay de un tango argentino con una ciudad india? Néstor Portocarrero, el autor del tango citado, emulaba a algunos barrios con una música y danza foránea. Hasta el hartazgo se habla y se enaltece a la “cholita paceña”, pero es llamativo que se la representa (por ejemplo, casi todos los ballets de música y danza folklórica) haciendo solo alusión a las cholas mestizas y patronas. No se reivindica a las cholas indias aymaras, quechuas, que no usaban botas, como se simboliza actualmente.

Incluso el término de kolla adquiere cierta notoriedad. Pero, ¿quién es el kolla? ¿Es el paceño mestizo que quiere olvidar su pasado indio? ¿Es el aymara, quechua, orgullosos de sus raíces culturales? Incluso se hace remembranzas a términos como el de ch’ukuta y “pico verde”, sin embargo, ¿quién es el ch’ukuta y el “pico verde”? Hace varios años se decía que el paceño también era liberal.

¿La Paz está subsumiendo lo indio de Chuqiyapu Marka? La proliferación de la construcción de edificios y más edificios es signo de la modernidad colonial paceña, aunque, paralelamente, existe toda una dinámica cultural espiritual potente de los/as indios aymaras y quechuas urbanos, que siguen creyendo en sus wak’as, pese a que varias wak’as están siendo extirpadas mediante la destrucción de los cerros sagrados.

El gran reto es cómo construir, desde dos ciudades contrapuestas, una ciudad-es para todos. Tarea muy difícil, pero no imposible. Un punto de partida es reconocer las luchas indias, por ejemplo, de Julián Apaza y Bartolina Sisa de 1781. Lo cual supondría que haya festejos por el cerco de Chuqiyapu Marka a La Paz. Incluso cambiando el nombre de la Plaza Murillo, que sería una manera de desagraviar a Bartolina Sisa y Gregoria Apaza, quienes fueron cruelmente humilladas en este lugar, antes de ser ejecutadas, en fin. Juk’at juk’atwa qhasntayasktanwa khititanasa Murillu jaqixa. Jupaxa wali ch’uxña, achachil Tupa katariruw wali uñisiritayna. Ukat jichhurunakanxa arsusiñasawa.


*       Sociólogo y antropólogo aymara.

 

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