junio 15, 2024

La segunda y definitiva independencia


La Época -.


El pasado 6 de agosto el presidente Luis Arce sorprendió a todas y todos. Se esperaba, como ya había ocurrido desde su posesión hasta ahora, que presentara un informe de los resultados de la gestión, largo y cansador. Para ser justos, no hay manera posible de evitar que esos informes tengan esas características.

Pero nada de eso ocurrió y ahí empezó a descolocar a la oposición política y mediática. Lo que hizo fue transmitir un mensaje a propósito de los 198 años de fundación de la República de Bolivia, de su significación histórica, de sus avances y retrocesos, y de las tareas pendientes. Hay que decirlo: hizo bien el Jefe de Estado de usar otro formato, el mensaje histórico-político, pues el informe de gestión deberá ser presentado el 8 de noviembre, al cumplirse el tercer año de su mandato, ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).

De las palabras del Presidente se puede identificar que el tema de la liberación nacional, entendida como la plena independencia económica y política, fue el hilo conductor. Y Arce, de concepción marxista, apeló a la dialéctica al presentar el recorrido de los 198 años no como una sucesión continua, sino más discontinua, de hechos y acontecimientos que muestran a Bolivia, como sucede de igual manera con América Latina y el Caribe, como un territorio en disputa entre bloques sociales con horizontes históricos distintos.

En 1825 se fundó la República. Los doctores y luego los militares se apropiaron del país y casi de inmediato volvieron a meter en el sótano de la historia a los indígenas y a los pobres, además de desencadenar diversas formas de represión contra hombres y mujeres con cierta comodidad que se pusieron en combate contra la Corona española y tomaron partido por los que soñaban con una patria libre. Las ideas liberales recogidas de las revoluciones francesa y estadounidense fueron archivadas. Así, el liberalismo fue asumido para provecho de unos, mientras que, al mismo tiempo, fue empleado para dominar y explotar a la mayoría mediante renovados métodos de servidumbre, racismo y discriminación.

Sin mencionarlo de manera explícita, el presidente Arce nos llevó a la memoria lo que casi simultáneamente pasaba en la Región. El Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar para iniciar la construcción de la Patria Grande fracasó debido a la prematura intervención de los Estados Unidos, que lanzó un mensaje inequívoco de cómo había que entender el postulado de “América para los americanos” de la Doctrina Monroe de 1823.

Por tanto, lo que hizo el primer mandatario fue explicar que dentro de esos 198 años se han registrado avances y retrocesos, en medio de traiciones, por lo que al estar ahora en un Proceso de Cambio lo que toca es completar las tareas pendientes para conquistar la plena independencia. Para eso, se infiere del discurso, el pueblo debe ser el protagonista principal, debiéndose dejar de lado los cálculos electorales y volver a los orígenes del actual proceso.

Pero, no solo eso. A pesar de su profesión de economista, dio señales claras de que la política no puede estar separada de la economía. ¿Qué significa esto? Que la segunda y definitiva independencia solo será posible con el poder político en manos del pueblo y con la construcción de una base material (económica) que haga sostenible este proceso y su objetivo histórico.

 

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